Cruz Azul no hizo nada para ser campeón… La taquilla se va a La Noria, la Copa a Coapa

El nerviosismo y el nervio provocaron el canibalismo en ambas finales en el Estadio Azteca. En la tribuna comenzaron mordiéndose las uñas y en la cancha mordiendo los tobillos y los espacios en la cancha.

Los dos juegos son partidos muy precavidos, temerosos, tensos y muy lejanos a la calidad de sus jugadores. Jugaron al “gol gana”, por lo que debe estar, entre las peores de la historia.

La gran expectativa se redujo a la definición a partir de un error y la final del Apertura 2018 terminó con un nuevo título del América, el número 13 en su historia, que significó su triunfo número 100 en Liguilla, pero sobre todo con el orgullo hasta el tope, al vencer por tercera ocasión (1989, 2013 y 2018) en una final a Cruz Azul que murió de nada.

El liderato cementero en la Fase Regular parecía algo sucedido hace décadas, pues el equipo de Pedro Caixinha nunca mostró madera de campeón ni ambición suficiente para romper los 21 años de sequía, mientras que al América le bastó mostrar más afán ofensivo para que Edson Álvarez fuera el héroe con un doblete, que por cierto, es su tercer gol en finales, tras anotar en el Apertura 2016 ante Tigres.

La diferencia de la final de este domingo, a la del jueves, fue que América aprovechó en el minuto 50 la falla en conjunta entre Jesús Corona e Iván Marcone, porque no hubo intensidad en los primeros 140 minutos de la final. Aburrida, tediosa, sin imaginación, escasa creatividad, nula ambición de conquistar el título, todo esto antes del gol.

Un error del capitán Corona le abrió las puertas del gol al América, tras la rápida jugada por izquierda de Diego Lainez que terminó en las redes por fuera, Chuy se precipitó en la salida de su área --lo hizo rápidamente, sin darse cuenta que Marcone tenía dos rivales cerca; el volante argentino recibió la bola un tanto apurado y la perdió con Oribe Peralta y luego la pasó a Edson Álvarez, quien dio unos pasos al frente y sacó un disparo a media altura que entró por el ángulo derecho de la meta de Corona.

La estrategia de Caixinha en la delantera no funcionó, Caraglio y Cauteruccio, pareja que no utilizaba desde la fecha 6, no lograron la meta, por lo que en el 46′ regresó a lo habitual con el Piojo Alvarado, pero no pudo regresar al Cruz Azul al pasillo de la gloria. Esta vez se fue descarrilando sólo, desde el inicio de la Liguilla, en las otras lo descarrilaban.

Esta ocasión, el equipo dirigido por Miguel Herrera supo aprovechar el error, para darle a éste su segundo título en 16 años de trayectoria como técnico, ambos al frente del América y con Cruz Azul como rival.

Si bien Ricardo Peláez se ganó su lugar en el americanismo con los cuatro títulos conseguidos durante su gestión, es un hecho que no salió de la mejor manera del club, teniendo diferencias especialmente con Herrera, quien no lo ve como el responsable de sus éxitos, sino a Santiago Baños, con quien ha estado 17 años, primero como auxiliar técnico y ahora como Director Deportivo. Por lo tanto, descartó que fuera Peláez quien lo hubiera ayudado a ser campeón en el 2013.

Con esto, queda claro que en ningún lugar nadie es indispensable, pues el América volvió a levantar un título, sin Ricardo Peláez, quien estuvo a un paso de lograrlo con los celestes.

Ni todo el estudio realizado por Caixinha durante el semestre, ni el título de Copa, ni el liderato en la Fase Regular, fueron suficientes para una batalla que se pintó de amarillo otra vez; las Águilas salieron de casa con el título, mientras el inquilino, la Máquina, siguió con su dolorosa maldición.

CHIVAS, UNA VERGÛENZA

Las Chivas no pudieron cambiar la historia en la participación de los equipos mexicanos en el Mundial de Clubes. Otra vez un conjunto nacional tropezó con un cuadro asiático en el afán de trascender.

Por muchos motivos podríamos aplicar la palabra vergüenza. Pero hoy es tan contundente que refleja todo lo que pasa por el mundo rojiblanco. Pero vamos por partes. El juego: Pepe Cardozo mandó a la cancha lo mejor que tenía y como mejor conoce su estilo obsoleto de juego 4-4-2.

Las Chivas demostraron que llevan un rato sin rumbo. Que a base de cariño por el equipo, hacer relaciones públicas de sus directivos más que rodearse de gente que sepa trabajar en la cancha y no en el teatro dando las primera, segunda y tercera llamada de algo que no existe: un proyecto acorde a la grandeza de Chivas.

Se pierde la oportunidad de jugar contra el Real Madrid, por tener un equipo inactivo tres semanas, al no calificar a la Liguilla por tercer torneo consecutivo, por meterte de nuevo en problemas del descenso, por que el dueño sigue desaparecido, y por que han dejado ir a los jugadores que marcaban diferencia. Así de simple y así de sencillo.

Serán días muy complejos en los Emiratos Árabes Unidos donde tendrán que jugar un partido de consolación por un pinchurriento quinto partido. Menos mal que en el estadio solo había 3,994 personas viendo la segunda gran crisis profunda del rebaño en la Era Vergara-Higuera en tan solo 4 años, y que en esta ocasión el común denominador fue un desorden en los segundos tiempos, así les pasó en 12 partidos, cuando agacharon la cabeza en los segundos 45 minutos.

Chivas se une al América, Monterrey, Pachuca, en dos ocasiones, quienes cayeron en su primer juego en el Mundial de Clubes. Los fracasos de los equipos tricolores solo demuestra el verdadero nivel del futbol mexicano, algo que también se demostró en la final del Apertura 2018, donde en 140 minutos de la final, sólo hubo dos jugadas de peligró, hasta el primer gol de Edson Álvarez, y eso gracias al error entre Jesús Corona e Iván Marcone; cuando México cambie de confederación como lo hizo Australia, se puede hablar de un cambio verdadero, ya que lo de más es humo. La Concacaf no existe en el mundo.

*Nota del Editor: Foto: www.clubamerica.com.mx*