Cruz Azul, llevado al precipicio, por los Álvarez y el cuñado incómodo

Cruz Azul se ha convertido en el tema de conversación en todas partes, luego del huracán que ha pasado por La Noria desde el pasado lunes, cuando Pedro Caixinha dejó de ser el entrenador celeste y que Ricardo Peláez, presentó su renuncia, al argumentar que no se le tomó en cuenta a la hora de decidir al sucesor del portugués.

Peláez se fue luego de protagonizar una división con Víctor Garcés, a quien desconoció como vicepresidente del club, pero se fue con el reconocimiento de varios seguidores cementeros.

Todo este circo terminó con las palabras de este lunes de Guillermo Álvarez en Televisa Deportes, donde fijó su postura sobre el desconcierto que se apoderó del club celeste.

Billy explicó el retorno al club de su hermano Alfredo Álvarez y de su excuñado, Víctor Garcés, que es para levantar al equipo, para buscar el título de Liga, ya sabe usted, todas las frases hechas, para maquillar la realidad; vuelven por intereses personales, no porque quieran cambiar la trágica realidad de un equipo histórico.

Los dos “nuevos” directivos de La Máquina tienen las mismas mañas con las que en el pasado tuvieron que hacerse a un lado del equipo, pero ahora retornan, gracias al favorzote que le hicieron al presidente cementero, de ayudarle con los cooperativistas inconformes y de retirar una denuncia que exigía a Billy, para que aclarará fichajes por más de 10 millones de dólares, incluyendo la adquisición de jugadores desde 1995, debido a que fue la fecha en la que entró en funciones, por lo que el mayor de los Álvarez prefirió dejarlos entrar para que vuelvan a deshacer al equipo, como él ha venido haciendo o como se dice vulgarmente, tuvo que pagar favor con favor.

Ricardo Peláez, en Cruz Azul, les estorbaba para seguir con su negocio a directivos y agentes, porque antepuso el interés deportivo al lucro personal de la familia Álvarez.

Renunció a su puesto, porque vio el mal manejo de la Directiva, la corrupción e imposición que existía dentro de la misma; se necesitan muchos pantalones para hacer lo que hizo. La afición celeste esta con Peláez, porque les devolvió de nuevo la ilusión. La peor decisión de Cruz Azul fue dejarte ir,  mucha suerte y éxito en tu caminó, la afición de Cruz Azul te lo agradecerá siempre tu profesionalismo que siempre mostraste, al igual que tu valor, eres de admirar.

Ahora con Billy Álvarez, su hermano Alfredo y Garcés volverá el principal negocio del futbol con los ya conocidos promotores (Carlos Hurtado y Guillermo Lara), viejos conocidos de la familia Álvarez: la compra y venta de jugadores, de donde se puede extraer jugosas tajadas que caen en los bolsillos de los directivos, disfrazadas de comisiones a agentes, o que en realidad son sobreprecios de futbolistas que costaban menos. Para eso, la dirigencia de Cruz Azul se pinta sola.

Hasta al abogado de Billy, José Luis Nassar, le vieron la cara. Él, muy propio, defendiendo los intereses de su cliente el viernes, aseguró que Víctor Garcés, “el cuñado incómodo” no estaba facultado para nombrar al nuevo técnico y que todo se podía echar abajo, cuando en realidad Guillermo Álvarez ya había dado su anuencia para que Siboldi sustituyera a Caixinha.

Además de que el licenciado Garcés si está en facultad dentro del club deportivo, más no así dentro de la Cooperativa.

Ricardo Peláez goza de cierta inmunidad pública porque su gestión en el América fue brillante y estaba intentando hacer lo mismo en Cruz Azul, sin embargo, ante las intrigas que existen entre los Álvarez y su cuñado Garcés, que son mayores a las que había en la familia Corleone, han hecho del equipo Cruz Azul un club decadente, a diferencia del que formó hace 43 años, don Guillermo Álvarez Macías, quien fundó dos imperios, uno dentro del campo de juego y otro dentro del campo de las finanzas, pero su emporio, desde hace dos décadas, esta ardiendo en llamas.

*Nota del editor: foto tomada de @Cruz_Azul_FC*