Chivas y Pumas, con luz; América, Nico y Cruz Azul, a la sombra

Unas semanas de diferencia fueron suficiente para que Cruz Azul y Chivas estén viviendo luz y sombra, respecto a lo que vivieron en el Apertura 2018.

Tanto la Máquina como el Rebaño invirtieron papeles y el resultado es que los de la Perla de Occidente son cuarto sitio de la tabla general y están en puestos de liguilla, mientras que los celestes están en un apuro mayúsculo y ocupan la posición 13, a solo cinco lugares del fondo de la general.

El torneo pasado, Elías Hernández, Roberto Alvarado e Iván Marcone fueron parte fundamental del éxito de los celestes. Fueron tres de los fichajes claves y aportaron mucho para el título de Copa MX y su incursión en la final de la Liga MX.

Al finalizar el semestre, los celestes tuvieron la mejor defensiva con solo 13 goles recibidos y sumaron un total de tres derrotas al culminar la fase regular. En tanto que, en esta campaña, ya tienen las misma tres derrotas en siete jornadas.

Además, las entradas en el Estadio Azteca muestran el poco apoyo que la afición ha mostrado a lo largo de este torneo. En dos de los tres juegos en el Coloso de Santa Úrsula, la asistencia fue menor a las 13 mil personas. Sólo un cotejo superó los 30 mil aficionados y fue el juego ante el Rebaño.

Mientras que los tapatíos, resurgieron de la mano de tres buenos refuerzos. Alexis Vega, Jesús Molina e Hiram Mier son fichajes claves y fundamentales para situar al equipo en la parte alta de la tabla general. Incluso, Vega realizó su primer triplete y lo logró en el Clásico Tapatío.

Hasta la jornada siete, la defensa de Chivas es la mejor del certamen. El conjunto de José Saturnino Cardozo solo ha recibido cuatro goles: uno ante Santos y tres contra Necaxa.

En la campaña pasada el chiverío sumó 20 puntos en toda la fase regular; en esta campaña lleva 14 unidades y está a dos triunfos de igualar la marca del semestre anterior y pelea por la cima de la tabla general

De esta forma, mientras Chivas va al alza y luce sólido para la segunda parte del certamen, Cruz Azul se hunde y quizá no ha tocado fondo.

Otro equipo que no esta pasando por sus mejores momentos, es el actual campeón, América, que hilvano dos semanas sin sumar puntos. Primero cayó ante el León en el Azteca y este fin de semana perdió ante Pumas en CU, con todo y sus refuerzos invernales, los dos Nicos: Castillo y Benedetti.

Ambos ya jugaron por segunda ocasión en el torneo con las Águilas, sin embargo, aún no entran en ritmo con el sistema del Piojo Herrera.

En cuanto el sonido local pronunció el nombre del delantero Nicolás Castillo, se escuchó el ruido abrumador por parte de la porra universitaria.

Nico saltó con el uniforme del América para la ceremonia de la Liga MX, pero antes saludó y abrazó a algunos de sus ex compañeros.

En la primera parte tuvo poco contacto con el balón, pero siempre que lo hacía era abucheado, incluso cuando tomó el esférico para cobrar un tiro libre, mismo que mandó arriba del arco de Alfredo Saldívar.

Lejos está aquel Castillo que jugó en Pumas. Cada que tocaba la redonda, no la controlaba o la perdía de manera muy sencilla ante la marca de los defensas felinos.

Lo más representativo de su reencuentro en el Estadio Olímpico, fue cuando por segundos anduvo a gatas por la cancha. Sí, como se fue, a gatas, regresó al que alguna vez fue su santuario.

En la parte complementaria, la historia no cambió para Nico. Fueron escasas las ocasiones que tuvo contacto con el esférico, pero vio de cerca cómo Carlos González se levantó para abrir el marcador con un remate de cabeza. Mientras sus excompañeros festejaban, el atacante caminó con la mirada hacia el pasto.

En los últimos minutos del compromiso su cansancio era notorio. Caminaba o en ocasiones trotaba, además de que mientras el esférico estaba lejos de él aprovechaba para agacharse y tomar aire, incluso se acercó a la portería de Alfredo Saldívar a tomar de los líquidos que tenía el cancerbero universitario.

Castillo parecía llevar más la camiseta de Pumas que la de América. Un viejo amor... Era su examen de fuego, y murió chamuscado.

Pumas, por su parte, con sangre genuina de la cantera, todos entendían que para responder a ese #ÓdiameMás, había que jugar intenso para bajarle dos rayitas a las pedanterías de las rachas de Miguel Herrera y del América, en todos los clásicos.

Ciertamente no es la venganza que la tribuna universitaria reclamaba, pero vaya como un abonito de que sí se puede, más allá del discurso de Bruno Marioni, con fe depositada en una nueva voz de mando.

*Nota del Editor: Foto: Pumas.mx*