Chivas, en caída libre

El Guadalajara es un desorden. Empezando por la directiva y terminando por los jugadores.

No había existido un Clásico de Clásicos con un América tan superior y arrollador sobre unas Chivas tan patéticas, más allá de que terminó con nueve tras las expulsiones inobjetables del Pollo Briseño -quien recibió cuatro juegos de castigo- y de Alan Cervantes.

Existe una leyenda en México que dice que las Chivas son el equipo más grande y popular de la Liga MX, que la mitad de los aficionados del país más uno le van a ese club, pero si no hacen algo rápido la familia Vergara, esto podría desaparecer.

Pasan los años, el futbol se vuelve más competitivo y es más frecuente que las Chivas estén de la mitad de la tabla hacia abajo, en lugar de la pelea por el título.

De hecho, en lo que va del siglo solo han ganado dos campeonatos de Liga MX de 39 torneos disputados. Y en este periodo, el América, su gran rival, tiene cinco.

En otras ligas —donde se juegan un torneo por año— como la de España, el Barcelona ha ganado 10 campeonatos de liga y el Real Madrid seis. En Inglaterra, el Manchester United ha ganado siete. En Alemania, el Bayer Munich ha ganado 13.

Amaury Vergara, el heredero de Jorge, debe de tomar buenas decisiones para levantar a las Chivas del hoyo en que se encuentran, no como la que tomó dos días antes del juego contra América, al dictaminar el despido de Tomas Boy y aceptar la decisión del promotor Carlos Hurtado, con la llegada de Luis Fernando Tena al Rebaño.

Dos días, no fueron suficientes para querer ganar el Clásico Nacional. Chivas está despedazado, gracias a los malos resultados, una goleada recibida por el rival más importante, cambio de técnico, jugadores que celebran hasta las derrotas con largas sesiones de alcohol, y un plantel en el que la vergüenza deportiva está en terapia intensiva, porque el único capaz de irradiarla al grupo, Jorge Vergara, sigue delicado de salud.

Hoy, todos están en saldo rojo. Desde el extravagante y nada dotado de futbol, Pollo Briseño, hasta el fiestero Alexis Vega, quien se fue de parranda un día antes del Clásico de Clásicos, pasando por el adorno de La Chofis López, hasta llegar con el metrosexual barrendero Alan Pulido.

El Flaco Tena, con su poco carácter, sabe que no puede cambiar de la noche a la mañana a seres humanos torcidos y a futbolistas irresponsables en su enésimo año sabático.

Cuando el empresario Jorge Vergara estaba en campaña para comprar a las Chivas, en 2002, prometió convertir al equipo en el “mejor del mundo”.

Eran palabras dulces para los oídos de socios del club, para motivarlos a venderles las acciones, lo que logró.

Pero en la era de Vergara como dueño de la Chivas, el equipo no solo no es el mejor del mundo, no lo es ni siquiera de México.

Chivas juega por tradición, solo con jugadores nacidos en México. Antes era el romanticismo que generaba el club y le permitía competir. Pero ahora, según el reglamento de competencia de la Liga MX, los clubes pueden tener un “máximo de 12 jugadores no formados en México registrados en todo su plantel”.

En el futbol moderno, que clubes tengan hasta 12 jugadores no nacidos en México es una desventaja competitiva para las Chivas, quienes tienen cuatro torneos seguidos sin clasificar a la liguilla y se perfila para un quinto.

Hubo una época que cada que iniciaba el torneo las Chivas eran de los favoritos para ser campeones.

Y lo eran, con 11 jugadores mexicanos —normalmente de los mejores de México— que competían contra el América y otros clubes, reforzados de extranjeros.

Era la novela perfecta que enamoró a un sector de la afición al futbol el país: los poderosos rivales con extranjeros contra los nobles mexicanos de Chivas.

Esos días parece que sucedieron hace muchos años, porque ahora el Rebaño es un club que su principal aspiración es no descender y se preparó solo para lograrlo.

*Nota del editor: Foto en portada tomada de chivasdecorazon.com.mx*