Barcelona, el mejor del siglo XXI

El Real Madrid fue considerado el mejor club del siglo XX; sin embargo, la época más feliz del Barcelona la estamos viviendo, por lo que se considera que es el mejor club en lo que va del siglo XXI.

Ganador de seis títulos de Liga en las ocho últimas temporadas, el club azulgrana ha levantado el trofeo en ocho de las 16 disputadas este siglo, además de trasladar su dominio al mundo con sus cuatro victorias en la Champions (cinco en total) y sus tres Mundiales de clubes.

El Barça ganó la Liga. El campeón mantuvo el título como debía; sumó su campeonato número 24, el octavo desde el 2005, que habla de su dominio en los últimos tiempos. El equipo azulgrana de Luis Enrique, liderado por Messi, ha alcanzado el título porque ha sido el mejor, no porque se lo mereciera más que otros (aunque sí). Había llegado a Granada siendo líder del campeonato en 26 jornadas. Ha metido 112 goles, casi tres por partido, y sólo le han metido 29. Ahí ha estado el secreto. Ha firmado la racha más importante de la historia liguera de los culés. Han sido los amos de la Liga en estos 16 campeonatos de Liga, en el nuevo milenio.

El mando del Barça en el universo actual del futbol se escribe a partir de las cuatro Champions ganadas desde 2006 o en el hecho que solamente en dos ocasiones desde entonces no llegó a las semifinales.

Nadie sospechaba del futuro alumbramiento de un tal Leo Messi, ni de la imposición de los canteranos como columna vertebral del equipo, ni del atrevimiento de Rijkaard, la mágica figura de Ronaldinho o que Guardiola pudiera ser el entrenador que fue, y que en el 2003 fue el parteaguas en la historia blaugrana.

El fichaje de Ronaldinho y la apuesta por Frank Rijkaard (avalado por Johan Cruyff) para dirigir al equipo fueron los ejes sobre los que se comenzó a cimentar el equipo.

Y con ambos, más la solidez de Rafa Márquez en la zaga, el carácter de Deco en el centro, la explosividad de Eto'o en ataque y la personalidad local de los canteranos Valdés, Puyol, Xavi e Iniesta el Barcelona volvió a reinar.

Campeón de Liga en 2005 y 2006, la Champions de París emborrachó de felicidad al barcelonismo, que casi ni atendió a la aparición de un Leo Messi que estaba ya llamado a ocupar el plano.

La Pulga, a quien dio la alternativa Rijkaard en un amistoso, se puso en el escenario coincidiendo con la caída de aquel equipo mágico de Ronaldinho, entregado al Madrid de Capello en 2007 y derrumbado frente al de Schuster un año después.

Y fue entonces, en la primavera de 2008, cuando Joan Laporta, en sus peores días como presidente y rodeado por una oposición bajo el mando de Sandro Rosell, dio con la tecla oportuna: Pep Guardiola, quien tomó las riendas del equipo el día que el presidente le dijo que iba a ser el entrenador del primer equipo, cuyo único bagaje era una temporada al frente del Barcelona B. Y el éxito sorprendió a propios y extraños.

Pep limpió el vestuario. Ronaldinho, Deco, Thuram, Zambrotta y Edmilson dejaron una plantilla a la que se sumaron Keita y Alves. Pero, junto a ellos, la revolución la personalizaron el sorprendente retorno de Piqué, la eclosión inesperada de Busquets... Y la ascensión a la cima de Leo Messi.

Ganador del triplete en la temporada 2008-09, luego vino el sextete y el cambio discutido de Ibrahimovic por Eto'o.

Messi se proclamó sin decir una palabra como el líder total del Barça (ahí sigue) y junto a Xavi, Valdés, Iniesta y Puyol enlazó con la época que debía dirigir Tito Vilanova a la marcha de Guardiola.

En el verano de 2014 llegó Luis Enrique para recuperar a un equipo con evidentes síntomas de hartazgo, y entre el desplome que se temió meses después y el éxtasis, el plano lo pasó a ocupar el tridente mágico que representa hoy la MSN.

El arriesgado fichaje de Luis Suárez, opción elegida tras no poder incorporar al Kun Agüero, se demostró ideal, y superada la grave crisis de enero de 2015 el Barcelona se convirtió en una máquina de ganar bajo el mando de los tres cracks.

El equipo azulgrana ganó la Liga, la Copa y la Champions para repetir el triplete de 2009 y no completó el círculo del sextete por una mala noche en San Mamés, por más que quedara ya claro que su mando en el futbol mundial era, es, una realidad.