Atleti rompe maldiciones; Cruz Azul va por la suya

Sin dramatismo, no hay paraíso. En la historia del Atlético de Madrid, el drama, la tragedia, la catástrofe han sido sus fieles acompañantes para después poder sonreír. Y esta temporada no fue la excepción.

Con el Atleti no hay de otra; en la mayoría de las ocasiones, la conclusión trae resultados adversos y corazones rotos pero, cuando se alinean los planetas, viene la compasión.

Los once puntos de ventaja que llegaron a tener alguna vez los rojiblancos no parecían ser algo normal. Verse tan superiores ante el Real Madrid y Barcelona, tan dominantes en la tabla, generaba más motivos de sospecha que de paz o tranquilidad.

La cosa no podía ser tan bonita como se veía. Al contrario, estar tan arriba solo podía significar que la caída sería más brutal y esa historia tan cargada de desgracias tendría un capítulo más.

Algo así lo ha palpado el Cruz Azul a lo largo de sus años. Una vez más, está en la instancia que más ha anhelado en la última época, pero también la que más heridas le ha provocado, pues una final de Liga MX evoca sus más grandes sueños, pero también sus más oscuros fantasmas.

La Máquina está en la séptima oportunidad de sumar la anhelada novena estrella, tras el título del Invierno 1997. Seis finales con el mismo resultado: fracaso.

Pachuca, Santos, Toluca, Monterrey y América han sido los rivales de los cementeros en las llaves por el título. Contra las Águilas tienen dos episodios, misma situación pasará con los Guerreros, que enfrentarán por segunda ocasión.

Pero en esta ocasión, hay algo en el ambiente que hace creer que la Máquina finalmente acabará con esa sequía de casi un cuarto de siglo sin salir campeón, y desde el extranjero llegan grandes ejemplos de que, por más cruda que sea una racha, siempre llega el momento de sepultarla.

Como la actual culminación de la temporada de los Colchoneros, la cual fue de júbilo. Es cierto, fue tortuoso.

Su campaña hay que dividirla en dos partes: la primera dominando de cabo a rabo y la segunda parte, a partir de enero, tuvo que sudar sangre y algo más para soportar y salir bien librado de la presión de sus principales perseguidores, que apretaron el paso recortando muchos puntos en la cima, y que por resultados adversos sorpresivos, no pudieron remontarlo.

El quedar fuera de la Copa del Rey en enero y de la Champions League en febrero, fueron traspiés (dolorosos, más no mortales) que le “aligeraron” el calendario para centrar toda su atención en el campeonato doméstico, que dicho sea de paso, no conquistaba desde 2014.

Si contra alguien no querías tener que competir en el último palmo, era justamente contra los Merengues, porque contra ellos, siempre su sueño termina en pesadilla, como lo han mostrado en la Champions.

Final feliz para los rojiblancos. Que se canten las atajadas de Oblak, la determinación de Koke, del empuje de Carrasco, el pundonor de Savic, la picardía de Correa y por supuesto la frialdad para definir, pero el corazón ardiente para vivir el futbol de Luis Suárez, quien le restregó este título al Barcelona, por “menospreciarlo”.

Ahora le toca al equipo de Juan Reynoso forjar un final feliz, tal como hizo el Atlético, que se coronó tras siete años de sequía; el del club francés, Lille, campeón después de 10 años; Inter de Milán alzó su primer título de Serie A en 11 años o el del Sporting, campeón en Portugal, tras 19 años de no levantar un trofeo liguero.

Los de La Noria eliminaron a Pachuca gracias al gol de Santiago Giménez y por el gran torneo que realizaron desde la jornada 3. Ahora deberán de terminar con la sequía de más de dos décadas sin ser campeón.

Cruz Azul hizo creer e hizo crecer a Pachuca. Desde el Juego de Ida. La emboscada ha sido perfecta. Esta Máquina regala a cuentagotas los momentos de superioridad en esta Liguilla; juguetea con el drama hasta el último segundo.

Los celestes tienen el compromiso y el deber de ser campeones. Cruz Azul es por plantel actual, y sobre todo por relevancia y trascendencia, mucho más que el otro finalista. Es hora de que se comporte como un Grande del futbol mexicano.

Si llega a perder este nuevo desafío por la anhelada corona que se les ha negado por 23 años, dejará patente que no existe solución a su histórico fracaso. Ni los de Catemaco podrán quitarles el embrujo.

*Nota del editor: imagen en portada: @CruzAzul*