AMLO, Ana Guevara, por favor, no se cuelguen las medallas…

Que el Gobierno de un país no apoye a los deportistas dándoles un presupuesto digno a sus Federaciones y que después de ver el éxito obtenido en el evento deportivo, el Presidente haga caravana con sombrero ajeno, eso solo pasa en México.

Y es que la “queda bien” de Ana Gabriela Guevara, directora de la CONADE, aprovechó la ocasión, a su llegada a territorio nacional después de “apoyar” a los atletas mexicanos y de pasearse en Lima 2019, para entregarle una medalla y un peluche mascota de los Juegos a Andrés Manuel López Obrador, para agradecerle los “apoyos” que ofreció a los deportistas mexicanos que se rifaron en los Juegos Panamericanos. Esto, dígamelo querido lector, ¿no es para hacer corajes?, porque primero se trata a los deportistas con tanta indiferencia, y cuando ven los triunfos obtenidos, que la mayoría de las veces son por los sacrificios de la familia, se quieren subir al podio o colgarse una medalla como lo hizo el Presidente de México, gracias a su trabajadora Ana Guevara, pero que solo demuestran una vez más que trabajan con decisiones populistas, simplonas y sin planeación.

La titular del deporte nacional había sido cuestionada antes del certamen sobre las expectativas en cuanto a la cosecha de medallas de oro y ella contestó que esperaba 19, tal vez subestimó el power mexicano, pues los atletas mexicanos consiguieron casi el doble de preseas doradas, para ser la mejor actuación de México en unos Juegos Panamericanos fuera del territorio nacional.

La mejor cosecha dorada en toda la historia para nuestra delegación fue en 2011, cuando el evento se realizó en Guadalajara, donde se obtuvieron 42 metales dorados.

El reto de los 543 deportistas era mejorar los 23 oros de la edición de Mar de Plata en 1995, que representaban la mejor actuación de México en una justa continental en el extranjero.

El otro objetivo era superar las 95 medallas totales que se obtuvieron en Toronto 2015 y que representaban el máximo histórico de metales, el cual se logró tres días antes de que culminara la justa.

Sin embargo, algo que parecía más reto que objetivo, se consiguió. La delegación mexicana alcanzó lo hecho en Guadalajara 2011 donde se lograron 135 preseas totales y en la 18a edición de los Juegos Panamericanos, México superó la marca con 136, producto de 37 de oro, 36 de plata y 63 de bronce, pero que fueron conquistadas con la incertidumbre por los escasos recursos económicos y que al final de cuentas dieron la sorpresa, al ubicar al país en el tercer lugar del medallero.

Este certamen estuvo lleno de sorpresas con jóvenes deportistas mexicanos que debutaron en este certamen y que aprovecharon la ocasión para subir al podio. Por lo cual, López Obrador los premiará con 240 mil pesos a cada uno, además de un extra por la medalla que hayan obtenido, pero todo eso, fue por las críticas que recibió antes de la justa.

Algunas de las preseas no pronosticadas por la jefatura de misión, estuvieron con las jóvenes gimnastas de la modalidad rítmica, quienes con sus coreografías se impusieron en su primera justa continental al conseguir dos oros y una plata. Mientras que, nunca olvidaremos la sonrisa del atleta José Villarreal, en los mil 500 metros, al rebasar en los metros finales al canadiense y al estadunidense, o el oro de Daniel Martínez, en los cinco mil metros, que gracias a una remontada, también subió a lo más alto del podio.

Paola Longoria es la reina de los atletas nacionales en Panamericanos. Con las tres preseas doradas que obtuvo se convirtió en la máxima ganadora de dicho metal con nueve en total: tres en Guadalajara 2011, tres en Toronto 2015 y tres en Lima 2019; con 30 años de edad, la raquetbolista de San Luis Potosí es un ejemplo de talento, entrega y dedicación; no por nada sigue siendo la reina en el mundo en su disciplina.

No hay alto rendimiento sin alta inversión; no hay resultados victoriosos si esos recursos prometidos -tomándole la palabra al presidente de la República- no son científicamente empleados. No hay futuro si solo nos vamos con las emociones del momento.

El deporte es parte de un proyecto de nación. Urgente por cierto, con los índices de obesidad que privan en México. Pero ahora sí, la 4T se siente orgullosa de nuestros deportistas, a quienes trataron previamente con la punta del pie, pero eso sí, el dinero, a manos llenas para los cuates, para los compadres, para los lambiscones del actual gobierno, como ha ocurrido en los anteriores gobiernos, pero la diferencia es que aquellos por lo menos, creían en nuestros deportistas, y los actuales trabajan a favor de la austeridad (en donde les conviene), además de ser populista. No se trabaja con inteligencia, no es funcional y tampoco tiene visión.

No tenemos que quitar el dedo del renglón, porque los gobiernos apoyan por el momento, cuando todavía esta la efervescencia de los éxitos deportivos, ¿y después? Se abandona a los atletas, que deberían de tener todos los apoyos y recursos para prepararse, para foguearse en el extranjero.

Pocas semanas después de que Ana Gabriela Guevara anticipase que no sabía en ese momento si alcanzaría para pagar la luz en la Conade, las medallas llovieron haciendo un sonido semejante al de las maquinitas de Las Vegas: como si por azar, la suerte nos hubiera favorecido. Las 136 medallas ganadas por México fueron producto del trabajo del anterior Gobierno, pero igual representan el mismo número de esperanzas, no solamente para cuando lleguen los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, sino por el futuro de las carreras de quienes han entregado su vida al deporte: atletas, sus familias, sus entrenadores, en algunos casos sus directivos.

*Nota del editor: foto: @CONADE*