Al Tri mayor le falta, lo que al Tri Olímpico le sobra…

La frase “cayó de cara al sol” sé que es un cliché, pero la Selección Olímpica Mexicana así lo hizo en el país del sol naciente.

México alargó una agonía que se anunció desde muy temprano en la semifinal de Tokyo 2020 ante Brasil, que estiró lo más que pudo y definió en la tanda de penaltis.

Tristemente, el Tri nunca fue superior en más de 120 minutos, tras el empate sin goles, pero con mucho más coraje y determinación que buen futbol, lograron aguantar y contener a los brasileños, que tuvieron a Memo Ochoa a una muralla por atravesar, hasta que lo hicieron en la tanda de los tiros de los once pasos.

La Selección de Jaime Lozano mostró determinación y fortaleza. Fueron inteligentes y reacios para combatir a los embates que pudieron escribir a favor de Brasil, pero el equipo mexicano se atrincheró bien y resistió hasta nulificar a los de enfrente.

En todo el encuentro, México tuvo dos oportunidades para definir el compromiso, y las desperdició, sabiendo que ante Brasil, perdonar tiene un precio muy alto.

El Tri de Jaime Lozano encontró en las semifinales y los penales los principales obstáculos para buscar el oro olímpico.

Como ayer, como siempre ha sucedido, México acudió a su cita en ese manchón blanco, lugar de sus mayores y oscuras desgracias, y esta vez, no fue la excepción. Fallaron Eduardo El Mudo Aguirre y Johan Vásquez. Lo eliminó Brasil con la perfección genética de golpear con potencia y erizándole la piel a los postes. El eterno Dani Alves, Martinelli, Guimaraes y Reiner, superaron por un centímetro los acertados lances de Memo Ochoa.

Este verano de locura futbolística esta por terminar para el equipo Olímpico, que solo le falta disputar el viernes por un metal ante el anfitrión Japón, que lo tundió en la fase de grupos.

Aunque no se lograron los objetivos en el Tri mayor ni en el Tri Olímpico, nos han permitido visualizar lo que será la próxima Selección de México rumbo a Qatar 2022.

Nos imaginamos cosas “chingonas”, así como lo decía el Chicharito Hernández, aunque queríamos ver a México en la disputa por el metal dorado.

Resultó muy grato desvelarse para ver al equipo del Jimmy Lozano, quien ha mostrado individualidades destacadas que podríamos ver más adelante jugando en Europa, no exagero si digo que hay más de tres futbolistas que tendrían que irse al viejo continente lo más pronto posible, como: Johan Vásquez, Luis Romo, Alexis Vega, César Montes, Sebastián Córdoba entre otros.

Ochoa ha sido la figura, mientras Romo tiene esa estampa inconfundible de ser el mejor futbolista mexicano del momento.

El potencial lo tienen para ser la columna vertebral de la Selección Mayor, junto a jugadores que ya están afianzados en Europa como Edson Álvarez, el Chucky Lozano, Tecatito Corona, Héctor Herrera y por qué no, pensar en la recuperación al 100 por ciento de Raúl Jiménez.

Mientras Gerardo el Tata Martino sabe del potencial que tiene pensando en Qatar 2022. Jaime Lozano, le inyectó el pundonor competitivo a esta Selección, factor que le faltó a la de la Copa Oro.

Ojalá se ponga a trabajar el argentino y no se dedique solo a cobrar, para enderezar el camino del Tri.

En menos de dos meses, Gerardo Martino entró al libro de récords negativos del futbol mexicano: dos finales perdidas ante Estados Unidos, en la Nations League y ahora en la Copa Oro.

Este último fracaso fue ante una selección alterna de Estados Unidos, que fue superior en testosterona, en gallardía, en capacidad física y en hambre por la victoria.

También debemos de reconocer que el Tri tuvo ausencias significativas por las lesiones de Raúl Jiménez y del Chucky Lozano, pero se confió más en el llamado del recién naturalizado Funes Mori, quien tuvo escasos momentos de brillantez.

Quedó a deber en su tarea de ser el goleador del Tri, en su objetivo de anotar muchos goles en lugar del Chicharito, pero la apuesta funcionó en dos juegos: se hizo presente en una ocasión contra Guatemala en Fase de Grupos y con un doblete en cuartos de final contra Honduras, selección que contaba con múltiples bajas en su cuadro titular, pero falló en el juego de la final.

El delantero del Monterrey registró un promedio de 0.5 goles por partido en esta Copa Oro, uno de los promedios más bajos para los centros delanteros que han participado en cada una de las ediciones de este torneo desde 1991. Quedó muy lejos del bestial promedio de Zague en 1993 (2.2 goles por juego) o del registrado por Chicharito en 2011 (1.16 goles por partido).

Lesiones, polémicas, derrotas, jugadores que no deben vestir la playera tricolor por más que sean por caprichos inexplicables de Gerardo Martino, son los componentes de un ciclo perdedor para el Tri mayor y su técnico.

El fracaso entierra y destierra. Pero, hay quienes sobreviven. Y el Tri Olímpico logró hacerlo, no así el Tri absoluto en la Copa Oro.

*Nota del editor: foto en portada: @miseleccionmx*