Ajax y Barça saben jugar fácil al futbol

Los amantes al buen futbol querrán ver una final de la Champions League entre el Barcelona y Ajax. Pero primero tendremos que presenciar las semifinales que inician este martes en Londres con el Tottenham-Ajax y el miércoles Barça-Liverpool en Barcelona.

Dos estilos de juego que han enamorado a millones de aficionados en diferentes etapas, y que, coincidentemente han sido parte de la formación de una de las leyendas del futbol mundial: Johan Cruyff.

Cuando hablamos del estilo Barça hablamos también del legado de Cruyff. Y el origen de todo hay que buscarlo en el Ajax de principios de los 70. Ese Ajax dirigido desde el banquillo por Rinus Michels y desde el césped por Johan, que ganó tres Copas de Europa consecutivas (1970-71, 1971-72 y 1972-73).        

Y en aquella selección holandesa, la Naranja Mecánica - dueña del futbol total - que sin conquistar un Mundial maravilló con su futbol en Alemania'74 y en menor medida en Argentina'78.

Aquel Ajax es, sin duda, el inicio de un modelo que después aplicó Cruyff como entrenador del Barcelona, para formar a su Dream Team, y que más tarde esa filosofía fue impuesta por Pep Guardiola en su Barça que ganó dos Champions, tras ser alumno de Cruyff y ser el cruyffista más radical de cuantos entrenan en Europa.

El Barça, ya sin Pep, ha mantenido la esencia. Con retoques. Con adaptaciones. A veces con tanta evolución que se ha distanciado demasiado del original. Pero el Barcelona, de una manera u otra, se mantiene fiel a una manera de entender el futbol. Aunque ahora, el verdadero espejo de aquel Ajax de los 70 es el Ajax del 2019, con Ten Hag en el banquillo y De Jong y De Ligt como directores de orquesta. Un Ajax que, con su juego valiente y divertido, ha eliminado ya al Madrid y a la Juventus.

Y ahora va a por el rocoso Tottenham de Pochettino. Un Ajax que se ha mostrado dispuesto a todo, incluso a regresar a una final de la Champions 23 años después. Y en la que podría encontrarse, con el permiso del Liverpool, al Barça de Valverde y Messi. Un Ajax-Barça sería la final soñada por Cruyff. Y el mejor regalo para el futbol.

Ajax es primero en su liga -empatado con PSV-, pero con mejor diferencia de goles. El equipo registra un promedio de edad de 24 años y solo tres jugadores tienen o superan los 30 años. Además, es la plantilla más cara de toda la Eredivise; su valor supera los 400 millones de euros, cifra que prácticamente duplica el valor de la escuadra del PSV (203 millones de acuerdo con Transfermarkt).

Históricamente, Ajax es un equipo formador. Por sus filas desfilaron jugadores del calibre de: Frank Rijkaard, Frank de Boer, Clarence Seedorf, Patrick Kluivert, Dennis Bergkamp, Marco Van Basten, Edgar Davids, Edwin Van der Sar, Marc Overmars, y por supuesto, Johan Cruyff.

Cuanta con cinco campeonatos internacionales: cuatro de Champions League y uno de Europa League. Cabe aclarar que tres de las cuatro orejonas fueron obtenidas en años consecutivos, pues de 1971 a 1973, el cuadro comandado por Johan Cruyff era imparable en Europa. La orejona restante la ganó la generación de los Seedorf, Davids, Kluivert y Van der Sar.

Mientras que Barcelona, reciente campeón de España, no le ha podido vencer al Liverpool, el peor adversario con el que se podía cruzar el Barça de Messi.

A pesar de la dependencia del 10 y de la evolución del estilo, los azulgrana mantienen rasgos propios de la etapa de Cruyff y con fichajes como el de De Jong, y puede que De Ligt, entienden que su futuro pasa necesariamente por mantener su vínculo maternal con el Ajax. El manual aboga por el juego de posición, posesión y presión, aquel que se asocia a través del pase y la triangulación o tercer hombre, el del toco y me voy, de circulación rápida, atrevido y jovial, hoy representado sobre todo por los valientes y divertidos muchachos de Ten Hag.

Pero los culés tienen al “10”, que todavía hace suspirar a los aficionados, después de todo este tiempo, después de todo lo que ha hecho, mucho después de que su genialidad debió convertirse en un lugar común, después de que nuestras expectativas debieron ajustarse y nuestra capacidad de asombro atenuarse, Lionel Messi aún puede quitarnos el aliento, dejarnos encandilados y hacer que un público de casi cien mil personas se ponga a sus pies.

Incluso cuando todo se encuentra en estado de cambio —cuando un Ajax joven y brillante puede ir a Turín y vencer a una vieja y taimada Juventus, cuando Cristiano Ronaldo se ha perdido las semifinales de la Liga de Campeones, cuando pareciera haber un cambio de guardia y el fin de una era—, una victoria de 3-0 en el partido de vuelta de los cuartos de final sobre el Manchester United tuvo una constante genial e imperecedera del futbol: Messi radiante, el Barcelona triunfante, los oponentes se quedaron observando, demacrados y perplejos, a un genio que desafía las creencias.

El Liverpool lo espera en esta ronda y después ya sea el Ajax o el Tottenham, en la final. Una mirada a la tabla de la Liga Premier confirma que el Liverpool es una propuesta más imponente que este United, uno que fue tan fácil de amansar; sin lugar a dudas, este Barcelona tiene fallas, espacios que pueden explotar sus oponentes, debilidades que lo puedan dejar en evidencia.

Sin embargo, siempre que Messi, este último Messi, ande por ahí, podrían no ser de importancia. Messi puede cubrir muchos pecados. Puede ser suficiente por sí solo. Los que se atraviesan en su camino lo saben perfectamente. A inicios de este año, le dijeron a Guardiola que su Manchester City era el favorito para ganar la Liga de Campeones. No, respondió: “Quien tenga a Messi es el favorito”.

Johan Cruyff murió un jueves santo, hace tres años, el 24 de marzo de 2016, después que el Barcelona ganara su segundo triplete en Berlín (2015) y antes de que el Ajax perdiera la final de la Liga Europa con el Manchester United (2017).

Ahora, sus dos equipos aspiran a disputar el 1 de junio la final de la Liga de Campeones en el Wanda Metropolitano cuando se cumplen precisamente 50 años de la final que protagonizaron en el Bernabéu, el Milan de Rivera y el Ajax del propio Cruyff, derrotado en ese entonces, pero que dejó para la eternidad una frase que dicta: “Jugar al futbol es fácil, pero jugar fácil al futbol es lo más difícil que hay”, y esa filosofía, el Ajax y el Barcelona, la dominan a la perfección.

*Nota del Editor: Foto: www.fcbarcelona.es*