2021 no fue el más exitoso para Messi, pero sí el más feliz

En la historia del balompié ha habido grandes estrellas sin haber ganado un título con la Selección absoluta de su país, como son los casos de Johan Cruyff y Alfredo Di Stéfano, que son los más significativos, por el gran futbol que desenvolvieron en el césped.

Y Lionel Messi no podía quedar encabezando esta lista. Ya tiene su título. Ya tiene su cántico: “Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar. Que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar…”. Para simple alegría suya. Para orgullo de todos sus seguidores y para muestra de aquellos que encontraban en ese mínimo hueco de su palmarés, algún espacio para la crítica.

Los grandes partidos del “10” se cuentan por más de medio millar. Y tal vez, se necesitaba de uno más para poder levantar la Copa América. Creo que fue de los peores partidos que dio con la Albiceleste, pero esta vez, sus cuatro goles y cinco asistencias en la Copa, subieron a la historia. No importaba que no brillara en la final, porque esta vez si contó con una gran camaradería encabezada por Rodrigo De Paul y Ángel Di María. No como en las cuatro anteriores finales que perdió el capitán argentino.

A lo largo de estas casi tres décadas pasaron por el equipo argentino jugadores con bastante más nombre de los que se coronaron el sábado, ninguno de ellos fue capaz de cobijar tanto y tan bien a Messi, como en ésta Albiceleste, donde encontró la solidaridad y el compromiso de: De Paul y Lo Celso fueron los socios perfectos con Paredes o Guido como fieles escuderos. Entre Lautaro, Nico González y Di María había suficientes alternativas en ataque, aunque sufrieron en la final. Emiliano Martínez fue una garantía bajo palos capaz de vestirse de héroe cuando lo necesitó el equipo y su línea defensiva entregó más momentos buenos que malos.

Sin embargo, gracias a su talento y gran juego, ha llevado a Argentina a disputar cinco finales, cuatro en Copa América y una en la Copa del Mundo de Brasil 2014; esta vez, el mejor jugador de la historia por fin pudo gritar campeón con su selección, y que fue reconocido por toda la plantilla: “Que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar…”.

Luego de 28 años de frustraciones, y seguramente de equipos más talentosos del que se coronó en el mítico Maracaná, Argentina volvió a levantar una copa. Su 15º de América que le permite igualar a Uruguay como los más ganadores.

A toro pasado se dirá que Messi no necesitaba ganar más cosas para ser reconocido como el mejor. Aunque de no haberlo hecho, ahí hubiera quedado un asterisco en negritas para algunos, que desapareció en cuanto acabó el partido ante Brasil.

El futbol lo sabía y le devolvió el favor en la quinta oportunidad, rompiendo casi un maleficio que parecía infranqueable.

Era tan consciente el futbol de la necesidad de que Messi pudiera campeonar que le brindó el regalo frente a Brasil, en Maracaná. Como si estuviera escrito. Ha hecho tanto por este deporte Leo, lo ha reinventado, lo ha mejorado, pero también lo ha llorado. Su relación de amor odio, de bloqueo con la Albiceleste, ya es historia. Punto y final a un sufrimiento amargo, evidenciado por los críticos que hacían ruido hasta que Messi amagó con su adiós.

Sería feo olvidar que Messi ha sido capaz de plantar a su país en cinco finales. Sí, solo se ganó una, pero la regularidad de esta selección solo se entiende por él. El ejemplo más claro es esta edición, en la que termina como MVP absoluto, máximo goleador y líder de asistencias.

Seguramente no fue el que él hubiera querido jugar. Porque por primera vez en todo el torneo Messi no fue el mejor de su equipo. Tuvo pocos momentos brillantes en la final y tal vez el más recordado vaya a ser el mano a mano que falló de manera increíble ante Ederson. La jugada pudo tener consecuencias trágicas para él y para Argentina, pero al final pudo levantar el trofeo.

Quería, necesitaba, imploraba ganar, y lo consiguió aún con su versión más frívola en el Maracaná, incluso siendo opacado por el otro “10”, su amigo, su casi hermano y exsocio Neymar.

Pero el genio es terrenal, y por fin, también campeón. En las finales perdidas por Argentina bajo la batuta de Leo, el capitán brindó auténticos recitales que solo se cuentan en anécdota porque se fue con las manos vacías.

Argentina quería volver a ser Campeón, pero sobre todas las cosas, quería que Messi se sentara en el trono de Rey con un título con su selección. Este 10 de julio es ya una fecha histórica para la nación que lo vio nacer y para los amantes del futbol, ya que es una fecha, aunque con cinco años de diferencia, cuando los dos máximos representantes del balompié en más de una década, levantaron el trofeo por su país... Messi y Cristiano.

Leo Messi no cerró su temporada más exitosa a nivel de club con el FC Barcelona, conquistando únicamente la Copa del Rey y su octavo Pichichi, pero sí la de mayor felicidad, al levantar el título de la Copa América con Argentina, encabezando prácticamente todas las estadísticas (goles, asistencias, regates, etcétera), siendo el MVP del torneo continental, además de ser el máximo goleador de la Copa con 4 y el líder de asistencias con 5, le coloca como claro favorito al Balón de Oro, el que sería su séptimo esférico dorado.

A partir de ya, Messi sabe que seguirá teniendo a todo el futbol argentino tras él, de cara al Mundial de Qatar 2022…

FUTBOLES DE CHILE, MOLE Y POZOLE

La Copa América y la Euro llegaron a su fin, pero nos dejaron dos finales en donde Brasil e Inglaterra, no pudieron aprovechar su condición de locales y se quedaron con las ganas de poder celebrar un nuevo título junto con su afición, mientras Argentina e Italia alzaron el trofeo después de décadas de no hacerlo.

En las finales de ambos torneos, el ritmo de juego fue como el que se jugó durante todo el torneo. Mientras en el Maracaná predominaron las patadas, donde hubo más de 50 faltas - tanto de cariocas como de pamperos -, en Wembley hubo competitividad en el terreno de juego para salir avante.

Con la culminación de los torneos europeos y sudamericanos, inició la Copa Oro. Se supone que México es el amplio favorito, y más porque Estados Unidos no convocó a sus estrellas que juegan en Europa, sin embargo, la primera pelea de México no fue la que esperaba Gerardo Martino. No pudo vencer a Trinidad y Tobago, además sufrió la baja del Chucky Lozano en todo el torneo, tras el golpazo que lo conmocionó.

Ahora sí, ¿Quién podrá salvar al Tata Martino?

*Nota del editor: imagen en portada tomada de @CopaAmerica*