Suicidio, el pan de cada día

Desde Bolonia, Italia.- Buscamos el bienestar social para vivir mejor, pero la muerte se interpone: el suicidio es más común entre nosotros para dar el último grito de existencia.  El suicidio no ha dejado de ser una constante en el planeta y  es un problema que pasa en silencio. “No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados”,  así comienza el libro de Javier Marías, Un corazón tan blanco (1992).

El suicidio es un hecho que se repite todos los días y muchos de nosotros ni nos enteramos. De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud, la tasa de mortalidad por suicidios se ha incrementado 60% en los últimos años, ubicándose, como promedio mundial, en 16 defunciones por cada 100 mil habitantes.  En literatura, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia: miles de personas se suicidan porque la presión es insostenible. Algunas estadísticas indican que cada 40 segundos una persona se quita la vida en el mundo y no todos pensamos en estos hechos dramáticos que debería ponernos en alerta y, sobre todo, motivar a los gobiernos a establecer planes estratégicos para prevenir el suicidio de su población.

Las cifras son sorprendentes, pero más sorprendente es que en países como Japón con un alto índice de bienestar,  se registre el número más alto de estudiantes que se suicidan en el mundo, cada día tres adolescentes no soportan el ritmo cotidiano y renuncian a la vida.  El caso de México no quiero ni pensarlo, ya que las condiciones nacionales no infunden aliento, pensemos en la inestabilidad sociopolítica y económica nacional, en la amplia gama de niveles de vida, en la calidad de los servicios sanitarios, en los porcentajes de criminalidad, de corrupción, en fin, razones no faltan.

El caso es que el suicidio es la segunda causa de muerte en México.  Cada año mueren por suicidio alrededor de un millón de personas, cada día hay en promedio casi tres mil personas que ponen fin a su vida; al menos 20  intentan suicidarse por cada una que lo consigue y se afectan al menos 6 personas cercanas, cifras declaradas por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Será la desesperación, la frustración, la tristeza y el enfado con el entorno en que se vive, el caso es que a nivel planetario, el suicidio es la primera causa de muerte para quienes tienen entre 10 y 25 años de edad. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha destacado que el año 2011 hubo cinco mil 718 suicidios, de los cuales cuatro mil 621 correspondieron a hombres, y mil 95 casos correspondieron a mujeres. Del total de casos, dos mil 532 personas se encontraban solteras al momento de su fallecimiento, mil 22 vivían en unión libre y mil 596 estaban casadas. La OMS indica que en los países ricos se suicidan tres veces más hombres que mujeres.

Y en cuanto a los métodos, destacan el ahorcamiento, el disparo de arma, el envenenamiento, el salto desde algún lugar elevado, entre otros que sería mejor no conocerlos porque cuando uno está bien no quisiera ni pensarlo, las cifras nos asustan. Un verdadero drama.

Busquemos las razones: la falta de amor. Hay hambre de afecto. Reciban un fuerte abrazo.