ONG = S.O.S. a la vida

Desde Bolonia, Italia

SOS es la señal de socorro conocida  internacionalmente. ONG significa organización no gubernamental.  Alguien escucha la necesidad de alguien. Ambos comparten una visión y misión común y muchos, mejor dicho, miles de jóvenes se unen a diversas organizaciones dedicadas a una amplia gama de actividades, ya sea con fines sociales, intereses políticos, religiosos o de otra índole. Se estima que son miles las ONG que se reconocen como organizaciones sin ánimo de lucro, aunque algunas son todo lo contrario. ¡Cuidado! Existen muchas y de distintos tipos, ya que el inicio se remonta a 1945, cuando se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que es en sí misma una organización intergubernamental.

Ante la marea de ONG, muchos estudiantes y personas en general se cuestionan y buscan información para poder seleccionar una que puede resultar la oportunidad para hacer mil y una cosa o, sin imaginar, el fracaso total porque algunas hacen negocio, ya que la generosidad existe y el oportunismo también. Hay de todo en la viña del señor, porque es amplio el campo de las  obras espirituales o no, honestas o no, reales o no, solo espero que quien se haya unido o comparta la voluntad de participar en alguno de esos proyectos encuentre algo que le haga estar bien y quien descubra ciertos enredos, los denuncie porque es numeroso el conjunto de personas que se ofrecen para realizar algo a favor de una comunidad.

La diversidad de la orientación de las ONG es bastante amplia. Algunas desarrollan actividades dirigidas a satisfacer las necesidades de los pobres como puede ser alimentación, servicios de salud, planificación familiar,  educación, asistencia técnica, etc., pero la esencia de todas es involucrar a la población en el desarrollo e implementación de los proyectos, contribuyendo con dinero, herramientas, tierra, materiales, mano de obra, entre otras cosas. Sin embargo,  son  muchos los factores que determinan las actividades  de las ONG nacionales e internacionales como Cruz Roja, Save the Children,  Oxfam,  Amnistía Internacional, CARE, Caritas,  Greenpeace, WWF , unas conocidas y otras desconocidas, la lista es larga y hay que participar para conocer.

A lo largo de estos años he tenido contactos con hombres y mujeres que han decidido aprender nuestra lengua, el español, para disfrutar más la experiencia y dar lo mejor de sí mismos ante las problemáticas que, en este caso, se relacionan con los países latinoamericanos con ciertas condiciones desfavorables y, por supuesto, con individuos de calidad humana y lugares extraordinarios. Quien no quisiera cruzar el Océano y descubrir el mundo del “nuevo mundo”, América.  Por esta razón,  es alentador encontrar a estos individuos llenos de entusiasmo y contribuir al aprendizaje del idioma que les permitirá establecer un contacto directo con la realidad e intercambiar sus opiniones y experiencias con los locales.

Hasta hoy había visto la cara de la moneda más “linda”, pero acabo de recibir una llamada para comunicarme la muerte de uno de esos chicos a quien quise trasmitir la curiosidad por la riqueza del pueblo colombiano, con el que ha compartido sus últimos días.  Se trataba de un estudiante de relaciones internacionales interesado en los proyectos de las organizaciones no gubernamentales involucradas en la acción local.  Sabemos que la vida es la vida, pero la noticia de que el pasado viernes en un accidente de tránsito en la vía entre Aspasica y La Playa de Belén, en el norte de Santander, Colombia, dejó como saldo cinco heridas y una víctima mortal, Amedeo Granelli, de 22 años, quien se desplazaba en una camioneta de la Fundación Oasis Amor y Paz, me ha dejado sin palabras y con la impotencia de hacer algo ante la muerte.

Esto puede pasarle a cualquiera y en cualquier lugar. Descanse en paz, mi querido Ame(deo).