Migración, cuna de una y mil naciones

Hoy en día, cada hecho, nacional o internacional, requiere un planteamiento mundial al 100 por ciento. Cada vez estamos más globalizados a pesar de los actos que no ayudan al flujo migratorio y, en general,  dan una connotación negativa a la migración, al cambio de residencia, a los desplazamientos de los individuos que tienen necesidad  o, simplemente, desean vivir en otros sitios en busca de nuevas oportunidades. Se trata de un fenómeno histórico con una infinidad de aspectos y consecuencias que empiezan por desencadenarse en el interno de cada persona, cada familia, cada comunidad hasta desbordarse en toda la sociedad y traspasan las fronteras, donde algunos están a favor y otros en contra.

No hay nada que hacer, las condiciones creadas mundialmente ha impuesto esta dinámica y muchos acontecimientos como, por ejemplo, la llegada de los migrantes o las visitas oficiales con carácter político, económico o de cualquier otro tipo (por poner dos ejemplos opuestos, uno fuera de control y otro planeado hasta en los últimos detalles) evidencian y confirman la fuerza que conlleva al movimiento mundial,  no solo de cosas sino también de personas, y la necesidad de establecer lazos que tengan en cuenta los derechos humanos entre un país y otro, a pesar de las manifestaciones contrarias a los tratados o acuerdos entre diversos  países, entre las mismas naciones  de la Unión Europea.

Los hechos se repiten y siguen siendo un problema por resolver. Unos seguimos buscando las posibilidades de vivir en otro territorio y otros requieren de una posibilidad para sobrevivir, hay una gran diferencia entre unos y otros, pero al final todos estamos en la misma barca. Los problemas son los mismos, lo que hace la diferencia son los modos de enfrentarlos.  Aprendamos del pasado.

Los ingleses se han encontrado ante la fragmentación, la ignorancia y la falta de mecanismos claros y tras el voto del pueblo se han encontrado con un objetivo que complica sus relaciones locales, regionales y mundiales.  Ahora, en Italia tenemos una situación interna que pone en juego la Constitución a través de un referéndum y sería conveniente ser claros para evitar sorpresas y sobre todo para que se tengan elementos que permitan a la población expresar su visión. Ojalá los resultados del referéndum para la reforma constitucional no nos salga como a los ingleses.

De cualquier forma, aquí todos opinan sin tener vela en el entierro. Barack Obama acaba de decir que es partidario por el Sí al referéndum porque es un procedimiento que ayudará a Italia, que las reformas hechas por el primer ministro italiano son justas y que espera que Matteo Renzi permanezca con las manos en el timón, en pocas palabras que está a favor las políticas de Renzi.

Cada quien tiene derecho de opinar pero el referéndum es un procedimiento por el que se someten al voto popular de los italianos leyes o decisiones políticas  con carácter decisorio o consultivo, así que sería mejor si Obama aconsejara a Renzi a ser más claro y más concreto en sus explicaciones.  Se tratará de una estrategia política o, como experto en el campo político, ha dicho algo que hay que considerar, como el hecho de decir que la idea de Italia en EUA ha llegado a través de los inmigrantes que han dado inspiración para conformar lo que hoy son los EUA y no sólo.

La migración es una constante en la historia mundial.