México, en un rincón de Bolonia

Desde Bolonia, Italia.- De la mano de la conmovedora Frida Kahlo entramos en el maravilloso Palazzo Albergati para observar las obras de la Colección Gelman, una de las colecciones del siglo XX del arte mexicano en la que sobresalen la pintora mexicana y su amor, el muralista Diego Rivera, la pareja del "renacimiento mexicano"  (1920-1960), entre otros artistas de reconocimiento internacional.

En realidad, se trata de la sorprendente Colección Gelman fundada en 1941, cuando Jacques (1909-1986) y Natasha Zahalka (1912-1998), dos inmigrantes de Europa del Este, se encuentran y se casan en la Ciudad de México. Jacques era un judío ruso de San Petersburgo, que emigró a Francia después de la Revolución de Octubre para iniciar su carrera profesional en la industria cinematográfica de París, pero en 1938 se trasladó a México, donde funda su propia productora POSA (Publicidad Organizada S.A.) con la que hace fortuna produciendo las películas del comediante Mario Moreno, Cantinflas, el Chaplin mexicano.

En 1943 Jacques encargó a Diego Rivera el retrato de Natasha, un encargo que marcó el comienzo de una larga aventura y una gran colección que emociona e invita a disfrutar del arte mexicano. Dicho encargo despertó el deseo de tener otro retrato de Natasha, pero en esta ocasión la artista elegida fue Frida Kahlo, quien maravilló tanto a los Gelman que decidieron comprar el óleo Autorretrato con Diego en mi pensamiento (1943).

Entre las obras de Frida expuestas en este esplendido palacio de la ciudad de soportales, la Bolonia medieval, encontramos Autorretrato con collar (1933), Autorretrato sentada sobre la cama (1937), Autorretrato con monos (1943), Autorretrato como Tehuana (1943), El abrazo amoroso del universo, la tierra (México), Diego, yo y el señor Xólotl (1949) y La novia asustada al ver la vida abierta (1943). Las obras de Rivera presentes son: Girasoles (1943), El vendedor de la calle (1943), Retrato de Natasha Gelman (1943), La ultima hora (1915), Paisaje con cactus (1931), Retrato de Cristina Kahlo (1934).

Cabe señalar que el encanto de la exposición también radica en el descubrimiento de las obras de Rufino Tamayo, Techos (1925) y Retrato de Cantinflas (1948); de David Alfaro Siqueiros, Siqueiros por Siqueiros (1930); de Ángel Zarraga, Retrato de Jacques Gelman (1945); y María Izquierdo , Escenas de Circo con gitana (1940) y Naturaleza Viva (1946).  Todo esto y mucho más hacen de la exposición una verdadera  ocasión  para el visitante de tener una panorámica de la época y, por supuesto, del arte mexicano que va más allá de la hija del fotógrafo, Guillermo Kahlo, un judío alemán de origen húngaro.

No cabe duda que el común denominador es Frida y a través de ella, la exposición nos permite conocer la obra  maestra de fotógrafos como Edward Weston, Fritz Henle, Leo Matiz, Lola Álvarez Bravo y Nickolas Muray, ya que la Colección Gelman está compuesta por pinturas, fotografías, ropa, joyas, collages, litografías, dibujos, entre otros elementos excepcionalmente expuestos en este rincón de la ciudad.

Además, en esta ocasión la colección añade una "joya" absoluta: por primera vez se exponen las creaciones de grandes diseñadores de renombre internacional que fueron inspirados por la vida y obra de Frida Kahlo como Gianfranco Ferré, Jean-Paul Gaultier  a través del video Tribute to Frida Kahlo (1997), Antonio Marra y Raffaella Curiel con sus tejidos e incrustaciones llenas de color, Valentino y Christian Lacroix.

Es increíble el vigor, la fuerza y la capacidad de Frida que ha despertado el interés por ella y todo lo que constituye su mundo en aquel México que a muchos nos hubiera gustado vivir.