Desde la Ventana

por Carlos Alberto Pérez

Chichis a las gallinas

El domingo pasado, apenas concluida la ceremonia de clausura de Río 2016, Carmen Aristegui lanzó una bomba: ¡El Presidente Peña Nieto plagió párrafos completos en su tesis de licenciatura! Ese, fue el poderoso proyectil que nos hizo ver que ya perdimos a la famosa, talentosa, gloriosa, inteligente y perspicaz periodista. La cosa ya es personal. Ya es buscar por buscar. Ya, se trata nada más de dar lata, de buscarle mangas al chaleco (te vamos a extrañar Joaquín), de encontrarle chichis a las gallinas.

Desliz freudiano

Como ya es su costumbre, Andrés Manuel López Obrador salió al escenario y dijo que el perdón ofrecido por el presidente Peña la semana pasada no es otra cosa que un “ardid publicitario”. Mi Peje dijo que: “están apostando a la publicidad, piensan que con estas medidas de pedir perdón la gente va a creerles”. Y agregó: “el pueblo está muy despierto, muy consciente y no se cree actuaciones como las de Peña Nieto pidiendo el perdón de los mexicanos porque éstos saben que son sólo una treta, maniobras que no convencen”. Acto seguido, se mordió la lengua. Desde luego, el pueblo sí cree en él, en sus actuaciones, en los discursos que se chuta en cada uno de sus spots, en sus teatros y en todas sus acciones.

El rey, el monstruo

Michael Jackson era un ser de luz, bondadoso, tan tierno, tan angelado, tímido, quizá por el terrible maltrato que sufrió por parte de su padre cuando era niño… Era un genio, talentoso, inteligente, un verdadero prodigio, el gran Rey del pop. Siempre preocupado por el mundo, por la paz, por la humanidad, por la niñez, sí, por la niñez… Le encantaban los niños. Él mismo aceptó alguna vez que le gustaba jugar con ellos, dormir con ellos, bañarlos… No dijo más, estaba en la televisión y Michael no se iba a dar un tiro en el pie.

Hoy no circula

Por fin terminó el plazo que marcó la preciosa ocurrencia del gobierno de la Ciudad de México y la comisión ambiental de la megalópolis, el mentado, llevado y traído programa “hoy no circula”, los millones de autos que se quedaron en casa, los millones de personas que atiborraron el (totalmente insuficiente) transporte colectivo, las multas a todo lo que dieron, el agosto de los oficiales de tránsito, los índices que subían y bajaban al gusto de quién sabe quién y el chiste es seguir dándole lata a los jodidos y privilegiar a los poderosos. Ajá, esos que llegan a sus compromisos en helicóptero.

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