Desde la Ventana

por Carlos Alberto Pérez

Mexicanos envidiosos y aprovechados

Los mexicanos nos caracterizamos por ser solidarios, creativos, caritativos, emprendedores, decididos y casi perfectos. Somos bien lindos en el entorno laboral, siempre damos lo mejor, no somos doblemoralinos, tenemos una gran actitud, ayudamos al que lo necesita, apreciamos nuestros productos, otorgamos reconocimiento al trabajo de nuestros artesanos, pagando siempre un poco más de lo que nos piden.

El día del Presidente

Era todo un rito. El mandatario en turno era el centro de toda la atención. Salía de la Residencia Oficial de Los Pinos, puntual. Con la banda presidencial cruzando su pecho, orgulloso. Lo acompañaban legisladores e integrantes de la clase política que hacían una fiesta llena de color alrededor del acto.

Ricardo, el congruente

En 1998, Ricardo quería gobernar Zacatecas, pero el partido puso a otro candidato, así que agarró sus canicas, su muñeca, su pelota y se fue. Ya lo valorarían en otra parte… Ahora, fiel a su costumbre chapulinesca (ha militado en el PRI, en el PRD, en el PT y en MORENA), este camaleón, según la estación, vuelve a cambiar de color. Su jefe, qué digo su jefe, su amigo, su hermano, lo traicionó, prefirió darle la candidatura al gobierno de la CDMX a una mujer y lo acomodó en el tercer lugar de una imaginaria encuesta

La mafia, la maldita mafia

Dice Andrés Manuel López Obrador que el asunto del “Ojos”, Tláhuac y Rigoberto Salgado: “es parte de la guerra sucia, quieren reeditar lo de la señora Eva (Cadena), están muy nerviosos los de la mafia del poder, tiene como propósito manchar a Morena” … El discurso, ya lo sabemos, es el mismo, repetido, cansado, sobado, reiterado, ya nos lo sabemos de memoria. Cuando alguien le pregunta a don Andrés por alguna irregularidad cometida por algún cercano suyo o por alguien que milita en su partido (sí, es SU partido, suyo, de él) siempre sale con la misma cantaleta: “la mafia del poder”. ¡Qué flojera!

Lo indefendible

En el fútbol soccer si un delantero comete un error no pasa nada, pero si el yerro es cometido por el portero la cosa se pone fea. Y es que en la portería la soledad es grande, el guardameta vive con una sensación de impotencia, con el impulso de querer hacer algo más por el equipo, pero no puede, es el último hombre y está solo, atrapado en un rectángulo de 16.50 metros.

Conspiración y circo

Siempre he visto la vida de este país como un gran circo. No somos más que espectadores que viven al pendiente –o no- de todo aquello que sucede día con día. Así, el acontecer nacional e internacional nos sorprende a cada momento. Cada segundo se producen hechos que transforman nuestro entorno. Y nuestra tarea es capturar cada suceso.

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