Cínico desvergonzado

Ayer se incrementó (otra vez) el precio de la gasolina. Estos preciosos aumentos iniciaron en el 2007 y debían terminar en el 2011, pero no, ese mismo año se extendió por otros tres años y dijeron que terminaría, por fin, en el 2014. Cosa que, como vimos, tampoco sucedió.

En el 2012, Enrique Peña Nieto andaba en campaña y decía: “con la Reforma Energética voy a bajar el costo de la luz eléctrica y ya no habrá aumentos a la gasolina. Ese es un compromiso que he hecho con todos los mexicanos". Acto seguido, ya fuera de cámara y micrófono, se botó de la risa.

Empezando el 2015, en un mensaje de esos cursis de año nuevo, el presidente dijo que “no habrá más gasolinazos en este año, y no más aumentos mensuales a los combustibles, gasolina, diésel y gas LP”. Por supuesto, no cumplió. Ya saben ustedes, ajustes hacendarios, volatilidad, inflación.

Ahora, a mitad de este 2016 volvieron a “ajustar” los costos. No hablemos de cantidades, todos sabemos que el golpe fue certero, preciso y macizo. Ah, pero eso sí, a partir de ahora, la gasolina Magna sólo podría subir dos centavos, mientras que en el caso de la Premium ya no habría incremento, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Já.

Yo sigo pensando en el presidente diciendo, con la seriedad y toda la desfachatez que el caso requiere: “Se acabaron los gasolinazos que tanto lastimaron mes a mes la economía de las familias mexicanas”. ¿Cómo confiar en alguien así? ¿Cómo tachar su nombre en una boleta? ¿Cómo se atreve a ser tan descarado, desvergonzado y cínico? ¡¿Cómo?! Como dijo mi #LordAudi “Esto es México güey”… Desgraciadamente, tiene toda la razón.

Obituario: En esta esquina Hillary Clinton, en esta otra Donald Trump… Esta lucha ya comenzó.