Westworld, el programa de televisión más pulido e inteligente que jamás hayamos visto

Westworld juega contigo. Juega contigo de la misma forma en que los dedos esqueléticos tocan el piano en la secuencia de introducción. Cada episodio te atrae y seduce con la promesa de revelaciones, antes de borrar esas expectativas de tu cabeza entregarte algo más interesante y finamente elaborado de lo que pensabas. No sólo eso, los episodios de Westworld sutilmente siembran elementos narrativos persistentes que se unen cuando el programa está listo para revelar sus secretos al espectador. En términos de mundo, carácter y construcción de la historia, nada en 2016 se acerca al arte de esta primera temporada. En pocas palabras: Westworld es bueno, realmente muy bueno.

Al igual que algunas de las mejores series de los últimos años, Westworld se basa en una fuente bastante inusual para contar una historia única y emocionante. Se necesita cierta visión para reimaginar una película de 1973 que trata sobre vaqueros, pero también de robots y que, de acuerdo a la crítica, no es tan buena. Westworld es, en esencia, una historia de robot convirtiéndose en malos en un parque de diversiones inspirado en el viejo oeste y donde la gente rica asiste para sentirse superior y satisfacer sus instintos básicos. Que dicho proyecto llamara la atención de Anthony Hopkins, Ed Harris, y un talentoso elenco con prestigio en Hollywood habla de la fuerza y ambición del mismo, así como un guión meticulosamente diseñado como los propios habitantes del parque.

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¿El resultado final? El producto de televisión más pulido e inteligente que jamás hayamos visto. Más que eso, Westworld  logra lo inimaginable y mezcla excelentes diálogos, actuación moderada, locaciones atrevidas, y magníficos efectos visuales. La estrella del show es, sin duda, Hopkins, cuyo retrato de Robert Ford es una de las actuaciones más seguras de su carrera. Y este es el espectáculo de Ford. Todo lo que sucede en Westworld lo hace de acuerdo a su diseño y voluntad. Si bien hay momentos a mediados de la temporada en que nos preguntamos si el co-creador del parque está perdiendo el control, el conjunto de episodios clímax puso esa idea firmemente en la mesa y reveló la verdad sobre el mundo que creíamos conocer. Cada giro sucede porque él lo ha querido, de alguna manera. Incluso el despertar a mitad de temporada de la brillante Maeve (Thandie Newton) es parte del plan de Ford, ya que nos damos cuenta de que su escape es parte de una narrativa implantada en ella por el mismo Ford.

Es difícil imaginar a alguien que no sea Hopkins interpretando a Ford. Su entrega y expresiones están cuidadosamente calculadas para hacer saber exactamente qué clase de hombre es, sin revelar nada que él mismo no quiere que el espectador sepa. Al igual que con cualquier maestro de la manipulación descubrimos cosas sólo cuando Ford quiere que lo hagamos. Mientras que los teóricos pueden juntar pistas y adivinar las revelaciones de episodios posteriores, es sólo cuando Ford las confirma que realmente conocemos la historia. Es un personaje notable y vale la pena de principio hasta la última escena.

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Ford es el pivote perfecto para el resto del show, que vira rápidamente de la aventura a la acción, al romance, al thriller, a la ciencia ficción, al misterio, a la tragedia, e incluso en el horror. Pocos canales de televisión pueden jactarse de tal variedad de géneros y estilos, todos cuidadosamente reunidos y entregados con tal calidad, como lo hace HBO. Las secuencias de acción en son verdaderamente emocionantes, la historia de amor de William con Dolores es tan conmovedora como desgarradora, y la moralidad de Ford sigue siendo un misterio a lo largo de la temporada (y más allá, porque todavía no estamos seguro de poder llamarlo 'bueno' o 'malo'). Incluso el Hombre de Negro interpretado por Ed Harris lleva al espectador a través de una serie de emociones, desde la repulsión a la redención y - al final - hasta la compasión. Hay tantas historias y momentos individuales, que resulta imposible no amar la serie.

Pero no es sólo un viaje emocional, también hay mucho pensamiento por hacer. Los primeros episodios de la temporada dejan suficientes pistas para que los teóricos de la historia hagan de las suyas, sin embargo, Westworld nunca da respuestas antes de tiempo. Sí, hay una tremenda satisfacción en adivinar lo que sucede a continuación, pero muy, muy pocos comprenderán la magnitud de los giros hasta que ya estén en movimiento.

De hecho, es difícil resumir realmente el alcance del espectáculo. Como una pieza de entretenimiento, es de primera clase, pero como una pieza de pensamiento, es excelsa. La mayoría de sus preguntas centrales permanecen sin respuesta al final de la temporada, y corresponde a los espectadores sacar sus propias conclusiones. ¿El parque de Westworld está moralmente equivocado? Si un ‘host’ alcanza la verdadera conciencia, ¿están verdaderamente vivos? ¿Son realmente los humanos los villanos en Westworld? ¿En qué época y dónde demonios está centrado el show? Como éstas preguntas hay docenas, y seguramente continuaremos hablando en el próximo año hasta el estreno de la segunda temporada en 2018.

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No es de extrañar que Westworld ya tenga confirmada una segunda temporada, aunque darle continuidad a un personaje como Ford en un entorno tan rico y único como Westworld, en sí es una tarea poco envidiable. Hay que esperar reinvención en lugar de continuación, porque cualquier otra cosa se sentirá plana después de esta excepcional primera temporada. Y es que mientras parece deliberadamente llena de un brillo propio en el inicio, el verdadero resplandor es revelado por el final, y la recompensa bien vale la pena.

¿Y si ya has visto toda la temporada? Entonces probablemente estarás interesado en volverla a ver para recoger todas las narrativas que conducen al final. Porque Westworld ha jugado contigo y necesitas entender cómo sucedió todo.