Supersonic, un fragmento de la historia de Oasis

Si alguna vez ha existido una frase que resuma a la perfección la razón por la cual Liam y Noel Gallagher dejaron que el cuento de hadas de Oasis llegara a su fin, es ésta:

“Noel tiene muchos botones, Liam tiene muchos dedos”, confiesa uno de los antiguos miembros del staff de la banda. Muy acertado. Nada más que agregar.

El propio Noel evalúa la desafiante relación entre hermanos en términos más... animales. "Soy un gato, Liam es un perro", dice el músico en “Supersonic”, el nuevo documental de Mat Whitecross que narra el meteórico ascenso de Oasis desde los primeros conciertos en bares de Manchester y Glasgow hasta el abarrotado e histórico concierto en Knebworth.

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El filme –estrenado este mes a nivel mundial- es un ensamble cuidadosamente seleccionado de videos caseros, conversaciones familiares, noticias de televisión, clips animados, fotografías inéditas y portadas de revistas que recrean por poco más de dos horas los primeros tres años de la banda de los hermanos Gallagher.

El reto que implicó la filmación fue todo un reto. Incluso para el momento en que Oasis rompió records de asistencia en Knebworth, estamos hablando de una época previa al Internet, teléfonos móviles y cámaras digitales. A diferencia del documental “Amy”, el cual cuenta la historia y trágica muerte de Amy Winehouse, el material de “Supersonic” se percibe más real, más nostálgico.

Acompañando en la narración a los obvios protagonistas, en “Supersonic” podemos escuchar las voces de Peggy (la madre de Noel y Liam), los antiguos compañeros Paul "Bonehead" Arthurs, Tony McCarroll y Paul "Guigsy" McGuigan, y diferentes personajes que acompañaron a Oasis durante el proceso.

Además de la historia que la mayoría de fanáticos conoce, todas estas voces aportan un retrato diferente de los Gallagher: a los 16 años, Liam no tenía interés alguno en la música y se burlaba de los niños que formaban bandas; Noel encerrado en su cuarto aprendiendo a tocar la guitarra o evitando ser despedido de su primer empleo en el staff del grupo Inspiral Carpets; Peggy huyendo con sus tres hijos del padre de estos debido a la violencia. “Le dejé un cuchillo, un tenedor y una cuchara”, cuenta la madre. “Y creo que eso fue mucho”.

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Con Noel y Liam como narradores principales, las carcajadas están garantizadas. Ambos adoptaron a la perfección la vida que genera el rock ‘n’ roll, por lo que todas sus historias tienen un alto grado de comicidad.

Sin embargo, lo más interesante ocurre cuando Whitecross profundiza en el amor fraternal que los une pero que al final termina separándolos.

Por ejemplo, en la grabación de “(What's The Story) Morning Glory?”, descubrimos que sus icónicos temas fueron grabados uno por día, y que en la mayoría, bastó solamente un ensayo acústico entre Noel y Liam para que ambos decidieran las letras y la música.

Pero también nos enteramos de que Liam usó una carta de reconciliación escrita por Noel para continuar su particular fiesta e inhalar drogas.

Por otro lado, hay varias omisiones en el recuento de Oasis –posiblemente, como se revela en los créditos, debido a la participación de Noel como productor ejecutivo-, ya que hubo mucha historia más allá de los álbumes. El sonido general del Britpop, las famosas peleas con Blur, Radiohead y otras bandas, las reuniones con Tony Blair… ¿Importa? Sí, pero al final, el público principal del filme, es decir, los feligreses de la iglesia Oasis, conocen ya todas esas anécdotas y pueden ignorar su ausencia en la historia mostrada por Whitecross.

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Finalizando con escenas del concierto en Knebworth donde asistieron 250,000 personas en 1996, “Supersonic” es un recordatorio de cómo unos niños engreídos, arrogantes y ambición lograron su objetivo. “Ese fue el espíritu de Oasis. No porque hayas besado el cielo debes detenerte”, recuerda Liam. “Dale una jodida mordida de amor”.

Mayor optimismo no se puede tener.