Caso Iguala, tragicomedia mexicana

Los desatinos en el caso Iguala por parte de la Procuraduría General de la República y el Grupo Interdisciplinario de Peritos Independientes, aunado a la manipulación por parte de distintos grupos hacia el grupo de familiares de los 43 normalista de Ayotzinapa, han convertido el caso más emblemático de la justicia nacional en materia de desaparición forzada, en una verdadera tragicomedia mexicana.

Lo ocurrido en torno a la desaparición de los estudiantes; la forma en que se han presentado las pruebas, los hallazgos, los testigos, la intervención de expertos extranjeros, que se convirtieron en dueños de la verdad, y la mediatez con la que se ha manejado, lo han convertido sin lugar a dudas en el más importante en la historia judicial del país.

Desafortunadamente, no fue por la integración de una verdadera investigación, apegada a derecho, guiada por el debido proceso, ni siquiera por de verdad, construir una verdad histórica que fuera creíble.

Qué decir de la intervención de los expertos independientes, que desde el principio se montaron en sus egos y lo único que les importó fue imponer su verdad por encima de todo, para demostrarle al mundo que en México no existe la justicia, solo corrupción y tortura.

El hecho es que no se sabe a ciencia cierta qué pasó con los jóvenes, si en verdad fueron ejecutados e incinerados en el basurero de Cocula, y después, sus restos tirados en el Río San Juan. O si en realidad fueron desaparecidos por elementos federales, o si su destino fue otro.

La PGR asegura que los sigue buscando, pero no tiene las fichas de identidad de ninguno de los 43, los padres hacen lo mismo pero no se envistan con el Ministerio Público para elaborar las fichas de identidad, mientras que los expertos independientes terminaron su mandato sembrando sospechas sobre la actuación de algunos funcionarios de la dependencia federal y la investigación.