El nuevo PRI y su nueva campaña

José Antonio Meade se vistió de rojo; un mes y siete días después de iniciada la campaña, el candidato presidencial del PRI se puso el uniforme del que él y sus estrategas se habían alejado con toda intención. La campaña esquizofrénica no dio resultados, nadie se creyó el cuento de la extraña caracterización del ex secretario de Hacienda; los votantes nunca lo vieron como un candidato ciudadano, los priistas no lo adoptaron como suyo, las virtudes del hombre experimentado, capaz, educado, eficiente y honesto no lograron superar los vicios de un partido corrupto y un gobierno envuelto en el escándalo, la ineficacia y la violencia.

El candidato Meade no ha logrado conectar, él y su equipo han fracasado en su intento de articular un discurso convincente, los golpes contra Ricardo Anaya en la precampaña y la estrategia del miedo contra López Obrador durante la campaña formal, no han conseguido ninguno de sus objetivos, Meade no crece en las encuestas, se estanca en el tercer lugar, mientras Anaya se mantiene y AMLO se fortalece en el primer lugar. Parece que la mayoría de los mexicanos han quedado vacunados contra la retórica tricolor.

Pero el desastre de la campaña presidencial, es apenas el primero de los problemas del PRI. Los sondeos de opinión colocan al Revolucionario Institucional ante un negro panorama en la lucha por nueve gubernaturas a definirse el primero de julio. En base a los números, ningún analista serio se atreve a pronosticar un solo triunfo tricolor y en la batalla por el Congreso, el partido en el gobierno podría estar condenado al tercer lugar. La debacle tiene su génesis, sí, en el desprestigio, pero también en la fractura interna, para nadie es un secreto que la repartición del pastel dejó un saldo de resentimiento, Enrique Ochoa ni quiso ni pudo poner en marcha la famosa operación cicatriz y en el pecado llevó la penitencia.

René Juárez llega a la dirigencia del PRI a poner orden, negociar, limar asperezas con los grupos agraviados y tratar de dar orden y fortalece a una estructura desmadejada. El arribo del guerrerense pretende poner fin a la separación entre la organización partidista y el equipo de campaña de José Antonio Meade, desplazando al grupo comandado por Aurelio Nuño, quien seguirá coordinando la estrategia, aunque con mucho menos poder.

Remontar en la lucha por la Presidencia parece misión imposible aunque nada se puede descartar, a estas alturas el principal objetivo del flamante mandamás del priista es rescatar al partido del naufragio y la extinción, evitar la pulverización, mantener las redes estatales y un núcleo sólido que permita la reconstrucción a partir del mes de julio; también luce como una misión complicada, aunque no imposible.

*Nota del Editor: Foto: PRI*