Guardería ABC

Seis años, once meses y nueve días tardaron en llegar las sentencias del caso ABC. Condenas de entre 20 y 29 años de prisión a 19 servidores, empleados del Seguro Social, del Gobierno de Sonora, del municipio de Hermosillo y una socia de la guardería, responsables todos de la muerte de 49 niños, de las lesiones sufridas por otros 38 al igual que 5 adultos afectados por el incendio.

El castigo parece ejemplar pero no lo es; llegó tarde y llegó mal. La tragedia que comenzó la tarde del 5 de mayo del 2009 se ha extendido por casi siete años de reclamos, movilizaciones, tocar puertas, hacer antesalas, exigir y mendigar justicia en todos los niveles del poder. Los padres y sus hijos, muertos y heridos, han sido víctimas tanto de las llamas como de la indolencia, el desinterés y la complicidad de las autoridades. Sus voces, escuchadas por la sociedad, tardaron seis años en taladrar el duro caparazón del aparato oficial. Los deudos fueron burlados por el Gobierno de Felipe Calderón y apenas atendidos por la administración de Enrique Peña Nieto.

El Castigo se ve insuficiente porque a nadie deja en paz. Los padres de la guardería piden que la ley llegue a lo más alto, es decir, al ex gobernador Eduardo Bours – quien durmió como un bebé la noche del siniestro- y a Ernesto Gándara, alcalde de la capital de Sonora al momento de la tragedia. Los condenados coinciden, se dicen chivos expiatorios, afirman que son víctima del sistema, sostienen que como siempre, el hilo se rompió por lo más delgado.

Las condenas aun no son definitivas, todos los responsables impugnarán el fallo del Juez Raúl Martínez, vendrá un proceso largo antes de aplicar el castigo.

Pase lo que pase, incluso si se confirman las condenas, quedarán en el aire preguntas de difícil respuesta: ¿Puede haber justicia en un caso así? ¿Hay un castigo adecuado para saldar la muerte de 49 pequeños? ¿La aplicación de la ley sirve al menos de consuelo para los padres huérfanos de hijos? No lo sé