El desliz de Omar Fayad

Personas inteligentes pueden hacer o decir estupideces, de la misma forma en que hombres o mujeres preparadas pueden pasar por la vida siendo imbéciles sin importar los diplomas o el grado de preparación.

La semana pasada, en una gira por el municipio de Acaxochitlán, el Gobernador de Hidalgo, Omar Fallad lanzó una de esas frases que quedan para la posteridad, durante la entrega de estufas ecológicas a familias de comunidades marginadas, el mandatario de buenas a primeras lanzó una “petición” a las mujeres indígenas ahí reunidas.

“Ya les dije que ya duerman con ropa porque producen muchos chamacos y el riesgo es que los chamacos se queman cuando dejan las estufas adentro del jacal”, dijo Fayad en una ocurrencia que nadie entendió.

A un servidor por lo menos no le queda clara la relación entre la abunda|ncia de chamacos y los accidentes domésticos, pero si resulta llamativa en el peor de los sentidos el método anticonceptivo recomendado por el alto funcionario. Dormir tapadas para matar pasiones parece ser a los ojos de gobernador una opción válida para evitar tener hijos no deseados, quizá considere pertinente desarrollar una política pública que sume la práctica de pernoctar con ropa al uso de píldoras, dispositivos intrauterinos o condones. Tal vez, ese sea el mejor consejo ante la falta de una estrategia de información e instrucción adecuada en temas de sexualidad, ¿Para qué perder el tiempo informando a las mujeres si todo se puede resolver con faldas, pantalones y calzones bien puestos?; si a esas vamos, podríamos pensar en revivir el cinturón de castidad como mecanismo de control natal.

Horas después del “resbalón”, Fayad Meneses se disculpó con el clásico argumento de haber sido malentendido, él quería enviar un mensaje pero desafortunadamente se entendió algo muy distinto. posiblemente así sea, seguro se trató de una ocurrencia fallida, sin duda sus dichos fueron un mal chiste. La anécdota sin embargo, no deja de ser reveladora; la forma en que un gobernante se dirige a sus ciudadanos muestra la forma en que los percibe y como piensa de ellos, reza el dicho que entre broma y broma la verdad se asoma.

Fayad no es el único, los políticos mexicanos suelen caer al intentar hacerse chistosos, a muchos de ellos no se les da la improvisación ni la espontaneidad, el punto importante es que cada desliz muestra la personalidad de quien lo comete. Le ha ocurrido a Vicente Fox, a Jaime Rodríguez “El bronco” e incluso al Presidente de la República.

Como dije al principio, decir una estupidez nada tiene que ver con el grado de preparación el coeficiente intelectual o el cargo de quien la pronuncia. No creo que Omar Fayad sea un tonto, un hombre con su trayectoria debe ser inteligente, mucho menos creo que sea un imbécil, pero deslices como éste suelen golpear la percepción pública de los hombre y mujeres de poder como él. Así es la vida, un dicho puede marcar para siempre la carrera de cualquiera.