Anaya candidato

Los priistas están contentos; hace apenas cinco días un importante diputado tricolor hacia votos por ver a Ricardo Anaya candidato del entonces conocido como Frente opositor. Según el legislador, Anaya es un candidato vulnerable, un político de larga cola y por lo tanto una gran vulnerabilidad. Quizás tiene razón, lo que si es cierto es que la maquinaria del PRI a nadie ha puesto tanta atención como al queretano.

La lógica es simple, el primer enemigo del partido en el gobierno es el ahora ex líder nacional panista, pues representa la mayor amenaza contra José Antonio Meade. Desde la trinchera de la coalición Por México al Frente, el queretano busca erigirse como la opción sistémica a la “amenaza” de Andrés Manuel López Obrador y su Morena.

En otras palabras, la inminente lucha entre la coalición y el PRI servirá como batalla preliminar y el ganador se enfrentará en los hechos al Mesías Tropical en una contienda que inicia como pleito de tres y terminará en carrera parejera, marcada por la lógica del voto útil que se ha hecho presente en las tres últimas competencias presidenciales; en ese contexto, Anaya y Meade aparecen como personajes similares, buscarán consolidar el voto duro de sus respectivas formaciones y atraer a todos aquellos indecisos cuya mayor convicción es impedir que el tabasqueño triunfe en la elección del primero de julio.

Ahí surgen las primeras dudas en torno a Anaya. A nadie le queda claro el tamaño real de la feligresía perredista, la magnitud de la sangría que seguirá generando López Obrador a medida que se acerque la jornada electoral ni la fidelidad de los propios seguidores del Sol Azteca a una coalición anti natura, cuántos simpatizantes del PRD están confrontados con el líder de Morena a tal grado que prefieran votar por un hombre de derecha y cuántos más harían cualquier cosa por evitar que el PRI siga en Los Pinos. A ello debemos sumar otra incógnita: ¿Cuántos calderonistas y panistas resentidos podrían dar la espalda a su partido en represalia al pragmatismo salvaje mostrado por el “Joven maravilla”? En todo caso, la candidatura de Anaya resulta una incógnita.

EL gran ganador de la alianza posiblemente no sea el propio Anaya. El panista logrará su objetivo de aparecer en la boleta, aunque a cambio sacrificó parte de las posibles ganancias panistas para entregar al Partido de la Revolución Democrática un jugoso botín de candidaturas al Senado, la Cámara de Diputados y a las distintas posiciones locales y municipales que estarán en juego en menos de siete meses. EL primer ganador es el PRD seguido de Movimiento Ciudadano de Dante Delgado.

Aún así y con todas las dudas nadie puede dar por derrotado al abanderado de la coalición, quien desde luego, enfrentará una batalla sin cuartel una guerra hiper sucia, como la que él mismo emprenderá contra sus rivales. En este momento, el ánimo nacional está tan caldeado, el ambiente tan enrarecido, que cualquier cosa puede ocurrir. En una competencia entre Anaya, el PRI y López, lo único seguro es la polarización. Vienen tiempos complejos.

*Nota del Editor: Foto: PAN*