Y lo imposible ocurrió: El PRI se abre a la consulta directa… ¿ahora qué viene?

Ver para creer. Y en la sesión ordinaria del Consejo Político Nacional del PRI, celebrada este miércoles, vimos a una militancia ávida de democratizarse aprobando el método con voto abierto y directo para renovar la dirigencia nacional.

Y vimos a una Claudia Ruiz Massieu echada para adelante, ejerciendo plenamente su papel de dirigencia y quizá hasta descubriéndose como líder. Incluso, con un discurso más fresco y motivador. Fue ella quien propuso aprobar tal método.

Claro, debió llevar el consenso, el aval, del grupo interno que la entronó como presidenta del Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Los priistas no actúan per se, con sus excepciones. ¿O actúo en libertad? Difícilmente.

Como sea, pero ocurrió lo que parecía imposible: El longevo PRI se abre a la consulta directa, y avaló, además, solicitar al Instituto Nacional Electoral (INE) que organice las elecciones internas para renovar el CEN.

¿Por qué la cúpula peñista se abre a sabiendas del riesgo de perder? El poder es un océano de misterios. Sin embargo, caben las siguientes hipótesis:

Tiene real voluntad para la democratización interna; percibió la consulta como una auténtica demanda interna; se percató de tratarse de la única forma de levantar al partido; porque representa la estrategia que, además de englobar todo esto, le quita la bandera al líder de la corriente Democracia Interna, Ulises Ruiz Ortiz.

Recordemos que mucho antes de la aplastante derrota del PRI del 2018, el ex gobernador de Oaxaca planteó abrir el partido a la consulta directa para elegir dirigencia y candidatos a todos los cargos de elección popular. Pero lo ignoraron.

Tras la debacle, emprendió una campaña para animar a la militancia a pedir dicha apertura; lo cual reforzó con el planteamiento de solicitar al INE organizar las elecciones. Y así, remando contra corriente, Ulises Ruiz se fortalecía en su aspiración de presidir el CEN del PRI.

Mientras, la dirigencia formal priista formulaba planes para la refundación del partido, pero sin atreverse a hablar sobre el método electivo.

Fue hasta hace poco cuando Claudia Ruiz empezó a hablar de abrir el partido para elegir la dirigencia nacional, y ya lo venía abriendo para la elección de candidatos y candidatas a los cargos de elección popular para las elecciones 2019 en seis entidades federativas.

Como haya sido, lo que parecía imposible ocurrió. Ahora vienen otros retos para evitar que el PRI termine de cavar su tumba con la simulación.

Por lo mismo nada conveniente sería ir a una consulta como la realizada en las épocas de Francisco Labastida Ochoa y Roberto Madrazo Pintado.

Los “patiños” no caben en los actuales tiempos del PRI, cuyo destino está verdaderamente en riesgo. La ventaja de este longevo partido es que sabe jugar y conciliar, lo cual son ingredientes vitales para levantarse.

Como vital los otros retos, empezando por la conformación de un padrón interno amplio, real y creíble, que le dé la suficiente legitimidad a la elección interna para que, de entrada, los propios militantes de base vuelvan a creer en el PRI.

El padrón priista deberá tener por lo menos el número mínimo de afiliados exigidos por la ley para conservar el registro. Claro, sería mucho mejor contar de manera efectiva con el mayor universo de votantes obtenido en las elecciones 2018.

Ya si no, pues cuando menos que la cifra del padrón sea real.

Un reto más: Que quienes aspiran a la presidencia y secretaría general del CEN renuncien desde ya a cualquier cargo que ostenten, para dar equidad a la competencia, la cual ya inició aunque de manera formal sea posteriormente.

En su conciencia, moral y ética de Alejandro Moreno Cárdenas (“Alito”), está el separarse desde ahora de la gubernatura de Campeche cuando aspira (y es el rival más fuerte) a competir por la presidencia nacional del PRI.

¿Para qué esperar a los tiempos de la convocatoria? Esperar sería tanto como dar pie a la sospecha de cualquier uso de los recursos públicos a favor de su imagen con fines electivos.

En fin, a ver en qué termina el intento de democratización del PRI. Y la democratización incluye diluir la idea del respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador a cualquiera de los aspirantes a la dirigencia priista.

UNA FRASE DE CLAUDIA RUIZ

En su mensaje como presidenta del CEN del PRI, Claudia Ruiz Massieu, dijo muchas cosas alentadoras para la militancia y habló de la siguiente acción priista:

“Con decisión hemos asumido nuestra condición de oposición… Por convicción, rechazamos ser una oposición complaciente, pero con responsabilidad con el Estado, también rechazamos ser una oposición inflexible o intransigente. Sabemos que en una democracia, la oposición critica, pero también plantea alternativas y hemos demostrado en los hechos que con inteligencia y estrategia, sabemos construir en beneficio de México.”

Ciertamente.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: pri.org.mx*