Un orgánico para levantar al PRI

Tardó mucho, pero al fin la cúpula entendió la necesidad del cambio en la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI. De por sí buena parte del priismo nunca vio con buenos ojos la llegada de Enrique Ochoa Reza cuya trayectoria la hizo en la burocracia electoral y administrativa.

No conocía el partido. Pero se aventó como el Borras bajo el auspicio del presidente Enrique Peña Nieto como jefe político del priismo nacional. Y nadie le creyó su discurso de acabar con los priistas corruptos; con eso, nada más evidenció la descomposición interna. Habría sido mejor actuar calladitos: Hechos, no palabras.

Evidentemente, de la corrupción tampoco escapan los demás partidos políticos; incluido Morena. Pero ese es otro tema.

De cierto modo, el priismo se sintió descobijado con un advenedizo como presidente nacional y luego con candidato externo a la Presidencia de la República. Claro, los priistas no son dueños del partido, el cual está obligado a hacer posible el acceso de los ciudadanos a los cargos públicos.

Pero tal mandato constitucional no lo entienden, máxime cuando se juegan los cargos más altos: Presidencia de la República y dirigencia del partido. ¡Es el poder!

El priismo duro estaba sentido. Hablamos de los cuadros orgánicos de primer nivel en los ámbitos nacional y local. Aparte es el voto duro, representando por el priismo de base, por el militante que se muere en la raya por el partido sea quien sea el dirigente o el candidato.

Y en ese contexto suenan lógicas las palabras del  Presidente en funciones del CEN del PRI, René Juárez Cisneros, quien asume el cargo por prelación estatutaria, cuando la noche del miércoles dijo venir “de la entraña propia” del Revolucionario Institucional y que inició su trabajo partidario “desde el seccional”.

Un claro mensaje al priismo orgánico, y quizá también a Ochoa Reza, a Meade y al propio Peña Nieto como jefe del priismo nacional, para decirles que no es ningún advenedizo, que conoce el partido, sus grupos e intereses. Y por supuesto, que tiene la interlocución.

Por cierto, en los corrillos priistas comentan que Meade le ofreció a Miguel Ángel Osorio Chong la presidencia nacional del PRI, pero no aceptó. Sin embargo, propuso a Juárez Cisneros quien trabajó con él como Subsecretario en la Secretaría de Gobernación; es de su equipo pues.

Y el relevo de Ochoa Reza por Juárez Cisneros es la negociación con el priismo tradicional para frenar la ola de traiciones internas y dimisiones. Quizá en ese tenor se comprometió a lo siguiente:

Ser un Presidente cercano a la militancia; ir a la comunidad, al seccional, a la colonia, al barrio, al punto de reunión para escuchar, para juntos enriquecer esta visión y la confianza de ganar el primero de julio; ser un militante más, más allá del cargo, para llamar a la construcción de la unidad con visión indispensable para el triunfo.

Quién sabe si el solo relevo en la presidencia del CEN del PRI sea la varita mágica para levantar al partido y a su candidato a la Presidencia de la República, así como a abanderados a senadores, diputados federales, diputados locales y concejales a los ayuntamientos que andan en las mismas: Muy cerca de la derrota.

Llamar a la unidad, como prevé René Juárez, significa conciliar con todos los grupos del partido, incluido el de “Democracia Interna” liderado por el ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz Ortiz, de quien han ignorado sus propuestas, pero el tiempo le está dando la razón.

Y para ganar las elecciones del primero de julio próximo –o por lo menos para no perder aplastantemente—, Meade necesita además realizar ajustes a su equipo de campaña, empezando por el coordinador general, Aurelio Nuño Mayer; en esa posición necesita un orgánico colmilludo.

Caso contrario, poco podrá hacer Juárez Cisneros. Además necesitan hacer sustituciones de candidaturas, sobre todo en las listas de senadores y de diputados federales de representación proporcional, pero también en algunas posiciones de mayoría relativa.

Por ejemplo, Mariana Benítez Tiburcio era la candidata natural al Senado en Oaxaca; sin embargo, postulan a Sofía Castro Ríos, que si bien tiene trabajo, la primera tiene mejor presencia y aceptación. En Oaxaca todo mundo lo sabe, pero engañaron a Meade.  

El priismo nacional enfrenta la más difícil contienda electoral, máxime cuando  --según cuentan en los corrillos internos--, el candidato del priista Carlos Salina de Gortari y del panista Diego Fernández de Ceballos es Ricardo Anaya Cortés por la coalición “Por México al Frente”.

Por eso la insistencia en que Meade decline a favor de Anaya. Ups.

A ver qué pasa. Por lo pronto, varios grupos locales pierden con la salida de Ochoa Reza. Léase, Oaxaca, como uno de ellos.

En fin, hasta el viernes 4 de mayo, en el Salón “Alfonso Reyes” se llevará a cabo una Sesión Extraordinaria de la Comisión Política Permanente del Consejo Político Nacional, a fin de dar cuenta del procedimiento estatutario y tomar la protesta al nuevo Presidente en funciones del CEN del PRI; salvo decisión en contrario de última hora..

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*Nota del Editor: Foto: PRI*