¿Qué… los morenistas no cometen delitos electorales?

Con sus honrosas excepciones, los morenistas se creen impolutos, justos, confeccionados por la mano de Dios… o como dice la voz populi, “la Divina envuelta en huevo”. Vaya, ellos sí que tirarían la primera piedra en contra de María Magdalena.

Pero qué creen, hay morenistas a quienes les encanta el pecado. Quién sabe si carnal, pero sí el político-electoral.

Ahí está el más reciente ejemplo del presidente de la Junta de Coordinación Política en el Senado de la República, Ricardo Monreal Ávila, quien el fin de semana prometió  ayudar a Aguascalientes si el candidato de Morena, Arturo Ávila, gana la presidencia municipal.

En toda la red social circuló un video de un mitin donde se escucha decir a Monreal: “Aquí habemos seis senadores y somos la mayoría en el Congreso de la Unión, si ustedes le ayudan a Arturo, nosotros desde México en el presupuesto vamos  a ayudarle a Aguascalientes…si ustedes ganan Aguascalientes nosotros les vamos a ayudar…”

¿Hay delito electoral o no?

Verán: La Ley General en Materia de Delitos Electorales considera como servidor público a “la persona que desempeñe un empleo, cargo o comisión de cualquier naturaleza en la Administración Pública Federal o local centralizada, organismos descentralizados federales o locales, empresas de participación estatal mayoritaria federales o locales, organizaciones y sociedades asimiladas a éstas, fideicomisos públicos federales o locales, en las legislaturas federal o locales…”

Y tipifica varias conductas de estos sujetos activos del delito, como, por ejemplo el que:

“Condicione la prestación de un servicio público, el cumplimiento de programas gubernamentales, el otorgamiento de concesiones, permisos, licencias, autorizaciones, franquicias, exenciones o la realización de obras públicas, en el ámbito de su competencia, a la emisión del sufragio en favor de un precandidato, candidato, partido político o coalición; a la abstención del ejercicio del derecho de voto o al compromiso de no votar a favor de un precandidato, candidato, partido o coalición.

“Si el condicionamiento del programa gubernamental, se realiza utilizando programas de naturaleza social, se aumentará hasta un tercio de la pena prevista…”

¿Y cuál es la pena prevista? De 200 a 400 días multa y prisión de dos a nueve años Muy poquito, ¿no? Como quitarle un pelo a un gato, y mínima la pena corporal, cuando la sanción debería ser más alta porque se atenta contra la voluntad popular.

Claro, una denuncia en contra de Monreal Ávila difícilmente prosperaría. Seguramente se argumentaría que no es servidor público, sino legislador, entonces no se configura el tipo penal; o que la conducta no encuadra por alguna otra razón. Por ejemplo, que de los senadores no depende plenamente la aprobación del presupuesto de egresos.

Además, primero habría que agotar el procedimiento legislativo para proceder penalmente en contra de un legislador. Quizá si se tratara de un senador del montón, prosperaría; pero Ricardo Monreal no es cualquiera, sino se trata nada menos y nada más que del líder de la bancada de Morena y del presidente de la Jucopo.

 Entonces, ¿reinará la impunidad?

Amén de ello, quién sabe si exista alguien que presente la denuncia correspondiente ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Electorales, pues aunque éstos se persiguen de oficio, siempre es necesario presentar la denuncia; caso contrario, la autoridad se hace de la vista gorda.

Y como era de esperarse, Monreal Ávila negó haber condicionado el presupuesto o alguna acción a favor de Aguascalientes a cambio del voto para el candidato morenista, sino que su mensaje se refirió a su actividad como gestor.

Precisó: “Lo que dije yo es que actuaría como gestor de pueblos, gestor de pueblos es gestor ante la Cámara de Diputados y todos lo hacen de manera natural y normal”.

¿En serio?

Como sea, las expresiones del senador en el mitin político dejaron lugar a dudas, y chocan con la promesa del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (Morena), de que en “Cuarta Transformación” ya no habría cabida a los delitos electorales.

Y en verdad, los de la Cuarta “T” deben predicar con el ejemplo; pasar del discurso a los hechos, para que las y los ciudadanos perciban el cambio; caso contrario, irá creciendo la decepción hacia Morena.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*