¿Qué la dirigencia de “Alito” no le debe nada a nadie?

En su mensaje como nuevo presidente del PRI nacional, Alejandro Moreno Cárdenas (“Alito”) fue reiterativo en las siguientes frases:

 “No vengo a decir un discurso atado a nada ni a nadie”.

“Llegamos sin amarres ni deudas políticas”.

“No le debemos nada a nadie que no sean los militantes priistas.”

“Por primera vez en mucho tiempo, el PRI no recibirá instrucciones de nadie.”

Varias frases en el mismo sentido, casi con el mismo mensaje entre líneas. Para convencer ¿a quién? Porque los hechos hablan de situaciones distintas.

Ciertamente, la dirigencia de “Alito” no estará bajo las órdenes de un jefe político que en la praxis era el Presidente de la República emanado de las filas del PRI.

Sin embargo, los hechos suponen que estará bajo las órdenes de una cúpula aún liderada por el ahora ex Presidente de México, Enrique Peña Nieto; incluso, bajo el yugo del Grupo Atlacomulco.

¿Qué llega sin amarres ni deudas políticas? Mmm. ¿O sea, llegó por su linda cara y por un liderazgo nato? ¡Por favor! Nada hubiera conseguido si no es gracias al respaldo de los gobernadores priistas.

Claro, los mandatarios estatales son militantes. Y con ellos hizo acuerdos y, por ende, tiene deudas políticas y económicas; y éstas, como en el juego, son deudas de honor, cobrables en cualquier momento.

Pero lo peor serían los compromisos, las ataduras, con el Presidente de la República y líder moral de MorenaAndrés Manuel López Obrador. Las deudas de tal naturaleza se pagan generalmente con apoyo legislativo mediante las bancadas del partido en ambas cámaras del Congreso de la Unión y en los Congresos Locales.

Así que nadie se entrañe si en lo sucesivo el comportamiento de las bancadas priistas caminen al ritmo de Morena; incluso, que se vuelva laxo el dique en el Senado. Vaya, puede esperarse hasta el cambio de los líderes de los grupos parlamentarios del PRI y quizá, en caso extremo, hasta la dimisión de Miguel Ángel Osorio Chong.

Igual y no pasa nada. Igual y “Alito” en verdad llegó con ánimo de ejercer una libertad con la cual cree haber arribado a la dirigencia nacional del longevo Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Ya se verá con el paso del tiempo.

Según “Alito”, encabeza una dirigencia “legitimada por los más de un millón 600 mil votos y no por la designación desde el poder”cuando los mismos militantes se han encargado de propalar a los cuatro vientos de que la elección del pasado domingo 11 de agosto, fue una elección de actas más que de votos.

O sea, que hubo trampas.

Y si los militantes del PRI son de paja, solo le espera la extinción como bien lo ha supuesto Ivonne Ortega Pacheco, en su video mediante el cual informó de su renuncia a este partido político donde militó por 29 años.

Renuncia lamentable. Sin embargo, la yucateca se rindió muy fácilmente. En una competencia en un partido como el Revolucionario Institucional hay reglas no escritas, entonces se entra a jugar a sabiendas de las mismas.

Su permanencia en el PRI habría servido por lo menos de voz de quienes internamente están en desacuerdo con decisiones contrarias a la militancia.

Retomando el tema: Una de las primeras tareas de “Alito” será la reestructuración de los Comités Directivos Estatales del PRI en aquellas entidades donde han vencido, dándole su lugar a la militancia; caso contrario, este partido desaparecerá en el 2021.

En fin, en algo sí tiene razón Moreno Cárdenas y es cuando ha dicho lo siguiente: “Si no podemos recomponernos hacia adentro, menos podremos servir a la gente, que es lo único que le da sentido al PRI”.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del editor: foto tomada de @alitomorenoc*