Promoción turística, ¿necesaria o no?

Francamente es necesario estar en los zapatos de los empresarios turísticos para saber si es primordial la inyección de recursos a la promoción turística del país (de sus destinos diversos, únicos y paradisíacos).

Ellos aseguran que sí; el presidente Andrés Manuel López Obrador considera lo contrario, incluso percibe que tales empresarios más bien estaban como engolosinándose.

Lo dijo así: Estaban encariñados con el manejo de alrededor de 6 mil millones de pesos del fondo de turismo, que los manejaban para pagar publicidad en México y el extranjero, no para fomentar el turismo, sino publicidad para el gobierno y pagar favores a medios de información…

“Eso se termina, ya no van a utilizarse esos fondos con ese propósito, ahora se está invirtiendo en mejorar las colonias marginadas en donde viven los trabajadores.”

AMLO tiene razón en parte.

Es probable que los recursos solamente se hayan empleado en publicidad gubernamental, además para promover únicamente determinados destinos turísticos y cadenas hoteleras; poco o nada para impulsar lugares comunitarios y hoteles medianos y pequeños.

Por lo menos es lo que se había venido viendo sobre todo en televisión y revistas de todo tipo empezando por aquellas de las aerolíneas, enfocadas al gran turismo cuya derrama económica se queda en manos de los empresarios turísticos extranjeros o de políticos mexicanos; en ambos casos como dueños de cadenas hoteleras de cinco estrellas.

 Además, los recursos destinados a la promoción turística, el gobierno federal también los usaba para invitar Viajes Todo Pagado a los grandes empresarios del ramo, o a dueños de canales de televisión y de medios de comunicación influyentes en el país, según como parte de las estrategias para promocionar México.

En ese contexto habría que preguntar: ¿Eso es promoción turística? ¿Ha dado resultados? ¿Quiénes han salido beneficiados con este tipo de estrategias? ¿México o los grandes empresarios (además de los gobiernos en turno)?

Probablemente el mayor beneficio no ha sido para nuestro país, ni para los empresarios regionales y comunitarios. 

Sin embargo, la promoción turística es necesaria y ésta no se debe cancelar como si fuera un desquite por los errores de gobiernos anteriores.

Más bien es una necesidad que el gobierno federal encabezado por AMLO replantee las estrategias para la promoción turística, empezado por definir el concepto para que tampoco se confunda con otros rubros.

Ciertamente, como el Presidente dice, tener seguridad es promoción turística. Entonces, los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) deben invertir en combatir la inseguridad.

Claro, no hay turista que busque destinos donde la gente se mate al estilo Viejo Oeste, ni lugares donde caminar por las calles sean boletos de paseos sin retorno, sitios donde los paseantes se expongan a ser despojados de sus bienes.

Los turistas tampoco buscan destinos donde la basura, los baches y bloqueos carreteros, sobresalgan por encima de los atractivos del lugar.

Ciertamente, los destinos turísticos se venden solos cuando hay seguridad, limpieza, imagen arquitectónica, cultura, diversión, playa, sol, montaña, y mucha atención por parte de los prestadores de servicios turísticos.

Sin embargo, siempre hace falta decir: “Aquí estamos… este destino turístico lo tiene todo… te ofrecemos descanso y seguridad….etc.”

Bueno, ahora la tarea en el exterior la harán los embajadores y cónsules, ya no el Consejo de Promoción Turística de México, el cual va a desaparecer. Esperemos resulte.

AMLO también tiene razón en cuanto a la necesidad de terminar con los grandes contrastes en los destinos turísticos: Los hoteles de cinco estrellas en zonas vip, y los trabajadores en cinturones de miseria, y entre ambos un turismo de clase media-baja engañados por los llamados “acarreadores”.

Son pocos los destinos turísticos en México que escapan a tantos males.

Las medidas radicales a veces no son la solución. Por eso los asesores de AMLO en el ramo turístico deben buscar estrategias de promoción real, efectiva y sin altos costos, pero no cancelarla definitivamente.

Hay tantos lugares qué conocer y disfrutar en nuestro país. Por ejemplo, los destinos de ecoturismo en las montañas en diversos estados, sobre todo en el Sur-Sureste; las paradisíacas playas casi vírgenes en las mismas regiones; los destinos culturales y religiosos, etc.

Los gobiernos deben promocionar los lugares, no las cadenas hoteleras.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*