PRI, ¿resurgirá de sus cenizas?

Hasta el momento todo apunta a una real intención del PRI de resurgir de sus cenizas, como el Ave Fénix. Así, a simple vista, pues siempre será incierto el objetivo de la cúpula.

Mientras habrá que concederle el beneficio de la duda, sobre todo por los acuerdos que han tomado para renovar la dirigencia nacional del longevo partido.

De entrada, como ya saben, recientemente el Consejo Político Nacional aprobó el método conocido como consulta directa a la base; es decir, una elección con urnas y voto directo y secreto (y está por verse si libre).

Los priistas también aprobaron la participación de un árbitro imparcial en la organización de la elección interna: El Instituto Nacional Electoral (INE), el cual prácticamente aceptó con la petición de realizarla pasado el susto de los comicios locales 2019 en seis entidades.

Y apenas este miércoles, la actual dirigencia nacional del partido, que encabeza Claudia Ruiz Massieuconcretó más y positivos acuerdos para la realización del proceso interno.

Acordó:

La fecha para celebrar el Consejo Político Nacional para la emisión de la convocatoria a la elección interna: El miércoles 10 de abril del presente año.

La fecha límite de registro para contender en el proceso interno; o sea, de registro de candidaturas: El 10 de mayo.

La fecha para la jornada electoral: El domingo 1 de septiembre del presente año.

Una regla para evitar excesos y por tanto inequidad: Topes de gastos de proselitismo.

El instrumento para la manifestación de la voluntad de la militanciaBoleta impresa.

Y una prórroga en el cargo de la actual dirigencia nacional: Continuará “hasta por 90 días adicionales al periodo para el que fue designada, a efecto de solventar, de manera integral, el proceso electivo”.

Según se informó, son acuerdos entre la dirigencia nacional del PRI y los representantes de quienes hasta ahora se han mostrado interesados en participar en el proceso de renovación del Comité Ejecutivo Nacional de este partido.

Algo inédito en un partido político cuya tradición por los siglos de los siglos amén ha sido la decisión cupular y la imposición; la candidatura de “unidad” o emanada de un proceso simulado. Vaya, quién sabe en qué momento tiraron la democracia a las alcantarillas.

Pero ahora en el PRI se asoma una pizca de democracia interna. Y no es para menos, haber perdido casi todo en las elecciones concurrentes del 2018 lo puso al filo de la tumba política. Imagínense, después de ser el partido hegemónico ahora es el chiquitín entre los chiquitines.

En fin, al parecer llegaron a los acuerdos referidos párrafos arriba sin necesidad de gritos y sombrerazos como ocurre en otros partidos políticos. Y hasta el momento no se ha sabido de inconformidad alguna. Veremos qué pasa en el transcurso de los días.

Si efectivamente tales acuerdos fueron producto del consenso entre dirigencia y representantes de todos los aspirantes visibles hasta ahora, entonces va por buen rumbo la preparación del proceso interno priista para la elección de las personas titulares de la Presidencia y de la Secretaría General del CEN.

Sin embargo, ese buen rumbo (teórico por el momento) puede extraviarse, torcerse, si acaso en el curso del proceso se producen intentonas de la cúpula y de gobernadores priistas de influir en el ánimo de los militantes para votar por determinada candidatura.

Claro, siempre cabe la posibilidad de la coacción; incluso, bastaría con la amenaza de despedirlos de los cargos públicos o partidistas si operan a favor de candidatura distinta a la previamente determinada por la cúpula o por grupos internos.

Es lo que en el argot político llaman “amarrar a la estructura”: Sectores, organizaciones, organismos afines, etc.

Evidentemente es válido el proselitismo, pero sin caer en la trampa y en la simulación. ¿Podrán en el PRI vencer la tentación cuando es parte de su esencia la práctica viciada? ¿La cúpula y la estructura podrán dejar en libertad a la militancia?

¿Podrá el PRI también darse un padrón real y confiable? En el debate interno aún está en la mesa la decisión de ir con un padrón previamente definido en el proceso en marcha de afiliación y refrendo, o dejarlo abierto hasta el momento de las votaciones.

Todo un reto del cual depende el éxito o el fracaso del proceso interno del PRI, no en términos de resultados numéricos, sino en términos de la dirigencia que necesita este partido político para resurgir como fuerza política con credibilidad.

Claro, las y los candidatos deberán poner de su parte: Convencer y construir su propia base, sin trampas, ni uso de dinero público ni de procedencia ilícita. Vaya, es algo así como pretender arrancarle un suspiro al viendo. Ya veremos.

Por lo pronto, el proceso interno del PRI pinta con buen rumbo. ¿Podrá resurgir de sus cenizas cual Ave Fénix? Primero a nivel nacional y después en las entidades federativas.

Aunque también se verá en los resultados de las elecciones locales 2019 en seis estados, donde el PRI ya empleó la consulta directa en sus procesos internos. Pueden ser el botón de la muestra.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*