PRI, borrado de Oaxaca

Se veía venir la derrota del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Oaxaca por ser un estado bastión de Morena dada la fuerte presencia de Andrés Manuel López Obrador, quien lo ha recorrido por lo menos en tres campañas electorales, y entre una y otra nunca dejó de visitar comunidades sobre todo indígenas.

La elección presidencial del 2012 era referente para el PRI en 2018. Hace seis años perdió 10 de las 11 diputaciones federales de entonces, las senadurías de mayoría y las votaciones a la Presidencia de la República; la coalición “Movimiento Progresista” (PRD-PT-MC), encabezada precisamente por AMLO ganó todo.

Frente a ese efecto López Obrador era previsible la repetición del escenario, y ampliado a las elecciones concurrentes de diputados al Congreso Local y de concejalías en los 153 municipios de régimen de partidos políticos (el gran resto de 417 se rige por Sistemas Normativos Internos).

Pues se repitió el “efecto” y de manera tan contundente que el PRI no tiene ni cómo reclamar recuento de votos en los cómputos respectivos porque las diferencias son abismales, con algunas excepciones en las elecciones municipales.

Pero en las demás elecciones la coalición Morena-PT-PES, vaya que “Juntos Hicieron Historia” porque ganó casi todo: Las 10 diputaciones federales (se ajustó una con la redistritación), las dos senadurías de mayoría, 24 de 25 diputaciones locales de mayoría y alrededor de 50 ayuntamientos, entre ellos la capital oaxaqueña.

Y, por supuesto, la votación de Presidente de la República: 1 millón 67 mil 384 votos al cierre del Programa de Resultados Preliminares; pegándole a la mitad de la Lista Nominal de Electores de la entidad.

Bueno, hasta ahí el efecto AMLO. ¿Hay algún otro factor en la debacle priista en el estado de Oaxaca? Quizá los siguientes:

Simulación en la estructura electoral, operación electoral magisterial (¿por eso los maestros levantaron el plantón y regresaron a sus comunidades?), evaluación a la administración del gobernador Alejando Murat (2 años ya); fracaso en la operación electoral a cargo de Alejandro Avilés, coordinador en la entidad de la campaña presidencial (aunque él sí entrará como diputado local plurinominal).

Además: Enredo en la selección de candidaturas; malos candidatos y candidatas con sus honrosas excepciones, cuates y cuotas en las postulaciones, candidaturas débiles a las presidencias municipales, pellizcos al presupuesto para la operación electoral y haber ido solo el PRI en distritos y municipios competidos.

Incluso, en los mismos corrillos priistas hablan de una “negociación previa” para asegurar la estabilidad del gobierno de Alejandro Murat a cambio de votos para la coalición “Juntos Haremos Historia” en la elección presidencial, sabedores de que ganaría AMLO. ¿Será?

Y a eso añádanle las traiciones internas y las renuncias de militantes que emigraron a otros partidos políticos porque la cúpula priista les cerró toda posibilidad de obtener una candidatura, aunque tampoco eran los mejores en algunos casos, pero se llevaron votos.

A las causas locales, agreguen factores nacionales: Escándalos de corrupción de priistas; malestar en contra del ejercicio de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, donde se incluye el aumento al precio de las gasolinas y de la energía eléctrica, el escándalo por la supuesta privatización del agua; abandono del Comité Nacional del PRI en comparación con la presencia constante en Oaxaca de los liderazgos de Morena, etcétera.

La debacle del Revolucionario Institucional en esta entidad es multifactorial. Sin embargo, en los corrillos locales se preguntan: “¿Bueno, y qué pasó cuando se supone que el coordinador estatal de la campaña de Meade tenía todo bajo control; incluso las candidaturas a los cargos estatales?”

Los mítines eran impresionantes y en las calles se percibía un aire a favor de los priistas, sobre todo por el recuerdo de los aciagos días del gobierno de Gabino Cué, el cual dejó en crisis económica y social a la entidad, y muchos de sus colaboradores y cómplices ahora aparecen en Morena.

Vaya, parecía que el PRI ganaría de 2 a 3 distritos federales y unos 5 distritos locales, por lo menos, pero el resultado de la jornada electoral del domingo pasado prácticamente lo redujo a la nada. ¿Qué pasó? ¿Hicieron mucha campaña y al final les falló la operación electoral? ¿Deliberadamente los operadores no metieron las manos el día de la elección?

O de plano los oaxaqueños en su mayoría están cansados del priismo local (justos pagan por pecadores porque existen cuadros de valía).

En fin, como haya sido ganaron las candidaturas de “Juntos Haremos Historia” y sin hacer campaña, aunque AMLO llevaba años realizando trabajo de tierra, casa por casa sobre todo en las comunidades indígenas y en zonas marginadas, mientras los priistas se la han pasado en pleitos por el control de las siglas del partido.

La suma de todo es el resultado de las elecciones del domingo pasado: Prácticamente borraron al PRI del estado de Oaxaca.

rosyrama@hotmail.com

Nota del Editor: Foto: BTU*