El pretendido agandalle de la bancada del PT

La Ley Orgánica establece que “los integrantes de la Mesa Directiva para el segundo y tercer año de ejercicio de la Legislatura, se llevará a cabo durante la sesión preparatoria del año de ejercicio que corresponda, garantizando que la presidencia de la Mesa Directiva para tales ejercicios recaiga, en orden decreciente, en un integrante de los dos grupos parlamentarios con mayor número de diputados que no la hayan ejercido.” 

La pregunta es: ¿Esos dos grupos parlamentarios con mayor número de diputados son los subsiguientes al primero en orden decreciente tal y como quedaron constituidos al instalarse la Legislatura? ¿O son los grupos cuya membresía creció sumando diputados en el primero y segundo años? 

Si se considera la integración constitutiva, entonces para el tercer año legislativo correspondería al grupo parlamentario del PRI presidir la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, cuyas bancadas se integraron de la siguiente manera según informó entonces el Secretario General, Mauricio Farah Gebara: 

Grupo Parlamentario de Morena para la LXIV Legislatura con 247 diputados; PAN con 80; PRI con 47, PES con 31, PT con 29, MC con 28, PRD con 20, PVEM con 16 y dos sin partido. 

Al cabo de dos años y en la víspera del inicio del tercer año de ejercicio legal, unas bancadas crecieron en integrantes y otras decrecieron porque hubo diputados y diputadas que por diversas razones se mudaron: Diferencias internas, convicciones ideológicas, ofrecimiento de más y mejores canonjías, etc. 

Las dos primeras razones se justifican; la tercera, es reprobable en cuanto implica mercadeo, negocio, máxime tratándose de la venta de votos para avalar reformas o crear leyes u organismos.  

Y más reprobable sería la compra-venta de conciencias para migrar de una bancada a otra con el propósito de crecer numéricamente en cuestión de días o semanas para quedarse con la presidencia de la Mesa Directiva; pasar de la tercera a la cuarta fuerza cameral sumando diputados valiéndose de quién sabe qué artes.  

Algo similar a lo que intenta la bancada del PT, sus líderes o algunos de sus diputados. 

Eso ¿no se llama fraude a la ley?  

El vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PT, Gerardo Fernández Noroña, considera que la bancada del PT tiene el “legítimo derecho de buscar encabezar la Mesa Directiva en el último año de ejercicio de la LXIV Legislatura”. 

Claro, de contar con el mayor número de diputados en orden decreciente como lo establece la ley. ¿Pero un “legítimo derecho” se construye a base de importar diputados de otra bancada y hasta de manera fast track? 

Incluso, el coordinador de la bancada del PES, Jorge Argüelles Victorero, denunció que el PT viene pagando hasta cinco millones de pesos a diputados para que se pasen al grupo parlamentario del Partido del Trabajo para dar el número y quedarse con la presidencia de la Mesa Directiva; y que en la bancada de Morena ha habido “silencio cómplice”. 

Los petistas lo han negado rotundamente.  

Eso sí, Noroña anunció la próxima anexión a la bancada del PT de más diputados para alcanzar 50 ó 52 curules. ¿Y de qué bancadas los importará? ¿Y cuál es el argumento para convencerlos? 

En fin, en esa danza de números hasta ayer (y según la web de la Cámara de Diputados) la bancada de Morena tenía 252 diputados; la del PAN, 78; la del PRI, 46; la del PT, 43; la de MC, 27; la del PES, 24; la del PVEM, 13; y la del PRD, 12. Y hay cinco diputados sin filiación política. 

Por lo tanto, aún con el chapulineo de diputados, al PRI le correspondería presidir la Mesa Directiva en el último año de ejercicio de la Legislatura. Al PT le faltarían cuatro para rebasar a la bancada priista y encabezar este órgano directivo. 

Y miren, no se trata de defender al PRI, sino la legalidad, pues como bien lo dijo Jorge Argüelles todos aquellos que llegaron vía la coalición “Juntos Haremos Historia”, empezando por los morenistas, llegaron “para hacer las cosas diferentes”. 

Igual y Argüelles tiene sus propios intereses. No obstante, le asiste la razón cuando ha dado a entender que morenistas y petistas están demostrando su “ambición por el poder”. 

¿Y LA PLURALIDAD, EL ACUERDO Y LA DEMOCRACIA? 

Con sus honrosas excepciones, los morenistas distan mucho de ser “los protagonistas del cambio verdadero” (como los llama el estatuto), pues en la Cámara de Diputados en ocasiones parecen ir en contra de la naturaleza misma del Poder Legislativo: La pluralidad. 

Tampoco son proclives al acuerdo, sino al “agandalle”.  

En ambos aspectos los petistas hacen la segunda. 

Tampoco son democráticos. Porque no respetan a las minorías. 

Incluso, los morenistas agandallaron desde el primer año en la Cámara Baja: Presidieron la Jucopo y la Mesa Directiva, cuando la ley establece que: 

“En ningún caso la presidencia de la Mesa Directiva recaerá en el mismo año legislativo, en un diputado que pertenezca al Grupo Parlamentario que presida la Junta de Coordinación Política”. 

La bancada de Morena se valió del chapulineo de diputados para completar la mayoría absoluta para quedarse con la Jucopo pues entonces tenía 247 curules; las bancadas aliadas le prestaron diputados. Y así mediante un “acuerdo político”, encabezó la Mesa Directiva en la persona de Porfirio Muñoz Ledo. 

Ahora el PT pretende casi lo mismo en torno a dicha Mesa.  

Qué mal mensaje de Morena y el PT, ¡y en la víspera del inicio del proceso electoral federal! Por cierto, en año electoral la Mesa Directiva es un buen foro mediático. 

Si hubiesen respetado la ley desde el principio, al PAN le hubiera tocado presidir la Mesa directiva en el primer año; al PRI en el segundo, y al PT en el tercero. 

rosyrama@hotmail.com 

*Nota de editor: imagen en portada: especial Internet*