PRD, necesita una transfusión o la eutanasia

El PRD se atrevió a lo que no se atreven en el PRI: A poner por delante la renuncia del presidente nacional, Manuel Granados Covarrubias, para empezar el proceso de renovación, refundación o transformación del partido del Sol Azteca.

En cambio, en el Revolucionario Institucional, Claudia Ruiz Massieu sigue tan cómodamente colocada que no solamente se negó a dar paso a una dirigencia de transición, sino que siguió prestándose a la colocación de piezas para preparar la renovación estatutaria de la dirigencia nacional, a modo.

Claro, hay grandes diferencias entre ambos partidos políticos por el momento: El PRI aún obedece a un jefe político nacional y no enfrenta una sentencia jurisdiccional, además los priistas tienen tan arraigada la línea que sin ésta difícilmente se mueven.

Mientras el PRD debe acatar el mandato del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de celebrar elecciones internas para renovar la dirigencia; incluso, los mismos magistrados mandataron realizarlas a más tardar el 23 de octubre.

Además, es toda una confederación de tribus, que por su misma naturaleza no obedecen ni a su propia estirpe. Los perredistas deformaron la democracia en demagogia en grado máximo. Precisamente la excesiva práctica tribal es una de las causas de su debacle.

Necesitan extirpar tal cáncer.

En fin, que no obstante el mandato jurisdiccional, los órganos de dirección del PRD han venido aplazando la celebración de elecciones internas para renovar el Comité Nacional. 

Y en las entidades federativas ocurre lo mismo: Ahí están enquistados “líderes” sin compromiso partidario, que solo ven por sus intereses personales. 

Ante la falta de cumplimiento de la sentencia del TEPJF, el partido del Sol Azteca se está arriesgando a una mega-sanción. Y sin suficiente financiamiento público difícilmente podría pagar otras multas millonarias. ¡Se acabó la gallina de los huevos de oro!

Retomando el tema inicial: Manuel Granados Covarrubias renunció a la presidencia nacional del PRD, según para evitar incurrir en desacato a la sentencia del máximo órgano jurisdiccional en materia electoral.

¿Nada más por dicha razón? ¿O también lo presionaron las “corrientes” internas?

Como sea, quién sabe si resulten suficientes la separación de Granados y la celebración de elecciones internas, para resucitar al PRD. Francamente son inciertas sus horas de respiración artificial. Vaya, ni siquiera cambiándole de nombre se asegura su supervivencia. 

El PRD necesita algo así como una transfusión o, en el peor de los casos, una eutanasia política, pues prácticamente solo quedan restos del otrora símbolo de la democracia en México; sus mejores cuadros se le fueron hace tiempo y su militancia poco a poco se va mudando a Morena.

Para que el PRD se transforme y resucite, no solamente necesita de una reforma estatutaria, sino también de la salida de todos aquellos cuadros que con sus nocivas practicas lo han llevado a la agonía. Por ejemplo: Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Guadalupe Acosta Naranjo, entre otros.

Requiere además olvidarse de las coaliciones con la derecha y de postular candidaturas consanguíneas. 

En fin, sin cambios de fondo de nada servirá la ruta de sus diálogos

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Imagen: prd.org.mx*