Políticos, dueños de medios de comunicación

El asesinato de la periodista Lourdes Maldonado en Tijuana no solamente evidencia el alto riego del ejercicio periodístico en México, sino también una cruda realidad en nuestro país: Políticos son dueños de medios masivos de comunicación; y de los de más cubertura: Radio, televisión, periódicos y hasta de agencias informativas y diarios digitales.  

El derecho a la información, la libertad de prensa y el derecho a la libertad de expresión, en manos de poderosos a lo largo y ancho del territorio mexicano. ¿O escapa alguna entidad federativa? A ese riesgo, añádanle el crecimiento del crimen organizado. Y, además, en estados como Oaxaca la belicosidad de “organizaciones sociales”. 

En Baja California, ahí donde asesinaron a Lourdes Maldonado, días después del asesinato del periodista Margarito Martínez, el exgobernador Jaime Bonilla Valdez es dueño de PSN (Primer Sistema de Noticias), consorcio informativo que incluye cinco estaciones radiofónicas, una concesionaria de televisión y una plataforma web, según datos en Wikipedia.  

A la sociedad de dicho consorcio, la periodista le ganó un pleito laboral por despido injustificado con el consecuente embargo (hace unos días) y pago de medio millón de pesos. 

¿Hay relación entre el triunfo de pleito laboral y su asesinato ocurrido la noche del domingo pasado? Es una obligada línea de investigación por parte de las autoridades competentes. 

Sí, ya investigan, quién sabe si al ex gobernador, pero ya investigan. Y gracias a la presión nacional e internacional (sobre todo); caso contrario, el asesinato pasaría desapercibido. 

Retomando la segunda cruda realidad, cabe preguntar: ¿Por qué los poderosos son dueños de medios de comunicación, en ocasiones de los más influyentes? ¿O por qué los dueños de medios se convierten en los políticos con más poder en su entidad, distrito o municipio? 

Hay una gran diferencia entre tales casos y los periodistas que trabajan en dependencias gubernamentales (federales, estatales y municipales) por azares del destino o por imperiosa necesidad de contar con un sueldo seguro para el sostén de su familia.  

Incluso, hay periodistas, comunicadores, que por suerte o legítima aspiración se convierten en titulares de cargos de elección popular o puestos de designación. Pero siguen siendo casos muy diferentes en comparación a los poderosos dueños de medios convertidos en políticos encumbrados y viceversa (políticos que pasan a ser propietarios de medios). 

Esos poderosos dueños, a veces dan la cara; otras veces se valen de presta-nombres.  

Y hacen negocios redondos:  

Ejercen un cargo público. 

Obtienen los más jugosos convenios de publicidad, valiéndose de sus influencias; frecuentemente son los únicos en cumplir con los altísimos requisitos para considerarse como proveedor de los gobiernos en cualquiera de sus niveles.  

Colocan a personas allegadas en puestos privilegiados. 

En fin. ¿Pero dónde empieza esa relación, a veces hasta perversa, entre poderosos y dueños de medios? Generalmente en épocas electorales. Los candidatos hacen acuerdos con los propietarios de los medios más influyentes; acuerdos publicitarios y de diversa índole.  

Y cuando el candidato gana, el empresario mediático tiene su recompensa. ¿Sería el caso de Jaime Bonilla, simpatizante de Morena, diputado federal, senador y gobernador? 

El PRI impuso la moda: Sus mandatarios (federales y estatales) premiaron a diversos dueños de medios masivos de comunicación por el respaldo recibido fuera y dentro de los procesos electorales. 

Hoy la moda tiene variaciones: Son los políticos quienes incursionan en el mundo de los medios de comunicación, sobre todo en provincia: Tienen periódicos impresos y digitales, radiodifusoras y canales de televisión.  

La instancia competente del Gobierno Federal debe revisar quiénes son los concesionarios y los permisionarios de radiodifusoras y televisoras. Nada más denle una checadita a las concesiones otorgadas en el sexenio anterior, van a encontrar políticos. 

Tan solo en Oaxaca resultaron beneficiados al menos dos personas dedicadas a la política, militantes del PRI, de la región de la mixteca; una de ellas hasta con tres concesiones.  

¿Y LOS PERIODISTAS, LOS COMUNICADORES? 

Pues los verdaderos periodistas y comunicadores tienen sueldos precarios y padecen toda clase de carencias; en muchos de los casos ni siquiera tienen seguridad social. Hablamos de quienes son contratados por los medios masivos de comunicación, cuyos dueños son políticos. 

La necesidad orilla a muchos a trabajar como freelance. Y quienes abren un medio digital navegan contra corriente: Por falta de recursos económicos son al mismo tiempo reporteros, editorialistas, fotógrafos, editores (lo hacen todo solos).  

Y todavía corren el riesgo de ser asesinados. 

rosyrama@hotmail.com 

*Nota del editor: foto en portada: especial Internet*