Oswaldo (Morena) puede llevarse la capital oaxaqueña

Este martes arrancaron las campañas para las elecciones de concejales a los 153 ayuntamientos de régimen de partidos políticos del estado de Oaxaca; el gran resto, 417, se eligen por sistemas normativos indígenas en distintas fechas.

En esta entidad, quizá como en todas, los comicios municipales despiertan la mayor pasión entre el electorado porque se trata de elegir a la autoridad más cercana a la población en general.

Son tan apasionadas que cualquier conflicto electoral en un solo municipio basta para prender fuego en el estado. Ahora se corre más riesgo porque las elecciones de concejales van acompañadas de los comicios a la Presidencia de la República; una jalará a la otra.

Claro, dependerá también de las y los candidatos.

Quién sabe si los legisladores oaxaqueños se dieron cuenta de la bomba de tiempo que avalaban al unificar las fechas de las elecciones de concejales y de diputados locales con las federales. Cierto, la Constitución General ordena la concurrencia, pero de cualquiera de las tres elecciones locales.

Por algo antiguamente las elecciones de concejales a los ayuntamientos en el estado de Oaxaca se celebraban solas; aparte los comicios de gobernador y de diputados locales, las cuales sí iban juntas. Y es que los comicios municipales se han caracterizado por violentos, aunque en los últimos años disminuyó el número de municipios con conflictos electorales.

Sin embargo, el riesgo es latente, sobre todo porque por primera vez la jornada electoral oaxaqueña será concurrente con las elecciones federales para Presidente de México, diputados federales y Senadores de la República, donde ganar esta última representa un pase automático a la sucesión gubernamental.

No es la regla, pero suele ser así.

Claro, otro espacio político rumbo a la sucesión es la presidencia municipal de la capital oaxaqueña, por la cual compiten: Oswaldo García Jarquín por la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES) y el ex priistas Samuel Gurrión Matías de la coalición “Por Oaxaca al Frente”.

También compite el PRI, pero solo, sin alianza, ni candidatura común, y postulando a Manuel de Esesarte Pesqueira; un militante sin característica orgánica ni de activismo partidario. Más bien tiene perfil de persona acomodada en la burocracia priista. Según iba arriba en las encuestas internas por eso lo postularon; cosa irreal.

El mejor cuadro priista para la capital oaxaqueña sigue siendo la diputada local Laura Vignon Carreño, pero no pudo ser candidata por la rivalidad existente entre el actual edil, José Antonio Hernández Fraguas y su antecesor Javier Villacaña Jiménez, quien, no obstante, hace dos años lo ayudó a ganar a aquél.

En tales circunstancias, Laura Vignon corría el riesgo de sufrir una derrota provocada por el rival de Villacaña, quien la ha respaldado en su carrera política. Sin embargo, el PRI tampoco ganará con un candidato débil electoralmente como Esesarte, salvo ocurra un milagro como, por ejemplo, que el voto panista le favorezca por el desacuerdo con Samuel Gurrión Matías.

Sí, hay ciertos grupos panistas cuyos integrantes abiertamente han dicho que jamás votarían por el Gurrión Matías, primero por su origen priista y luego por sus antecedentes de deslealtad con toda clase de políticos (y hasta amigos) que en algún momento lo ayudaron.

Samuel se hizo de la mano de José Murat Casab, y así emergió de la nada política para encumbrarse como diputado federal, el único de los once candidatos del PRI que ganó las elecciones en el 2012. En diez triunfaron perredistas gracias al efecto Andrés Manuel López Obrador, quien entonces encabezó la coalición “Movimiento Progresista” (PRD-PT-MC).

Samuel “ganó” (entre comillas) merced a negociaciones…

La habilidad de Samuel lo hizo amigo de Manlio Fabio Beltrones, quien, según dicen, lo respaldó luego para buscar la candidatura a Gobernador de Oaxaca. Gurrión embaucó a la cúpula priista haciéndole creer contar con votantes en cantidades industriales, lo cual le permitió negociar una diputación local plurinominal a cambio de sumarse a Alejandro Murat Hinojosa.

Claro, negoció además la presidencia de la Mesa Directiva, direcciones en el Congreso del Estado y hasta participar en las sesiones de la Junta de Coordinación Política sin tener derecho porque la figura es distinta a la Cámara de Diputados Federal.

La curul local, los recursos que se manejan en el Legislativo, constituyeron su trampolín para saltar a la candidatura a la presidencia municipal de la capital oaxaqueña, pero no por el PRI, sino por la coalición PAN-PRD-MC.

Samuel se conformó con tal postulación, porque ni en su partido de origen, ni en el Sol  Azteca, ni en Acción Nacional le dieron la candidatura que quería: Al Senado de la República encabezando la primera fórmula oaxaqueña, pues sigue con el ojo puesto en la gubernatura.

Así, Samuel ahora contiende por la presidencia municipal, frente a un candidato fuerte como Oswaldo García Jarquín, quien hace dos años estuvo a punto de ganar; éste ha tejido sus redes en las colonias populares y forma parte de la clase social alta, lo que en la capital oaxaqueña se le conoce como “vallistocracia”.

Además tiene una ventaja: Nació en el municipio que pretende gobernar (salvo se demuestre lo contrario), a diferencia de Samuel Gurrión quien es originario de Juchitán de Zaragoza. Claro, el lugar de nacimiento no es requisito de elegibilidad, pero los oaxaqueños son bastante regionalistas.

Por si fuera poco, Oswaldo tendría a su favor el efecto AMLO; y quizá traiga hasta respaldo priista, pues Samy se la debe a cierto grupo priista.

En fin, hasta el momento Oswaldo tiene la ventaja.

Aunque hay candidatos como Raúl Castellanos Hernández, del Panal, que tiene  su capital social y político a pesar de su inactividad  de más de tres años. Cuenta con amigos, porque sabe ser amigo; y es muy hábil en política-electoral. No lo pierdan de vista.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*