Oaxaca: despensitis y violencia preelectoral

Se ha calentado la víspera de las elecciones oaxaqueñas. Y como lo advertimos en ocasión anterior, la mecha más pequeña representa un gran riesgo para incendiar las elecciones del próximo cinco de junio de gobernador, diputados locales y concejales a los ayuntamientos.

En Oaxaca las elecciones municipales son las más apasionadas y la de gobernador es la guerra; en cualquiera de ellas se puede prender la mecha. Las elecciones de diputados locales pasan desapercibidas.

La despensitis

La semana pasada empezó a calentarse la recta final para las elecciones oaxaqueñas cuando el cuarto de guerra de la coalición “Con Rumbo y Estabilidad por Oaxaca (CREO)”, integrada por el PRD y el PAN, descubrió tres bodegas con despensas presuntamente para la campaña del abanderado de la coalición rival, el priista Alejandro Murat Hinojosa.

El segundo hallazgo ocasionó el mayor escándalo, pues en la bodega había miles de despensas armadas en cubetas de plástico con tapa roja, bicicletas y refrigeradores, así como infinidad de posters en rollos de plástico del candidato de la coalición “Juntos Hacemos Más” (PRI-PVEM-Panal), Alejandro Murat. Además de cantidades considerables de utilitarios.

El cuarto de guerra del abanderado priista en conferencia de prensa salió a desmentir cuando la coalición rival informó de la primera bodega. Cuando ocurrió el segundo hallazgo, también harían rueda de prensa, pero la cancelaron, y no hubo comunicado; los voceros solamente concedieron entrevistas a determinados medios.

¿Por qué fue más escandaloso el segundo hallazgo? Por la cantidad de artículos almacenados en la bodega, donde una avalancha humana irrumpió y acarreó con todo lo que encontró; la policía no pudo detenerla. Eran vecinos de Viguera, agencia municipal de la capital oaxaqueña, lugar del hallazgo; se enteraron del descubrimiento y llegaron.

La coalición CREO exhibió un recibo CFE correspondiente al domicilio de la bodega, a nombre del municipio de Oaxaca de Juárez, lo cual sería lo más grave del hallazgo, porque presupone desviación y uso de recursos públicos para la campaña electoral de un candidato a gobernador; implica un delito electoral y una causa de nulidad de la elección si el abanderado favorecido resultara electo.

Mediante un oportuno comunicado el gobierno municipal capitalino negó que el inmueble sea propiedad del ayuntamiento. ¿Es posible? Sí, puede ser. En ocasiones sucede que un nuevo arrendatario no cambia el nombre o la razón social del anterior arrendatario, y tampoco el dueño.

Luego trascendió que el dueño presentaría una denuncia penal por allanamiento de morada o por cateo sin orden judicial, y por robo. Claro, es posible la configuración de alguno de los delitos del fuero común. Sin embargo, el particular, al denunciar, se verá obligado a explicar si los artículos “robados” eran suyos o de determinada persona.

Denunciará a personas de la coalición CREO involucradas en la apertura de la bodega. Y por robo, ¿denunciará a los pobladores? Ya estos se excusaron de la siguiente manera: “Es dinero del pueblo”.

El personal de la coalición CREO no pudo entrar a supuesta tercera bodega; una engallada señora les aventó perros y los corrió.

Al siguiente día del segundo hallazgo, priistas dijeron haber encontrado una bodega con despensas presuntamente para la campaña del candidato a gobernador de la coalición CREO, José Antonio Estefan Garfias; en jurisdicción del municipio capitalino. Se apersonaron con secretario ministerial, tomaron fotografías y las enviaron a distintos medios de comunicación, en las cuales se observan despensas como en papel celofán y cajas con botes de agua, pero no se ve propaganda alguna, por lo menos en las imágenes enviadas.

¿Coacción del voto?

No es delito electoral el almacenamiento de despensas, bicicletas, refrigeradores y todo tipo de utilitarios de campaña. El delito sería entregar tales productos y muebles a los electores a cambio del voto a favor de determinado candidato, partido o coalición.

Los hallazgos de bodegas con despensas y demás, presuponen, no obstante una operación electoral a base de coacción del voto. ¿O para qué almacenar tantas despensas, muebles y utilitarios? ¿Para tirarlos como confeti desde una avioneta para festejar el triunfo la noche de la jornada electoral?

La despensistis es el claro ejemplo de la compra de conciencias en una entidad como Oaxaca donde la pobreza es tierra fértil para el clientelismo electoral, aprovechándose del hambre de ciudadanas y ciudadanos.

Y es el Revolucionario Institucional el partido sorprendido intentando acciones para coaccionar el voto. En el Istmo de Tehuantepec ciudadanos detuvieron un tráiler con material de construcción destinado presuntamente a las campañas de los candidatos priistas. Y en el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán, los fotografiaron entregando despensas. ¿O son foto-montajes?

¿En qué terminara la despensitis? Puede terminar en violencia.

Violencia municipal

Apenas la semana pasada, en la columna, informamos de la existencia de 25 casos de riesgo, diez de los cuales son considerados como de “alto riego”.

Y el sábado estalló el primer caso: Álvaro Obregón, agencia del emblemático municipio de Juchitán de Zaragoza, semillero de luchadores de izquierda, aunque el poder los engolosinó y extraviaron el rumbo.

En Álvaro Obregón desde hace tres años no han permitido elecciones de ningún tipo, solo las comunitarias; un grupo del lugar, conocido como “los anti eólicos”, han impedido la instalación de casillas y realización de mítines. Y mantienen la misma postura.

Álvaro Obregón era un bastión de la izquierda aglutinada en la otrora organización “Coalición Obrero Estudiantil del Istmo” (COCEI), pero rompieron con sus líderes cuando estos se quedaron con el dinero que la empresa española “Mareña Renovable” dio para la comunidad para facilitar su instalación en un lugar aledaño.

Los líderes coceístas solo dominan ahora el ejido denominado Emiliano Zapata, donde realizan sus mítines políticos. Pero el sábado pasado fue la excepción, la candidata a la presidencia municipal de Juchitán de la coalición PRD-PAN, Gloria Sánchez López, osó realizar su mitin en Álvaro Obregón, y al salir su convoy fue emboscado.

Los iracundos pobladores destruyeron dos de sus camionetas y ella tuvo que correr a refugiarse en la cabaña más cercana. En la emboscada resultó muerto un policía municipal.

Tras los hechos, perredistas han responsabilizado a priistas; dicen que los “anti eólicos” de Álvaro Obregón son del PRI. Pero más bien, los anti eólicos nada quieren saber de partidos políticos ni de elecciones.

De hecho, Álvaro Obregón es un “foco rojo” donde seguramente el próximo cinco de junio no podrán instalarse casillas electorales.

Pregunta: ¿Cómo se le ocurre a la candidata realizar un mitin donde son mal vistos los líderes de su grupo? Y ella lo sabe. ¡Es como ir a meterse a la boca del lobo! Y es provocar.

En fin. El domingo, se dio otro hecho violento: En la Villa de Zaachila, municipio cercano a la capital oaxaqueña. Se desbordó la pasión por la elección municipal, y un enardecido grupo violentó el mitin del candidato de la coalición CREO, Adán López Santiago, quien estaba acompañado del abanderado a la diputación local, Toribio López Sánchez.

Los enojados pobladores iban armados de palos, machetes y cohetones; disuadieron el mitin y quemaron un mototaxi. No pasó a mayores. Los agredidos identifican a los agresores como militantes de Morena y del PRI, y éstos se deslindan.

Álvaro Obregón y la Villa de Zaachila son apenas el asomo de la pasión en las elecciones municipales oaxaqueñas. Claro, ha habido comicios donde la jornada electoral ha transcurrido en calma en todo el estado; ojalá, las elecciones del próximo cinco de junio transcurran en paz.