Oaxaca, ¿cuántos derechos humanos violados?

Ni el Gobierno federal ni los “redentores” saben lo que ha vivido y sigue viviendo la población del estado de Oaxaca, donde los derechos humanos se redujeron a la nada sin que los distintos órdenes de gobierno muestren capacidad para restablecerlos y garantizarlos. Simplemente ha sido el caos.

La violación a los derechos humanos ha sido sistemática; el caso Nochixtlán solo es la gota que derramó el vaso. Pero a partir del fatídico 19 de junio del 2016, la población de toda la entidad resiente grave lesión a los siguientes derechos fundamentales:

A la educación: Niñez y juventud sin clases, en la mayor parte del territorio estatal.

A la alimentación: Desabasto de frutas, verduras, lácteos y granos básicos.

A la salud: Personas enfermas sin poder llegar al hospital más cercano debido a las barricadas.

Al trabajo: Cierre de comercios por falta de ventas, negocios destruidos o saqueados, cancelación de hospedaje, despido de trabajadores, etc.

A la libertad de expresión: Periodistas muertos por reportar los actos violentos de los manifestantes, o retenidos para obligarlos a decir una “verdad”, personas acosadas en las redes sociales por disentir del movimiento “magisterial” y su petición de derogar la Reforma Educativa.

A la libertad de tránsito: Barricadas, bloqueos carreteros, cuotas “voluntarias” de apoyo al movimiento, tácitos toques de queda en las principales ciudades como, por ejemplo, la capital oaxaqueña cuando apagan el alumbrado público; transporte suspendido al interior y exterior, solamente se ha podido viajar por avión o por vehículo particular tomando veredas.

¡Ya no es vida!

Mientras el Gobierno Federal ve todo desde lejos; y sus secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Educación Pública, Aurelio Nuño Meyer, intentan alguna solución desde la comodidad de sus escritorios.

Qué, ¿esperan a que ocurra un enfrentamiento entre población y maestros? Porque si bien, el movimiento “magisterial” tiene seguidores, también existen los habitantes en desacuerdo con la derogación de la Reforma Educativa y totalmente en contra de los bloqueos carreteros.

La población afectada empieza a cansarse. Ya lo dijeron locatarios del Mercado de Abastos de la capital oaxaqueña, y bien clarito, en su carta abierta a los maestros de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en la cual pidieron abrir las carreteras por lo menos 12 horas al día: “En caso de no ayudar a que el punto sexto se resuelva, nos reservamos el derecho de tomar otras medidas para salvar el patrimonio de nuestras familias y de cientos de oaxaqueños del Pueblo que dependen de nosotros. Recuerden que somos hermanos y que nuestros mecanismos son igual de contundentes que su lucha.”

Es claro el mensaje de hartazgo hacia el estado de sitio. Suena a un “a ver a cómo nos toca”. Y lo grave es que el enojo de las personas afectadas con los bloqueos carreteros, puede desembocar en un enfrentamiento de consecuencias mayúsculas.

El Gobierno Federal cumplió con mandar a la fuerza pública, y abandonó Oaxaca. Total, ¡qué se jodan los oaxaqueños! ¿No?

Y qué decir del Gobierno del Estado. Gabino Cué Monteagudo nunca emprendió acción alguna en contra de los maestros hasta cuando dio el golpe de timón al quitarle a la Sección 22 el control en materia educativa, y devolverle la rectoría al Estado.

Tampoco hará más. Porque en la recta final de su mandato, sus aliados le han dado la espalda (PRD, PAN, organizaciones sociales). Y porque la Reforma Educativa es un tema federal, y también el envío de la fuerza pública para desalojar manifestantes a punta de balas, cuando pudieron utilizarse otros métodos para disuadir los bloqueos.

La Policía Federal cayó en la provocación. Los manifestantes buscaban la violencia para tener bandera y escudo para exigir el cumplimiento de sus demandas: Derogar la Reforma Educativa y liberar a sus dirigentes, Rubén Núñez Ginez y Francisco Villalobos. En fin.

Tampoco los “redentores” como el líder nacional del Morena, Andrés Manuel López Obrador, ni ningún otro líder de izquierda o de derecha, o de cualquier ideología, que no viva en Oaxaca, sabe de la pena, del dolor, de la angustia, de los oaxaqueños que ven que sus niños no tienen clases, que sus negocios se vienen abajo, que ven perdido su trabajo, su empleo.

Sin embargo, es tan fácil hacer proselitismo con el caso Nochixtlán.

Todos odian

En Oaxaca se conjuga el verbo odiar:

Yo odio no poder transitar por las carreteras para trasladarme a visitar a la familia.

Tú odias a los maestros cuyo plantón mantiene cerrados los comercios, porque no tienes para pagar la renta ni el sueldo de los empleados, porque el turismo se ha ido.

Él odia a los maestros y organizaciones sociales que bloquean carreteras, que impiden el paso a camiones cargueros con comida, a ambulancias, y a todo tipo de productos.

Nosotros, vosotros y ellos, odiamos y odian al Gobierno Federal y Estatal por su pasividad, por su indolencia, por su responsabilidad, ante el sufrimiento de los habitantes de Oaxaca.

PRD marcha… ¿algo quiere Neri?

Parte del perredismo oaxaqueño salió a las calles a protestar en contra de la represión y a favor del diálogo, por el caso Nochixtlán. El sábado pasado protagonizaron una marcha pacífica. ¿Y por qué no la hicieron antes?

El PRD debió salir antes del fatídico 19 de junio del 2016, día del enfrentamiento entre policías y maestros y sus seguidores. La Sección 22 de la CNTE y sus organizaciones afines, día tras día mantuvieron bloqueadas las principales carreteras del estado de Oaxaca, y los perredistas no asomaron ni la nariz.

Ciertamente, Francisco Martínez Neri hizo algún llamado al diálogo a título de diputado federal. Pero el PRD estatal permaneció estático. Si no ocurre el lamentable enfrentamiento en Nochixtlán, no salen como partido a pedir el diálogo.

Haber salido tardíamente, refleja no al partido solidario con Nochixtlán, ni con la lucha de los maestros, ni con el pueblo oaxaqueño, sino refleja al partido abatido por la debacle electoral que intenta asirse de una tablita rumbo a las elecciones del 2018: Que la ciudadanía lo vea de nuevo después de haberse extraviado en el ejercicio del poder co-gobernando con Gabino Cué.

Por cierto, en las últimas acciones perredistas se ha visto muy activo a Martínez Neri, ¿será que quiera convertirse en el líder formal o moral del PRD local? Con eso de la orfandad en que anda este instituto político, pues su presidente estatal, Carol Antonio Altamirano, renunció al cargo para irse como candidato del PAN a la diputación local por Salina Cruz.

rosyrama@hotmail.com