Murat, el PRI, la reforma eléctrica y la sucesión

El gobernador Alejandro Murat Hinojosa se ha convertido en el priista más morenista que cualquiera de los mandatarios emanados del Movimiento Regeneración Nacional; más bien, en el más lopezobradorista. Hay una gran diferencia entre ponerse al servicio del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y profesar por Morena. 

En infinidad de ocasiones lo ha defendido del embate de gobernadores de oposición de diversas entidades federativas. Y, por supuesto no podía dejarlo solo en el intento de sacar adelante la reforma eléctrica. Y ahí lo tienen, pronunciándose a favor de darle oportunidad a López Obrador de presentar sus argumentos y en base a ello analizar su iniciativa.  

Obviamente, ello representa el aval de Alejandro Murat sobre la decisión del presidente del PRI nacional, Alejandro Moreno, y del coordinador de la bancada del PRI, Rubén Moreira, de realizar foros temáticos para examinar la reforma eléctrica lopezobradorista.  

Representa el aval, o que todos son uno mismo; es decir, parte de la cúpula nacional priista que hace y deshace del longevo partido, y en la cual también participan don José Murat Casab, padre de Alejandro y líder nacional de la Fundación Colosio; el ex presidente Enrique Peña Nieto y séquito, así como la nomenclatura que casi sepulta al PRI.  

En fin, los foros temáticos pueden ser solamente un lavatorio de manos de los priistas (cúpula y legisladores) porque ya tienen decidido votar a favor de la reforma eléctrica, pero también puede ser un verdadero foro de análisis para determinar qué le conviene más al país. Sin embargo, no hay certeza de nada. 

Lo que sí, es que si los priistas votan a favor de la reforma eléctrica lopezobradorista, estarían destruyendo lo que ellos mismos construyeron: Sus propias reformas. ¿Y eso es malo o bueno para el país? Ahí lo incierto. Oaxaca, por ejemplo, es una de las entidades donde existen grandes inversiones en energía eólica, aunque claro, por parte de empresas extranjeras.  

Si el presidente López Obrador tiene tanta fobia a la inversión extranjera, entonces ¿por qué no pensar en dar oportunidad a empresas mexicanas de invertir y producir energía eólica? ¿Esto es algo de lo que discutirá el PRI? ¿O solamente que continúen los beneficios para grandes empresarios, que por años han pagado casi nada por consumo de energía? 

La reforma del presidente López Obrador tiene pros y tiene contras. Lo malo es que en su ánimo de combatir los beneficios de los grandes empresarios, amuela a la ciudadanía mexicana, empezando por los medianos y pequeños emprendedores, y siguiendo con la clase media y baja. Las tarifas eléctricas impactan en todo. Y las energías limpias también son necesarias. ¿Quién pugnará por los equilibrios en toda esta maraña? 

¿El PRI? ¿Priistas de la cúpula nacional?  ¿O tanto partido como líderes (formales y fácticos) solamente intentan llevar agua a su molino? 

UN PRI SUMISO O UN PRI LISTO 

A buena parte de la ciudadanía mexicana le gustaría ver un PRI combativo, dando la lucha sin cuartel en contra de cualquier propuesta, reforma, acción u omisión del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y su partido Morena, que sean lesivas para la población.  

A la gente le desagrada el PRI sumiso y servilista, sin que ello signifique pretender ver un partido convertido en oposición sistemática, irracional y radical. En algunos momentos de su historia, el Revolucionario Institucional se ha caracterizado por ser conciliador y negociador. 

¿Este es uno de esos momentos? 

Sería la oportunidad para negociar, no solamente la impunidad de sus “vacas sagradas” y cuánto beneficio personal para los miembros de la cúpula priista, sino asuntos que le permitan al PRI por lo menos sobrevivir. Por ejemplo: 

Presupuesto para los estados donde aún gobiernan; para los municipios que gobernarán a partir de enero del próximo año; condiciones inmejorables para las bancadas priistas en las Cámaras del Congreso de la Unión y en las entidades federativas. 

Ah, y que en 2022 Morena les deje ganar las gubernaturas de Oaxaca e Hidalgo, dos de las cuatro entidades federativas donde aun gobierna el PRI, después de haber gobernado las 32. O por lo menos que López Obrador como líder moral del Movimiento permita a los mandatarios priistas salientes sugerir sucesor aunque compitan bajo las siglas morenistas. 

Vaya, los partidos políticos de oposición crecieron en gran parte gracias a acuerdos y pactos con el PRI. Así, algunos partidos opositores fueron sus aliados, por no decir satélites; otros partidos también lo respaldaron pero en determinadas situaciones y reformas con el propósito de obtener ventajas que les permitiera crecer. 

Ahí está el caso, por ejemplo, del Partido Verde Ecologista de México, que ahora viendo al PRI prácticamente en la lona, ha hecho los pactos con Morena. 

En fin, veremos si el PRI es un partido listo o sumiso; y si la cúpula solamente busca obtener de AMLO el perdón y beneficios personales para las personas integrantes de la misma. 

ALEJANDRO MURAT 

En ocasiones Murat Hinojosa parece un político manejado por don José Murat Casab, su papá y líder de la Fundación “Colosio”, de quien, por cierto, se dice influye también en el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas (“Alito”).  

Sin embargo, otras ocasiones Alejandro Murat muestra tener luz propia, agallas políticas por sí mismo. Por ejemplo ahora que ha salido prácticamente en defensa de la reforma eléctrica del presidente López Obrador, a quien pareciera obedecer ciegamente; incluso más que cualquier morenista. 

Pero como en política no hay casualidades, sino causalidades, es probable que con esa actitud conciliadora, de colaboración con el mandatario nacional, Alejandro Murat intente conseguir objetivos para su futuro inmediato. 

Por ejemplo:  

Liberarse de cualquier persecución cuando concluya su mandato (el último día de noviembre de 2022), sin importar la responsabilidad que se le atribuya a quienes han sido servidores públicos de su gabinete. 

Presupuesto para hacer mucho de lo que no hizo durante los cinco años que van de su sexenio sobre todo en cuanto a obra pública, o por lo menos para concluir la poquita que se construye en este momento. 

Un cargo en el gabinete presidencial. Se ha dicho que pretende presidir la Comisión Federal de Electricidad. Pero pasar del alto rango de gobernador de una entidad, a ser empleado del presidente López Obrador ¿es halagador? 

La presidencia nacional del PRI con la venia de Andrés Manuel. Claro, para seguir siendo aliados en todo el porvenir. 

Poner sucesor o sucesora en la gubernatura de Oaxaca, aunque sea bajo las siglas de Morena, ya sea en una coalición PRIMor, o en una coalición PRIMorVerde. Ah, Alejandro Murat anda moviendo sus piezas de ajedrez abiertamente, aunque no para competir por el PRI… ¿o sí? 

rosyrama@hotmail.com 

*Nota del editor: imagen en portada: especial Internet*