Morena, al filo de la democracia y la demagogia

La democracia no solo es un concepto ideal en el discurso de los políticos, sino es sistema de gobierno y una forma de vida.

En su raíz etimológica la palabra democracia viene de demos pueblo y de krátos = gobierno, de lo que resulta: El gobierno del pueblo.

Cuenta la historia que el concepto de la democracia surgió en Atenas en el año 508 a.c. Y antes, los atenienses eran regidos por aristócratas y tiranos que mantuvieron un sistema draconiano, pero después de una revolución los atenienses nombraron a Clístenes para crear una nueva forma de gobierno, la cual debería permitir la participación del pueblo en las decisiones políticas.

Y lean: “La democracia implica una división, una colección de desacuerdos. No es un lugar de gente similar sino de gente diferente. Su principio no es de igualdad sino de igualdad de derechos para que cada quién sea diferente y, no obstante las diferencias y los puntos de vista variados, sea posible vivir juntos y sin violencia. La democracia es la historia de la pluralidad y la tolerancia, no la de la victoria y la imposición. Por ello no hay victorias en la democracia, hay paz y la paz es la verdadera victoria de la vida política de los pueblos”. (Shimon Peres http://etimologias.dechile.net/ )

Aristóteles en sus modelos de gobierno concibió a la democracia como la mejor forma de gobierno porque el poder reside en la totalidad de sus miembros mediante la voluntad colectiva; es decir, las decisiones se toman vía mecanismos de participación directa.

Pero esa democracia degrada en demagogia cuando es llevada a extremos; ésta es la forma corrupta de la democracia.

En la demagogia la estrategia del poder mueve emociones, miedos, esperanzas del pueblo para ganar el apoyo popular; se arrastra a las masas mediante promesas engañadoras.

Alguien escribió lo siguiente: “Primo Levi -el judío italiano superviviente de Auschwitz- advertía a quien quisiera escucharle, que nunca olvidemos que Hitler fue adorado por las masas.”

Muy ilustrativo.

La democracia llegó a tal degeneración –cuentan los estudiosos— que hubo un momento en que se le temió porque más bien parecía tiranía.

En fin, por el bien de México esperemos no estar en la antesala de la instauración de la demagogia pura, que nuestra incipiente democracia no degenere a tal grado con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de México, y de Morena y sus aliados (PT y PES) en el Congreso de la Unión y la mayoría de los Congresos Locales.

Hay signos. Sin embargo, pueden ser también de acomodo para el ejercicio de una democracia plena, la cual tampoco llegará sola o por arte de magia. Lo que sí, es que debe dejarse sentir toda la fuerza ciudadana de modo tal que acote cualquier tendencia hacia la demagogia.

El vocero de AMLO, Jesús Ramírez Cuevas, ha dicho que las y los mexicanos deben “acostumbrarnos a la democracia”. Pues ya lo están haciendo, caso contrario no se hubiera visto tan alta participación ciudadana en las urnas electorales el primero de julio pasado, y con la cual resultó electo el tabasqueño.

Y claro, ciudadanas y ciudadanos quieren acostumbrarse a vivir en democracia, pero en aquella donde todas y todos participen en la toma de decisiones, no como en el ejercicio de la llamada “consulta” sobre la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, abierta solamente a 500 de más de 2000 municipios del país.

Abierta y además con todas las de la ley. En hora buena las reformas a la ley en la materia para hacer consultas populares cada año, como lo anunciaron diputados federales de Morena. Incluso, valdría la pena flexibilizarla para cuando la soliciten los ciudadanos.

Pero eso sí, para su legitimidad y poder vinculatorio, las consultas populares deben seguir un escrupuloso procedimiento a cargo de profesionales, no de organizaciones sociales; y las mismas deben quedar abiertas a todos los electores inscritos en la Lista Nominal, tal como ocurre en las elecciones a cargos populares.

Caso contrario, todo degradará a demagogia.

LA REBATINGA DE MORENOS EN OAXACA

Vaya con los militantes de Morena (los Morenos) van a gobernar el país y no saben gobernarse a sí mismos. En Oaxaca, por ejemplo, traen una rebatinga mayúscula por los espacios de poder.

Hay dos grupos: Uno encabezado por el senador Salomón Jara Cruz, de quien dicen, por cierto, está impulsando al magistrado Víctor Manuel Jiménez Viloria para que pueda ser reelecto por la Cámara Alta como integrante del Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca.

Y el segundo grupo es encabezado por Nancy Ortiz Cabrera, presidenta estatal de Morena y próxima Coordinadora del Gobierno Federal.

Uno y otro están jalando para sus respectivos grupos a los diputados y diputadas locales electos. Y el ánimo entre los próximos legisladores está que arde; cada cual pretende poner coordinador de la entrante bancada en el Congreso del Estado.

Por eso, dicen, es más probable que la dirigencia nacional diga quien coordinará la fracción parlamentaria morenista; o sea, lo impondrán desde el centro.

El pleito trae muy malos augurios para Morena en el Congreso oaxaqueño, donde el PRI se los comerá aun con su mini-bancada.

Salomón, por cierto, ha sido señalado en diversas ocasiones de mantener estrechos vínculos con priistas poderosos. ¿Será por eso que su magistrado protegido, como ponente del proyecto de sentencia, revocó la constancia de asignación de 7 diputados pluris de Morena? ¿O en realidad no es su protegido?

Claro, Sala Xalapa dio revés a esa sentencia y confirmó la asignación a favor de los 7 depuestos, y Sala Superior así lo confirmó.

En fin, veremos en qué termina la rebatinga.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: lopezobrador.org.mx*