El milagro oaxaqueño de Alejandro Murat

  • Se les cuecen las habas por integrar el gabinete

En campaña y como Gobernador Electo, el priista Alejandro Ismael Murat Hinojosa dijo, casi como una promesa, que “en seis años todo mundo hablará del milagro oaxaqueño”, pues cambiará el rostro de esta entidad.

Se entiende haberlo dicho seguro del respaldo incondicional del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, lo cual se vio desde el momento mismo de su postulación como candidato de PRI al gobierno de una entidad donde no nació, ni creció, ni vivió; que frecuentó apenas tres años antes en el marco de su aspiración.

Precisamente su circunstancia es fuente inspiradora del “milagro oaxaqueño”; es demostrar que sin ser nativo, ni residente de Oaxaca, puede hacer más y mejor que sus antecesores; incluso, es legitimar su postulación y triunfo per se, no como una acción del papá.

Ojalá en seis años Oaxaca fuera diferente: Próspera, con paz y armonía social; una entidad sin pobreza extrema, donde el desarrollo social fuera consecuencia del desarrollo económico impulsado desde los municipios, donde es necesario que la gente trabaje y produzca, en vez de solo recibir los paliativos de los programas sociales.

Sin embargo, cabe preguntar: ¿Y hay esperanzas de hablar del “milagro oaxaqueño” aún sin el respaldo del Gobierno Federal?

¡Hay que prever escenarios! En el 2018 habrá elecciones de Presidente de México, y es incierta la suerte del PRI, el cual tendría enfrente una pretendida alianza PAN-PRD y a Andrés Manuel López Obrador, virtual abanderado de Morena.

AMLO ¡ya se ve no solo en la boleta electoral, sino en la constancia de mayoría! En su reciente mitin en apoyo a la lucha magisterial, hasta invitó a Peña Nieto a “integrar un gobierno de transición que permita entregar el mando, en el 2018, en un ambiente de tranquilidad y paz social…”

Claro, de las aspiraciones al hecho, hay mucho trecho. Pero en el 2018 todo puede ocurrir: Desde que gane AMLO hasta que el PRI conserve la Presidencia de México, o la recupere el PAN en coalición con el PRD; por ejemplo.

Por lo pronto, Alejandro Murat como Gobernador de Oaxaca tendrá dos años para avanzar en su promesa sobre “el milagro oaxaqueño”, con el respaldo decidido del Gobierno Federal encabezado por Peña Nieto, su amigo y jefe político.

Un “milagro oaxaqueño” del PRI, como parece querer demostrarlo Alejandro Murat, después de las divergencias sexenales que han abonado al estancamiento del estado de Oaxaca.

Verán:

Cuando en el 2000 el PAN asume la Presidencia de México en la persona de Vicente Fox Quezada, en Oaxaca gobernaba el PRI de manera hegemónica a través de José Murat Casab, quien entonces llevaba dos años en la gubernatura, y el resto de su sexenio lo coordinó de algún modo con el Gobierno Federal panista.

En las elecciones locales del 2004, el PRI conserva la gubernatura oaxaqueña con Ulises Ruiz Ortiz, a quien le tocan dos años del gobierno de Fox y cuatro de la administración federal de Felipe Calderón Hinojosa, también panista.

En ambos gobiernos locales se escuchó la queja sobre el abandono del Gobierno Federal. José Murat hasta encabezó una marcha a la Ciudad de México, y Ulises Ruiz no contó con el respaldo del presidente Fox para desalojar a los maestros de la Sección 22 del Zócalo de la Ciudad de Oaxaca, ni después con el apoyo del presidente Calderón para resolver el conflicto magisterial.

Oaxaca no contó con recursos suficientes ni con proyectos de envergadura por parte de los mandatarios de la Nación panistas, porque los gobernadores eran del PRI.

Cuando en el 2010 Gabino Cué Monteagudo gana la gubernatura postulado por la coalición PRD-PAN-PT-Convergencia, los oaxaqueños también esperaron un milagro, considerando que el presidente Felipe Calderón ahora sí apoyaría decididamente a Oaxaca.

Sin embargo, poco duró el gusto, pues a los dos años nuevamente hubo elecciones presidenciales, y el PRI regresó a Los Pinos.

A Cué le tocaron los dos últimos años de la administración calderonista, los del declive, cuando las obras sexenales prácticamente se agotaron y cuando empieza el apogeo de la lucha por la sucesión presidencial.

En esa misma situación se ubicará el próximo gobierno de Alejandro Murat: Llega cuando hay un Presidente de México de su misma filiación política, pero cuando le restan dos años en su mandato, cuando las obras sexenales se agotaron y cuando los priistas andan en plena guerra por la candidatura a las elecciones presidenciales del 2018.

Y Oaxaca es campo de batalla.

Claro, es posible el apoyo incondicional de Peña Nieto a Oaxaca a través de Alejandro Murat precisamente como un dique para frenar el crecimiento de AMLO rumbo al 2018.

¿Y si no? El país se le está desbaratando en las manos al actual Presidente de México.

Es más, ni siquiera se sabe la suerte de Oaxaca ante el conflicto magisterial.

El gabinete

En los últimos días han sonado nombres sobre probables candidatos a integrar el gabinete del próximo Gobernador de Oaxaca, Alejandro Ismael Murat Hinojosa, quien, por cierto, anda de vacaciones después de la agobiante campaña electoral. Esta semana estará de nuevo activo, pero de manera prudente dado el conflicto magisterial.

Los imprudentes son los aspirantes a integrar su gabinete, que insisten en hacerse notar mediáticamente. Sin duda, algunos de los nombres que suenan estarán, pero todavía no hay ni un esbozo del gabinete, comentan fuentes allegadas al Gobernador Electo.

Se les cuecen las habas. Sin embargo, la solución o no del conflicto magisterial impactará en la integración del gabinete. Así que mejor relájense.

Lo que sí, según dicen, es que el gabinete inicial estaría integrado por personas con experiencia para dar resultados pronto, y en posiciones clave participarían perfiles para el 2018, año de elecciones de Presidente de México, pero también de senadores y diputados federales, y en Oaxaca de manera concurrente de diputados locales y concejales a los ayuntamientos.

Claro, 2017 es el año pre-electoral…y ni tanto, porque el proceso electoral federal y local iniciará en octubre de ese mismo 2017. Entonces, el gobierno de Alejandro Murat enrutará candidatos y candidatas desde su gabinete, según fuentes cercanas.

¿Y conviene a Oaxaca? Los actores políticos golpearían a los servidores públicos del gabinete muratista con aspiraciones electorales, lo cual impactaría en el ejercicio de gobierno.

En fin, que Alejandro Murat ni siquiera ha tomado posesión como Gobernador Constitucional de Oaxaca y sus colaboradores ya andan pensando hasta como colarse a las elecciones del 2018 a partir de un cargo en el gabinete.

¿Y el “milagro oaxaqueño”? Porque si van a entrar haciendo planes electorales, ¿a qué hora van a contribuir a cambiar el rostro de la entidad como lo ha prometido Alejandro Murat?

Todo mundo pensando en el 2018, ¿y la educación?

La fiebre sucesoria presidencial ya se apoderó del gabinete peñista. Como se sabe, se habla del cambio de Aurelio Nuño Mayer a la Sedesol y en su lugar en la Secretaría de Educación Pública, llegaría Ivonne Ortega; José Antonio Meade iría a la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chongo a la presidencia nacional del PRI y Manlio Fabio Beltrones a la Secretaría de Energía.

Caray, los políticos son todólogos.

¿Y por qué los cambios? ¿Para ayudar a la solución del conflicto magisterial en Oaxaca y Chiapas? ¿O como estrategia electoral al 2018?

Cambiar a Nuño supone quitarlo del golpeteo de la CNTE y con cuidado colocarlo en un escaparate más tranquilo y con gran movilidad electoral; como titular de la SEP está muy desprestigiado.

Todo es cuidar a los presidenciables. ¿Y de la niñez sin clases quien se acuerda? Nadie.

rosyrama@hotmail.com