El más grande insulto y la más grande herida

Porque la forma es fondo, hay imágenes y frases en el contexto del mega festejo del tercer aniversario de Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de la República que por sí solas representan el más grande insulto a la inteligencia de mexicanos y mexicanas, y la más grande herida a la militancia tanto de Morena como de otros partidos políticos. 

La imagen del zócalo capitalino a reventar demuestra que AMLO sigue siendo tan popular como Adelita entre la tropa. Y nada de malo tiene la concentración de sus seguidores para celebrar la asunción al poder del primer mandatario nacional emanado de la “izquierda”. 

Pero resulta un insulto a la inteligencia hacer creer que al corazón político de nuestro país llegaron de propio pie las personas que en miles acudieron al festejo. Independientemente de haber asistido por convicción, alguien los llevó seguramente de los cinturones populares de la Ciudad de México y de las entidades federativas. 

Un viajecito a la capital mexicana cuesta mínimo lo del pasaje y alimentos indispensables, lo cual no está tan al alcance de los pobres, sector que mayoritariamente sigue a la “4-T”; es el electorado cautivo gracias a los programas sociales. Los morenistas refinaron la tan cuestionada práctica de los priistas. 

Y ahí tienen a los “protagonistas del cambio verdadero” (en los estatutos de Morena así se llama a los militantes) en el acarreo. Por ejemplo, el senador oaxaqueño Salomón Jara Cruz quien junto con cinco mil oaxaqueños llegó al zócalo de la capital mexicana, según presumió con fotografías y textos en redes sociales. 

Es absolutamente evidente que el senador quiso hacerse notar ante quien finalmente da el visto bueno a las candidaturas a las gubernaturas de las entidades federativas, en la proximidad de la definición para la sucesión oaxaqueña, donde la senadora Susana Harp y el senador Raúl Bolaños Cacho Cué le disputan la postulación. 

En fin, en el argot priista, a prácticas como esas se les conoce como “acarreo” y protagonismo político. ¿Cómo se les llamará en la praxis morenista? ¿O son lo mismo? 

CLAUDIA SHEINBAUM 

Y luego, la imagen de doña Claudia Sheinbaum Pardo en primera fila en el presidium de la celebración de los tres años del presidente López Obrador. Sí, es la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México y como tal había de darle su lugar, pero al tener la calidad de “corcholata” sucesoria, su privilegiada presencia proyecta dados cargados desde ahora. 

Imagínense cómo se habrán sentido las demás “corcholatas”. Quizá heridas en lo más profundo de su aspiración, máxime cuando no faltaron sus seguidores que a todo pulmón la aclamaron para las elecciones de 2024 como “¡Claudia, presidenta!” 

Como jefe político de Morena, como pregonador de la democracia, Andrés Manuel debió cuidar las formas y sentar a doña Claudia en la primera fila junto con las gobernadoras y gobernadores emanados de la “4-T”. Pero como que el tabasqueño anda muy confiando en su control absoluto sin el menor temor a una rebelión interna, a una fractura, rumbo a la sucesión presidencial. 

Quién sabe si sea sintomática la ausencia del líder de Ricardo Monreal Ávila en el festejo, quien estuvo en la comparecencia de Victoria Rodríguez Ceja, ante la Comisión de Hacienda, del Senado de la República. Bien pudo disculparse y asistir a evento tan prioritario, a menos de que el mismo AMLO le hubiese encomendado no despegarse de la candidateable a la junta de gobierno del Banco de México. 

ALEJANDRO MURAT 

En la lógica política es normal el desbordamiento de militantes y simpatizantes de Morena en torno al presidente Andrés Manuel López Obrador. Nada les prohíbe festejar en grande a un Presidente de la República que a los tres años de su mandato mantiene alta aprobación entre la ciudadanía… más bien, entre el “pueblo”. 

Incluso, es normal también la invitación y concurrencia de militantes de otros partidos políticos. Pero de eso, a que éstos se desborden en manifestaciones de contento, puede tener otras connotaciones.  

Por ejemplo, el Gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa (emanado del PRI), asistió al AMLO-Fest, lo cual nada tiene de malo cuando ha sido evidente su buena relación con el Presidente de la República prácticamente desde que el tabasqueño asumió el cargo. 

Sin embargo, en el contexto del AMLO-Fest se tomó fotografías con homólogos y homólogas de Morena y con funcionarios del Gobierno Federal; imágenes muy expresivas, así como de orgullo de encontrarse entre la crema y nata de la “4-T”. 

Imagínense cómo se siente el priismo oaxaqueño. Quizá herido, quizá orgulloso de que su jefe político alterne con la militancia de Morena de esa manera tan apasionada que ni siquiera ha sentido la militancia priista local, salvo cuando Alejandro Murat andaba en campaña para la gubernatura. ¿O sí alterna por igual con ésta? 

Como sea, en el contexto de la sucesión oaxaqueña de 2022, las imágenes parecen hablar por sí solas: Morena no tiene oposición en Oaxaca, la gubernatura ha sido entregada y solamente esperan el día de la jornada electoral para formalizarla. 

¿O es como han dicho algunos usuarios de redes sociales?: Que las imágenes del gobernador Alejandro Murat con morenistas en el AMLO-Fest demuestra “política de altura, gestión, respeto, unidad, construcción de acuerdos”. 

rosyrama@hotmail.com 

*Nota del editor: foto en portada: BTU*