El mal ejemplo de los gobernantes debilita la memoria histórica, más que los “puentes” vacacionales

Perfecto que el presidente Andrés Manuel López Obrador pretenda regresar los días festivos a su fecha original modificando el calendario escolar vía una iniciativa a enviar al Congreso de la Unión, con el propósito de fortalecer la memoria histórica.

Eso según anunció. Y quién sabe si se trata de una propuesta bien y previamente pensada, o nació en el momento de su conferencia matutina, o es un distractor más ante los problemas en el país y los escándalos en Morena, donde los llamados “protagonistas del cambio verdadero” están evidenciando todo lo contrario.

¡Qué vergüenza para el fundador y líder moral del partido denominado Movimiento Regeneración Nacional (Morena)! Ha de preferir que se lo trague la tierra cuando Yeidckol Polevnsky o Bertha Luján o algún otro morenista encumbrado abren la boca para abonar al lodazal.

¡El partido en el gobierno dando el espectáculo; demostrando a México y a todo el mundo su infinita incapacidad de auto-organizarse, la ambición desmedida de sus militantes de controlar el partido por dinero (además por interés de manejar las candidaturas)!

Quizá a los morenistas les haga harta falta fortalecer su memoria histórica.

Independientemente de lo que sucede en su partido, o de que su propuesta de regresar los días festivos a su fecha original sea otra ocurrencia o distractor, el presidente López Obrador tiene razón: En nuestro país es necesario fortalecer la memoria histórica.

Sin embargo, tal fortalecimiento no resultará de eliminar los “puentes” vacacionales. Aunque en realidad el corrimiento del día festivo se creó precisamente para evitar tales “puentes” porque la gente de todos modos se tomaba el lunes o el viernes cuando la fecha memorable de descanso obligatorio caía estos días.

Y se los seguirán tomando si acaso se convierte en realidad la propuesta de AMLO.

El corrimiento del día también se creó con el propósito impulsar el turismo, el cual es la actividad principal en entidades federativas y municipios.

En fin, el fortalecimiento de la memoria histórica de México puede hacerse sin modificar el corrimiento del asueto.

Por ejemplo: Celebrando, conmemorando, con honores el hecho histórico en los centros educativos de todos los niveles (desde preescolar hasta el postgrado); oficinas públicas y establecimientos privados. Incluso, obligando a colocar en la puerta de los hogares una imagen alusiva.

Media hora de honores y homenaje, fortalece la memoria y no distrae de las actividades.

Incluso, el gobierno debería empezar por institucionalizar la materia de civismo e historia de México en todos los niveles educativos como materia fundamental.

Vaya, habría que considerar que han sido muchísimas las generaciones afectadas por la deficiencia en conocimientos y movilizaciones de los maestros de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de la CNTE, coordinadora que de algún modo simpatizó con López Obrador en sus campañas electorales.

Claro, con sus honrosas excepciones. Porque también hay maestros muy bien preparados y con vocación de servicio. No obstante, aún existen mentores con plazas producto de la recomendación, de la herencia o una compra-venta, y algunos ni siquiera terminaron la secundaria.

¿¡Cómo van a transmitir conocimientos a la niñez y a la juventud, máxime si imparten la materia de civismo o de historia!? Por eso pululan los estudiantes que confunden a don Benito Juárez García con don Miguel Hidalgo o con José María Morelos y Pavón.

A ello agréguenle los pésimos libros de texto de historia. ¿Han leído alguno? En serio, su contenido se concreta a resúmenes mal elaborados con cuestionarios de preguntas muchas veces ambiguas.

Es más, fortalecer la memoria histórica también tiene que ver con el ejemplo puesto por el mismo Presidente de la Repúblicapor los gobernadores de las entidades federativaspor los legisladores federales y locales y por presidentes municipales.

A propósito de la conmemoración de la promulgación de la Constitución, los mandatarios suelen pronunciar discursos donde la esencia es el respeto irrestricto a las disposiciones de la Carta Magna, la cual, por cierto, juran respetar y hacer respetar cuando asumen el mandato.

¿Y en realidad qué pasa? Son los primeros en mancillar la Constitución. Lo mismo suelen hacer los legisladores en ambos órdenes, ya sea per se o cuando quieren quedar bien con el mandatario en turno.

Recuerdo que algunos de mis alumnos (universitarios) me preguntaron el por qué el entonces Presidente Electo impulsaba una consulta popular distinta a la ordenada en la Carta Magna y que justo veíamos en clase en relación al derecho de votar de las y los ciudadanos.

¿Se imaginan? ¿Qué le puede uno decir a los alumnos? ¿Cómo explicar el por qué de una consulta al margen de la Constitución y de la ley para decidir el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México?

Los malos ejemplos de los mandatarios, legisladores y políticos en general abonan al debilitamiento de la memoria histórica muchísimo más que el corrimiento de los días festivos.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del editor: Foto en portada: especial Internet*