¿Las trasnacionales pagan impuestos? ¿O le encajarán el diente a las empresas mexicanas?

Conversando con el contador y fiscalista Francisco Martínez Neri en relación al Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, planteó la necesidad de revisar si las empresas trasnacionales pagan impuestos en nuestro país, porque parece que no.

Y nos dejó la duda y la gran preocupación, porque las y los mexicanos suelen comprar en mayor medida en empresas de ese tipo por la novedad de los artículos, y quizá hasta por la calidad de los mismos (esto último puede ser fantasía).

Hasta donde él sabía las trasnacionales no han pagado impuestos en México en su mayoría; en otras palabras, nuestro país no les ha cobrado contribuciones. Eso ocurría en el régimen priista.

Y lo dice con conocimiento de causa, porque fue diputado federal en la anterior Legislatura, donde los tres años coordinó el Grupo Parlamentario del PRD; y a días de finalizar el periodo renunció para ayudar a Andrés Manuel López Obrador en su campaña presidencial.

Eso sí, Martínez Neri defendió las causas de la izquierda del PRD hasta el último momento; incluso, se despidió con palabras amables y de agradecimiento vía una carta. Y luego se fue a apoyar a AMLO desde las comunidades, pero no se ha afiliado a Morena.

Retomando el tema. ¿Por qué las trasnacionales no pagan impuestos en México? ¿Acaso funciona como cuando vas de vacaciones a otros países donde al visitante extranjero le devuelven los impuestos que les cobraron al comprar cualquier producto? (Pero no ocurre en todos los países).

Es mera pregunta.

No obstante, ¿imagínense la cantidad de dinero que no ingresa a las arcas públicas de México por falta de cobro de impuestos a las empresas trasnacionales?

Claro, en caso de existir tal situación, la cual puede derivar en terrorismo fiscal hacia las empresas mexicanas, sobre todo hacia las medianas y pequeñas, a las cuales como se dice coloquialmente se les “encaja el diente” en el cobro de impuestos.

¿Y a dónde van a ir? Pues directo a la quiebra y al cierre. Porque además habrá aumento al salario mínimo más allá del usual  --y que era paupérrimo--, y las empresas deberán pagarlo tengan o no ingresos. Vendrá entonces el recorte de personal para los equilibrios en las finanzas empresariales.

Las grandes empresas (que generalmente son de políticos o de prestanombres o de amigos de ellos) pueden pagar impuestos, salarios mínimos “altos” y todavía darse el lujo de financiar campañas electorales. Bueno, éste financiamiento es inversión retribuida por el gobierno de mil maneras.

 En fin, ojalá y los legisladores federales revisen la situación fiscal de las trasnacionales en nuestro país y cuál es la razón por la cual no pagan impuestos para, en todo caso, hacer que paguen.

Otro sector que no paga impuestos es el comercio ambulante. Pulula. Y seguramente en el gobierno de López Obrador tampoco pagará porque representa voto cautivo, igual que los cinturones urbanos de pobreza, así como los pueblos y comunidades en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Sin pobres no hay votos.

¿Esa será la causa por la cual AMLO tiene como lema “primero los pobres”? ¿O en verdad tiene como prioridad llevarlos a mejores niveles de vida?

El PRI también enarboló la bandera de la erradicación de la pobreza en las comunidades indígenas, en el campo, en las colonias populares. Y ahí está el resultado: Los pobres siguen siendo pobres, regenteados por los líderes de sectores y organizaciones para efectos de votos.

Pero al PRI ya no le funcionó porque los pobres entre los pobres encontraron mejor oferta en las propuestas de campaña del entonces candidato a la Presidencia de la República por la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena, PT y PES), Andrés Manuel López Obrador.

La pregunta es si en verdad el gobierno de AMLO sacará a los pobres de las condiciones miserables en que viven. Nada más volteen a los cruceros de las ciudades y encontrarán miles de personas limpiando vidrios y vendiendo cualquier cosa para ganarse el pan de cada día (literalmente).

Vaya, mientras los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación viven como reyes, igual que los magistrados locales y los integrantes de todo órgano autónomo. Y mientras en las universidades públicas autoridades universitarias, sindicatos y porros se despachan con la cuchara grande el presupuesto, y los legisladores se auto-asignan dietas onerosas y hasta aguinaldo sin ser asalariados.

A López Obrador no le funcionó su Ley de Remuneraciones, de entrada sus mismos legisladores se burlaron de él al no bajarse dietas. Ahora está en su apogeo el pleito sobre el presupuesto de las universidades públicas, a las cuales bien vale la pena auditar a fondo y desmantelar los grupos porriles.

Retomando el tema: AMLO dice que no habrá aumento de impuestos. Y si a ello le agregamos que las empresas trasnacionales no pagan contribuciones (en caso de ser cierto), así como tampoco el comercio ambulante, entonces ¿de dónde se obtendrá el dinero para las prioridades de López Obrador?

Y su prioridades parecen ser las siguientes materias: Energía, cuyo presupuesto crecería en 961% en relación a 2018; Trabajo y Previsión Social con 932% más; Turismo, con 116%; Bienestar (Desarrollo Social) 40.8% más;  y Defensa Nacional con 11.3% más.

Bien, son materias columna vertebral. ¿Pero de dónde se obtendrá el dinero? Claro, en primer lugar de los recortes al resto de las áreas de la administración pública. ¿Y de dónde más?

En fin, habrá que conceder el beneficio de la duda aun cuando no se vea un presupuesto tendente a privilegiar el desarrollo económico porque sin éste tampoco hay desarrollo social. Veremos si se trata de un presupuesto para controlar clientela electoral a través de programas sociales.

Aunque la inyección de recursos a Energía y Turismo alientan, sobre todo a entidades federativas con vocación en dichas áreas, Oaxaca, por ejemplo, a la cual AMLO mucho le debe por tratarse de uno de sus primeros bastiones. Sin embargo, a ver para dónde van los recursos, puede que nada más a su natal Tabasco.

FACULTAD EXCLUSIVA

El artículo 74, fracción IV, de la Constitución Política General establece que es “facultad exclusiva” de la Cámara de Diputados la siguiente:

“Aprobar anualmente el Presupuesto de Egresos de la Federación, previo examen, discusión y, en su caso, modificación del Proyecto enviado por el Ejecutivo Federal, una vez aprobadas las contribuciones que, a su juicio, deben decretarse para cubrirlo. Asimismo, podrá autorizar en dicho Presupuesto las erogaciones plurianuales para aquellos proyectos de inversión en infraestructura que se determinen conforme a lo dispuesto en la ley reglamentaria; las erogaciones correspondientes deberán incluirse en los subsecuentes Presupuestos de Egresos.”

Entonces por qué algunos senadores andan de metiches y hasta queriendo organizar grupos de trabajo para revisar el proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación 2018.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: BTU*