Las lloronas mexicanas, comparsa de políticos

Como nadie los ve ni los oye, los muertos vivientes arrastraban cadenas para hacerse notar. Así venían Enrique Peña Nieto y gobernadores salientes como Gabino Cué Monteagudo de Oaxaca. “¡Ay mis hijos, ayyy mis hijos!”, gritaban emulando a La Llorona, personaje de la mitología prehispánica.

Participaban en la comparsa de la clase política con motivo de las festividades de Días de Muertos, que en Oaxaca se celebran en grande con todo honor a la tradición: Se colocan altares adornados con olorosa flor de cempasúchil, fruta, tejocotes, nuez, cacahuates, chocolate, pan tradicional, mole negro y calaveritas de azúcar, de barro o plástico. Se pone también cerveza, cigarros y mezcal para los difuntos que vienen estos días.

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Cué era el anfitrión de la comparsa por ser Oaxaca la entidad donde se viven con pasión las festividades de Días de Muertos y Fieles Difuntos. Y porque en verdad que anda como muerto en vida con esa languidez acumulada en el sexenio, y ya hasta huele feo. El traje de La Llorona le sentó mejor que hace cinco años, cuando sus hijos apenas pintaban para saqueadores del erario; él lo presentía por eso desde entonces lloraba: “Ay mis hijos, ayyy mis hijos…”

Jorge Castillo Díaz, el predilecto de sus hijos ataviado perfectamente del temido y sanguinario Conde Drácula, le decía: “Calma Gabino, ya no llores que muy bien con el botín nos ha ido”. Ambos preparaban unas largas vacaciones al paraíso donde se refugió el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, quien descansa sin que nadie lo encuentre ni moleste; el veracruzano reposa en un sarcófago de vampiro obsequio de la cúpula del PRI, un lugar perfecto para evadir cualquier acción terrenal.

Guillermo Padrés Elías, ex gobernador de Sonora, encontró otro igual. Se lo procuró la realeza del PAN de Ricardo Anaya; aquél que presume las gubernaturas ganadas en el 2016, pero que hace mutis ante los casos Padrés y Cué, mandatario por la buenaventura de la coalición PRD-PAN-PT-Convergencia del 2010.

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Anaya se unió a la legión de las Lloronas; portaba un largo vestido de tul azul y peluca de cabellos plateados. “¡Ay mis hijos, ayyy mis hijos gritaba desesperado!” Y eso que no ha visto como se descuartizan y devoran los panistas oaxaqueños por el presupuesto del partido y de la Legislatura local. Mientras, Margarita Zavala, encarnando a La Viuda de la comparsa perseguía a Ricardito, pidiéndole que se decida: O ella o la maldición de la derrota como producto de la división.

Y Gustavo Madero también vestido de Llorona daba vueltas por el Zócalo de la capital oaxaqueña con los ojos hinchados de tanto llanto; no daba crédito a las malas acciones de Anaya, su predilecto hijo desobediente, a quien cantaba la canción de Germán Montero: “Yo te di todo en la vida  y toda mi condición/ por tu maldita avaricia tu me jugaste traición…”

En tanto, la militancia panista luciendo hermosos trajes de vampiro, zombis, momias, etc., le daban duro al bailongo con canciones interpretadas por la Banda de Música del Estado, que en ese momento recordaba a Celia Cruz: “Songo le dio a borondongo/ borondongo le dio a Bernabé/ bernabé le pegó a muchilanga le echó a burundanga/ les hinchan los pies…Abambelé…”

Una pieza musical muy ad hoc, la cual bailaba Rafael Moreno Valle, vestido de calaca rumbera: “Songo le dio a borondongo”. Y tan pegajosa que los priistas también gustosos la bailaban: Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña, Manlio Fabio Beltrones Rivera y Aurelio Nuño Mayer. Todos venían disfrazados de “El Tapado de Ultratumba”, no en alusión al estreñimiento, sino a la sucesión presidencial.

“¡Ay mis hijos, ayyy mis hijos!”, lloraba Peña, ataviado con un vestido de novia del guarda-ropa de Televisa. Se dolía también de los días felices con el gordito Javier Duarte, a quien un día puso como ejemplo de políticos que hacían las cosas diferentes.

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Los diputados federales, encabezados por Francisco Martínez Neri (PRD) venían disfrazados de sepultureros y de momias. Lo mismo sepultaban la democracia que juicios políticos, leyes de ingresos y presupuesto de egresos. Neri se disfrazó de alfombra árabe y se puso a las atentas órdenes del próximo Gobernador de Oaxaca, Alejandro Ismael Murat Hinojosa, ataviado de oaxaqueño. Lo mismo que José Antonio Estefan Garfias, su rival en la pasada contienda electoral.

“Tendieron la alfombra amarilla a cambio de impunidad para Cué y camarilla”, contaba la leyenda del Castillo. Habrían revisado el presupuesto para Oaxaca, se dijo también. El run run despertó el espíritu de Pedro Infante para cantar: “Si te vienen a contar, cositas malas de mi, manda a todos a volar y diles que yo no fui…”

Los artistas también participaban en la comparsa de los políticos mexicanos. El espíritu de “Chico Che” y sus músicos de su conjunto “La Crisis” hasta hicieron bailar a los turistas mero en la esquina del majestuoso templo de Santo Domingo de Guzmán, con su famosa canción: “Quien pompó… quien pompó… quien pompó casita blanca quien pompó/ quien pompó, avioncito quien pompó…”

Por cierto, la señora Angélica Rivera venía vestida de Sor Juana Inés de la Cruz, y recitaba: “Políticos necios que acusáis…”

La recitación fue interrumpida de tajo por un alarido: “¡Ay mis hijos, ayyy mis hijos…!” Se escucharon pasos y cadenas. Se trataba de otra Llorona encarnada por Lorenzo Córdova Vianello, presidente del Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Lloraba desconsolado porque ninguno de los aspirantes a la sucesión presidencial le hace caso, todos andan con sus actos anticipados.

Para taparle el ojo al macho, la Comisión de Quejas y Denuncias INE ordenó al Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, y a la Revista “Líderes Mexicanos”,  realizar las acciones necesarias para suspender y cancelar de inmediato la difusión de toda propaganda colocada  en espectaculares, transporte público, revista y portal de internet de la citada revista, en la que aparece el rostro del mandatario con la leyenda “el nuevo presidenciable”.

“¡Todos coludos o todos rabones, todos coludos o todos rabones!”, protestaban almas en pena amenazando con realizar bloqueos carreteros si el INE no procede en igual forma en contra del líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, y de los demás aspirantes del PAN y del PRI a la sucesión presidencial.

“Ay mis hijo, ayyy mis hijos”, solo respondía La Llorona encarnada por Lorenzo Córdova, y le hacía segunda el Magistrado Presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Constancio Carrasco Daza, quien el día 4 de noviembre regresa a la vida terrenal junto con los demás magistrados electorales.

La comparsa de los políticos mexicanos olía a incienso, a mezcal, a calabaza en dulce, a mole, a chocolate y a cempasúchil. “Es una tradición mexicana, acentuada en estados como Oaxaca”, explicaba la canciller Claudia Ruiz Massieu a cónsules de diversos países, quienes admiraban el traje de “La Catrina” que orgullosa portaba.

Mientras, la comisionada presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Ximena Puente de la Mora, representando a la Bruja del cuento de Blanca Nieves preguntaba: “Espejito mágico, espejito de oro, dime quien es la más bella, dímelo tesoro. Y también dime cuáles son los 263 compromisos de Peña cuando andaba en campaña…”

El olor de cigarrillo distrajo la atención de doña Ximena. Provenía de la pipa de la paz que, sentados a la puerta del campo santo, fumaban los ex gobernadores de Oaxaca: José Murat Casab y Diódoro Carrasco Altamirano (este ya panista). “Ahora está clara la reunión de los cachorros”, dijo La Parca.

Los espíritus de integrantes de la Sonora Santanera cantaban: “Ya los locutores, lo saben, lo saben; y los periodistas, lo saben, lo saben…los que están oyendo lo saben, lo saben…” En tanto, el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, bailaba con un ritmo casi igual al de “Resortes”.

Enrique Ochoa venía disfrazado de sepulturero y quiere enterrar a todos los priistas pecadores que han pellizcado el erario. “Uy, pues no le alcanzarán los panteones”, decía Ulises Ruiz Ortiz, vestido de Quasimodo el jorobado, quien seguía firme en su exigencia de ir a elección universal para elegir dirigentes nacionales, estatales y municipales del PRI.

Oaxaqueños y oaxaqueñas se asomaban a los balcones de las porfirianas casas del Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca para dar su calaverita a los políticos que realizaban la comparsa; les regalaron nueces, tejocotes, pan y chocolate. La comparsa prosiguió interminable toda la tarde de este dos de noviembre del 2016, recorriendo calles, colonias y panteones.

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Queridos lectores espero que les haya gustado esta comparsa imaginaria, a manera de calaverita de esta escribiente para ustedes.

rosyrama@hotmail.com