La seguridad del Presidente

La seguridad del Presidente de México no es cosa menor, ni es cosa de juego; es un asunto de seguridad nacional y de estabilidad para el país.

Máxime cuando acechan todas las modalidades del crimen organizado: Huachicol, narcotráfico y el tráfico de los medicamentos, entre otros.

Acechan, incluso desde los mismos círculos de poder. Cuando menos así parece.

Vaya, la infiltración puede alcanzar al gabinete mismo y a Morena.

Y el presidente Andrés Manuel López Obrador está afectando tantos intereses que debería cuidar más su seguridad, pues de ella depende la relativa tranquilidad del país.

De por sí pareciera que México se cae en pedazos, imagínense el descontrol si ocurriera la ausencia absoluta del Presidente: La crisis llegaría a dimensiones desconocidas.

Además nadie en su sano juicio desea el mal del mandatario ni de nuestro país.

Por eso AMLO no debería jugar con fuego, lo cual no significa que deje de combatir al crimen organizado, sino significa contar él con la protección necesaria para su seguridad.

Esto es: Número suficiente de escoltas avezados del Ejército Mexicano, auto blindado y aeronave presidencial, entre otros aparatos y mecanismos de seguridad.

Y al decir aeronave, no se trata de un avión como el que usaba su antecesor: El priista Enrique Peña Nieto; de súper lujo y costoso. Ciertamente era un insulto ante tanta pobreza en México.

Sin embargo, el avión ya estaba a la llegada de AMLO a la Presidencia de la República, y con cierta devaluación. Entonces debería usarlo por su propia seguridad y la del país.

Como lo comentamos en ocasión anterior, el cuidado y mantenimiento de una aeronave comercial jamás será la misma que se le da al avión presidencial, el cual es revisado desde el primero hasta el último minuto para verificar sus óptimas condiciones.

Claro, cuando llega la hora de cualquier persona, le llega hasta de un tropezón en su propia casa. Sin embargo, como dice una frase atribuida a Dios: “Ayúdate que yo te ayudaré”.

Aplicada en el caso del Presidente, si ayuda a proteger su seguridad, será mejor.

No debería tomar a la ligera la presumible narcomanta encontrada la semana pasada cerca de la refinería de Pemex en Salamanca, Guanajuato.

Decía: “Andrés Manuel López Obrador te exijo que saques a la Marina, Sedena y fuerzas federales del estado, si no te voy a empezar a matar gente inocente para que veas que esto no es un juego y que en Guanajuato no los necesitamos. Ahí te dejo un regalito en mi refinería para que veas cómo se van a poner las cosas y si sueltas a mi gente que se llevaron y si haces caso no van a valer madre. Atente a las consecuencias. Atte. El Señor Marro”.

¡Imagínense! No, ni imaginarlo.

Sea o no sea un mensaje real, el Presidente no debería arriesgarse, ni arriesgar a sus allegados, o a las personas que lleguen a viajar con él en los vuelos comerciales o que se encuentren en el aeropuerto esperando la salida del avión.

Lo de menos es que AMLO se quede varado porque la aeronave comercial no pueda despegar por razones climatológicas, que no encuentre boletos  o que pierda el vuelo como sucedió recientemente cuando regresaría a la Ciudad de México después de hacer una gira por Córdoba, Veracruz, donde presentó el programa Sembrando Vidas.

El acto terminó tarde y el Presidente ya no lo alcanzó.

Dinero tirado a la basura. Porque pagó y ya no pudo volar. Pero eso es lo de menos, lo demás es el riesgo en que se coloca también al tener que viajar de última hora por carretera sin las medidas de seguridad pertinentes.

Un Presidente siempre correrá todo tipo de riesgos, amenazas, sobre todo un Presidente como AMLO cuyo proyecto, ideas y propósitos disgustan a grupos poderosos.

Tampoco es para que tire la toalla y abdique ni en el cargo, ni en sus planes para combatir el crimen organizado. Pero sí es para reforzar las medidas de seguridad.

Cierto, como él dice, en antaño los presidentes tenían aparatos de seguridad excesivos, que impedían el contacto del mandatario con el pueblo y él no quiere perder el contacto con la gente.

Bueno, pero eso tiene remedio: Simplemente debe prescindir de burbuja de funcionarios, cargar el número necesario de escoltas, escuchar a los gobernados y gobernar bien.

¿QUIÉN LE MUEVE EL TAPETE A LA TITULAR DE LA SEDESOH EN OAXACA?

Desde hace por lo menos dos semanas, la Secretaria de Desarrollo Social y Humano del gobierno del Estado de Oaxaca, Yolanda Martínez López, se ha visto envuelta en una ola de cuestionamientos mediáticos.

¿Alguien le mueve el tapete? ¿O se trata de críticas por falta de resultados? Aunque más bien han criticado que si se toma la foto con tal o cual personaje. Bueno, los servidores públicos también tienen derecho a ratitos de vida personal.

En fin, que más bien parece que alguien intenta moverle el tapete a la funcionaria. Y puede ser no casualidad porque en Oaxaca (igual que en muchas entidades del país), pululan los priistas desempleados y el único espacio donde pueden encontrar trabajo es en el Poder Ejecutivo Local.

Pero para no quedarnos con la duda, preguntamos a la Sedesoh indicadores en cuanto a la pobreza en Oaxaca; el texto de la respuesta es de seis cuartillas, muy extenso. Por lo tanto, solo retomamos los siguientes extractos de lo más importante:

“El art. 26, inciso c, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el art. 81 de la Ley General de Desarrollo Social establecen que, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) es el único organismo facultado para medir la pobreza en México. Dicha medición se realiza cada dos años.

“La última medición realizada se hizo en diciembre de 2018, no obstante, los resultados serán publicados en agosto de 2019. Por lo anterior, a la fecha no existen elementos para afirmar que el porcentaje o el número de personas en situación de pobreza, ha crecido en lo que va de la administración estatal.

Hay una estrategia de atención a los 40 municipios prioritarios en base a tres aspectos: Garantizar el ejercicio de los derechos sociales, generar igualdad de oportunidades y  abatir la discriminación.

“Para el 2019, se ha proyectado impactar, con intervenciones enfocadas en la atención de carencias, al 39% de la población en situación de pobreza extrema del Estado”.

El índice Estatal de Capacidades para el Desarrollo Social 2018 (IDES 2018) que refleja la capacidad de las 32 entidades federativas para la implementación de una política de Desarrollo Social informada en evidencia, orientada a resultados, transparente y participativa, ha indicado que Oaxaca ocupó la posición  número 13  en la calificación 2018 con relación a las demás entidades federativas, así mismo es el 7° Estado con evidencia de mayor avance con relación a su calificación obtenida en el 2017 pasando de 47.9 a 56.8.”

En fin, la Sedesoh tiene una agenda para el 2030, hace un Padrón Único de Beneficiarios, realiza Ferias de Inclusión Social, etc.

Ya el gobernador Alejandro Murat Hinojosa evaluará. Y si tiene a Yolanda Martínez en la Sedesoh es porque ha dado resultados, además la funcionaria sabe del tema, pues trabajó en el Gobierno Federal en la anterior administración.

En Oaxaca es denominador común el golpeteo cuando los mismos priistas quieren poner en la mira del gobernador a determinado servidor público.

Pero Alejandro Murat ha dicho que quitará a quien tenga que quitar cuando él lo decida.

rosyrama@hotmail.com

*Foto: lopezobrador.org.mx*