La recesión económica nos invade y Morena en sus laureles

Dicen los que saben que tres trimestres consecutivos sin crecimiento económico dan como resultado recesión económica; otros consideran una medición más corta, de seis meses. Y hay quienes, más optimistas, de plano estiman que México aún no entra en recesión.

¿En serio? Veamos qué dicen especialistas en el tema.

En heconomipedia.com, donde cita organismos y estudiosos en economía, se define a la recesión como un decrecimiento de la actividad económica durante un periodo de tiempo. Oficialmente se considera que existe recesión cuando la tasa de variación anual del PIB es negativa durante dos trimestres consecutivos. Vulgarmente se conocía como periodo de ‘vacas flacas’…

“La recesión económica es la fase del ciclo económico en la que la actividad económica se reduce, disminuye el consumo y la inversión y aumenta el desempleo.”

Y ayer circuló como reguera de pólvora información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre la caída de la economía mexicana por tres trimestres consecutivos; el PIB se contrajo 0.1% el primer y segundo trimestre de 2019, igual que en el cuarto periodo de 2018.

¡Imagínense! Pero insisten en tener “otros datos”. Además, la situación económica se palpa en la vida cotidiana: No hay flujo, ni ventas más que de los artículos indispensables, ni hay inversión en obra privada ni en industria o cualquier otra rama productiva.

La iniciativa privada tiene miedo, tanto la nacional como la extranjera.

¿Por qué? Los especialistas lo dirán.

No obstante, pareciera persistir el temor de invertir, desatado a partir de julio del 2018 en que Morena ganó la Presidencia de la República y pintó de guinda el Congreso de la Unión y entidades completas en cuanto a los cargos electos en aquellas elecciones concurrentes.

A eso agreguen la falta de inversión pública. Es como si desde el primero de diciembre del año pasado, cuando Andrés Manuel López Obrador asumió la Presidencia de México, el reloj productivo se hubiese detenido.

Y así empezó un periodo como cuando intentas ordeñar una vaca de ubres vacías; ordeñar y ordeñar a los contribuyentes sin que éstos tengan ingresos por falta de ventas, y encima de todo los legisladores aprueban una ley para considerarlos como miembros de la delincuencia organizada sin ver los riesgos que implica para tributarios de buena fe.

A ello súmenle la falta de inyección de recursos de la federación en infraestructura en estados y municipios. El Gobierno Federal acapara, mientras gobernadores y ediles se truenan los dedos porque se ven imposibilitados para realizar obra pública y para reactivar la actividad agropecuaria.

Añadan la corrupción en los distintos órdenes de gobierno, incluido el del mismo AMLO. No él, sino algunos colaboradores. Ya la Secretaría de la Función Pública investiga a súper delegados; quien sabe si también a titulares de dependencias de primer nivel del gabinete presidencial.

A todo lo anterior, agreguen que buena parte de los recursos económicos se destinan a programas sociales, los cuales por el momento palian necesidades pero a la larga generan un mayor problema porque forma ciudadanos conformistas, adictos al paternalismo.

Entonces, ¿a dónde va a parar México cuando el gobierno está matando al sector productivo sin incentivarlo, pero sí exprimiéndolo para mantener programas sociales?

Claro, aquellos morenitas y aliados que forman parte del Ejecutivo, Legislativo y Judicial federal y locales, así como de ayuntamientos, pues no sienten a recesión económica porque tienen un ingreso seguro obtenido sin el mayor problema de las arcas públicas.

Tienen sueldo, bonos, viáticos, gastos de representación y tendrán aguinaldo a pesar de que éste es para los asalariados, no para los servidores públicos.

En fin, y aún con las cifras del INEGI, el líder de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Mario Delgado, propuso modificar la Ley de Ingresos aprobada para el 2020, pero solo de confirmarse la “recesión técnica”.

¿De confirmarse?

Los legisladores ya deberían estar tomando las medidas pertinentes. Aunque para el aspirante a dirigir Morena pues hay que esperar la actualización de los datos del INEGI.

¿Esperar? ¿A qué? ¿Al desastre económico? ¿Algo así a esperar a ver si es dengue y eso se sabrá tras la muerte del paciente?

En serio, quién sabe de qué están hechos los políticos.

Según Mario Delgado “normalmente el cierre del año hay un aumento de la actividad económica, yo esperaría que diciembre tenga mucha actividad y eso nos ayude a empujar la tendencia que haya en algunos indicadores económicos”.

La hay, cuando hay flujo económico. Pero en un Estado con “recesión técnica” las cosas difícilmente cambian de la noche a la mañana como si fuese un regalo de Santa Claus. No es cosa de ir a gastar el aguinaldo, es cosa de inversión, de reactivación económica.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del editor: Foto en portada: BTU*