La política indigenista de AMLO… ¿también en gubernaturas?

Seguramente para nadie ha pasado desapercibida la importancia que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dado a los indígenas. Dos de sus políticas fundamentales están enfocados a ellos: Primero los pobres y también los indígenas.

En sus doce años de campaña electoral  --en periodos legales y extralegales— recorrió enésima veces las comunidades y pueblos indígenas de nuestro país, donde, además, se encuentra la mayoría de personas en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Quién sabe si sea nato en él esa vocación de servicio hacia sectores desprotegidos, o se trate de una estrategia adoptada a partir de su renuncia al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de su proclamación como militante de la izquierda mexicana.

Quién sabe si su política indigenista y social es auténtica o se trate de una copia fiel del ideario del hoy ex presidente de Bolivia, Evo Morales, de origen indígena y quien, ciertamente, desde el poder favoreció a los indígenas de su país, pero también los utilizó para reelegirse en varias ocasiones, fracasando en el último intento, que si no, hubiese durado hasta el 2024 en la presidencia boliviana.

Las políticas indigenista y social de AMLO se parecen mucho a las emprendidas por Evo.

No aseguramos que el presidente López Obrador prevea llevar a México por el mismo camino de sus referentes latinoamericanos. Sin embargo, habría que preguntar: ¿Hacia dónde va nuestro país? Hacia dónde en ese lapso de un año que el mismo tabasqueño se ha dado para terminar de sentar las bases de la llamada Cuarta Transformación.

Una transformación entendida por él y quizá por sus aliados, porque otra parte de la ciudadanía (en esa división de México) la entiende de otra forma, por lo cual se siente desencantada del Gobierno Federal encabezado por AMLO y de todo lo que huela a Morena y aliados.

Habría que alegrarnos por los indígenas de todo México, sobre todo del Sur-Sureste que es donde se concentra mayormente la población étnica, que por los siglos de los siglos habían permanecido en el más lacerante abandono, dominación y explotación.

Qué bueno que la administración del presidente López Obrador llevará a los pueblos y comunidades indígenas desarrollo, el cual empieza con la conectividad que viene haciendo mediante la apertura y pavimentación de caminos rurales; harían falta súper carreteras o autopistas para una mejor comunicación.

Ya se medirá el éxito o el fracaso del Tren Maya.

Qué bueno que AMLO tiene interés en habilitar, equipar y dotar de médicos y medicinas suficientes clínicas rurales. Qué bueno que alguno de los programas sociales llegan o llegarán a la mayoría de la población indígena.

Haría falta impulsar la economía en comunidades étnicas; la actividad productiva de manera sustentable. Porque sin desarrollo económico tampoco hay desarrollo social; es más, el primero es base del segundo.

En fin, esperemos que dentro de un año, de entre las metas planteadas por el presidente López Obrador para terminar de sentar las bases de la Cuarta Transformación, la población indígena sea un pilar ejemplo, y que no al cabo del tiempo solo hay sido utilizada con fines electorales.

La permanencia de Evo en el poder se basó en los indígenas.

El lapso de un año trazado por el tabasqueño, es la antesala al inicio del proceso electoral 2020-2021, el cual empezará en septiembre del próximo año salvo que en una eventual reforma electoral cambien los plazos.

Y en ese proceso electoral habrá elecciones concurrentes: Se renovará la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, y si Morena y aliados pierden la mayoría, pues adiós proyecto de Nación de López Obrador. Además habrá elecciones locales en las 32 entidades federativas, en 15 de ellas de gobernador.

Pero si Morena y aliados vuelven a ganar la mayoría en la Cámara Baja, entonces la transformación planeada por AMLO, no solo sentará sus bases, sino que también despuntará.

Si fuera el caso, nada de extraordinario tendría que para finales del 2021 el tabasqueño anuncie medidas tendentes a convertir a México en un Bolivia; incluso, copiándole la denominación para cambiarla a Estado Plurinacional Mexicano.

A ver qué pasa al cabo de un año.

ADELFO REGINO

Como citamos párrafos arriba, en 2021 habrá elecciones concurrentes y en 15 estados se renovarán gubernaturas. ¿En cuántos de éstos habrá candidatos indígenas?

Morena deberá considerarlos en aquellas entidades con población étnica siguiendo la política indigenista del presidente López Obrador y jefe político de este partido.

Y en los años subsiguientes vienen elecciones de gubernaturas en otras entidades como por ejemplo en Oaxaca en el 2022, un estado con 18 grupos étnicos y 417 municipios indígenas. Incluso, el director del Instituto Nacional Indigenista (INPI), Adelfo Regino Montes, es originario de la región mixe de esta entidad.

¿Será Adelfo Regino el candidato de Morena a la gubernatura de Oaxaca? ¿O Salomón Jara Cruz?, actual Senador de la República y quien ha acompañado a AMLO desde siempre por el camino de la izquierda.

Uno de los dos tendría que ser el abanderado de Morena para la sucesión oaxaqueña, siendo congruentes con la política indigenista del presidente López Obrador y su principio de primero los indígenas.

Aunque en los corrillos políticos dicen que el PVEM, con el respaldo de personajes priistas, tejen un acuerdo con Morena para que el candidato a la sucesión oaxaqueña salga de las filas del Verde. ¿Será?

rosyrama@hotmail.com

*Nota del editor: Foto en portada: lopezobrador.org.mx*