La Piedra en el zapato de México

La elección de Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) verdaderamente se está convirtiendo en la piedra en el zapato de México: Algo molesto, incómodo, que lo hace cojear ante el ojo universal.

Ya hasta la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) cuestionó la legitimidad, autonomía e independencia de Piedra Ibarra como titular de la CNDH.

¡Qué vergüenza para nuestro país!

Ni los mexicanos, ni los extranjeros, están ciegos. Harto se ha dicho sobre el desaseado procedimiento de elección de Piedra, y que ahora subraya la ONU de la siguiente manera:

“El proceso de designación realizado por el Senado, estuvo marcado por un ambiente de polarización y dudas sobre el cumplimiento de los requisitos de elegibilidad de la candidata y cuestionamientos respecto a si en la tercera votación se alcanzó la mayoría calificada que exige la Constitución”.

Y en ese sentido fíjense nada más la observación de la ONU: “La CNDH necesita estar dotada de plena independencia y legitimidad. Esto supone, entre otros requisitos, que el proceso de designación de su titular sea escrupuloso, objetivo, transparente y certero, de forma tal que se evite cualquier tipo de cuestionamiento que afecte la legitimidad”.

¿Cómo interpretar dicha observación? ¿Que debe reponerse el procedimiento de elección de la presidenta de la CNDH? ¿Retroceder al momento de la votación en tercera ronda para borrar el fantasma de la falta de la mayoría calificada? ¿Ir por una segunda terna de candidaturas elegibles? ¿O de plano emitir una nueva convocatoria?

Para cualquiera de los supuestos, Rosario debe renunciar a la presidencia de la CNDH, por dignidad y vergüenza. O en su caso, los órganos jurisdiccionales deben cumplir a cabalidad su función de garantes de la Constitución y anular la oscura elección de la activista.

Claro, aquellos que impugnaron también debieron interponer el medio de impugnación idóneo; caso contrario, los órganos jurisdiccionales darán revés. Amén de la posibilidad de encontrarse acotados y manipulados por el partido en el gobierno.

México no debe ignorar los compromisos internacionales sobre derechos humanos, como son los principios de independencia, legitimidad y autonomía de las instituciones protectoras de los mismos, que asentó la oficina del Alto Comisionado de la ONU-DH.

Porque una persona titular de la CNDH sin tales principios no garantiza la protección, el respeto, la impulso, la progresividad de los derechos humanos. Vaya, máxime cuando Rosario Piedra obedece a Morena, partido del hoy Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y del cual ella era consejera del máximo órgano de decisión partidario.

Las circunstancias de Piedra Ibarra y las condiciones en la cual fue electa, seguramente son la comidilla internacional en derechos humanos; el desprestigio de México en la materia y el hazme reír de las potencias.

Además, si bien Rosario tiene una trayectoria de 40 años en la lucha social y en la búsqueda de desaparecidos, éste rubro apenas es un hilo en los derechos humanos, que son amplísimos y para cuya defensa se requieren conocimientos en Derecho.

Los derechos humanos no se garantizan a “ojo de buen cubero”, ni “a sentimiento”.

Hay otro aspecto importante en las líneas de la ONU-DH: La existencia de un Subcomité de Acreditación de la Alianza Global de Instituciones Nacionales de Derechos Humanos, el cual examina y analiza el cumplimiento de los principios por la institución nacional de los derechos humanos de cada país.

O sea, la CNDH pasa por el escrutinio de la ONU.

En fin, a ver qué pasa. Lo más seguro es que los mexicanos en el poder salgan a decir que  la Organización de las Naciones Unidas está plagada de conservadores y fifís por eso cuestionan de cierto modo el proceso de selección de la persona titular de la CNDH.

LA PROPUESTA DEL SENADOR RAÚL BOLAÑOS

El senador por Oaxaca Raúl Bolaños-Cacho Cué, presentó una iniciativa de reformas al Reglamento del Senado de la República para dar claridad a la votación por cédula, tras las diversas interpretaciones y valoraciones que se dieron en la reciente votación de la persona que deberá presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Para dar claridad al procedimiento de votación por cédula, se pretende precisar que “en cada votación, que requiera mayoría calificada, se deberá registrar la asistencia de los legisladores mediante sistema electrónico y los secretarios estarán obligados a informar a la Mesa Directiva cualquier incidencia en el proceso, incluida la modalidad o forma en que se pretende expresar el voto.”

Y se propone el quórum legal será contabilizado por las cédulas que sean ingresadas en la urna correspondiente, desechando cualquier documento distinto e instituirán como práctica parlamentaria en las diferentes elecciones de personas que requieran votación por cédula, se utilice para todos los casos un procedimiento de tres votaciones en caso de que no se cumpla con la mayoría requerida.”

Ojooo, esa propuesta de quórum choca con lo exigido en la Constitución para la mayoría calificada en las dos hipótesis: De presentes y de la total de los miembros del Senado. La Carta Magna no hace referencia a una mayoría calificada de votos emitidos, como lo propone el senador oaxaqueño.

Y aguas, porque una equivocada propuesta para dar claridad a la votación por cédula puede traducirse en la legalización del fraude.

Además, basta con una sola ronda de votación, pues entre más rondas haya se presta a más desaseo y a dar largas para legalizar propuestas del partido en el gobierno. Entonces, ¿dónde queda el papel de equilibrio del Legislativo?

rosyrama@hotmail.com

*Nota del editor: Foto en portada tomada de @RosarioPiedraIb*