“La hora cero de la nueva República”

El siempre polémico Porfirio Muñoz Ledo calificó la apertura de la LXIV Legislatura Federal como “la hora cero de la nueva República”.

Y sí, en ese momento empezó a materializarse el mandato de las y los mexicanos dado en las urnas electorales el primero de julio pasado: ¡Cambio!

O como se ha dicho: “La cuarta transformación”. Y que arrancó con la renovación de las cámaras del Congreso de la Unión, donde el otrora poderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI) se redujo a una mini-bancada.

Vean: En la Cámara Baja el grupo parlamentario de Morena quedó integrado por 247 diputados, seguido por el PAN con 80, PRI con 47, PES con 31, PT con 29, MC con 28, PRD con 20, PVEM con 16 y dos sin partido.

En la Cámara Alta, Morena es la primera fuerza con 58 senadores, sigue PAN con 24; PRI con 15; MC con 7; las bancadas de PRD, PT y PVEM con 6 legisladores, respectivamente; Encuentro Social con 5, y el senador Emilio Álvarez Icaza no se sumó a ninguna bancada.

La voluntad popular la dio la vuelta a la composición del Congreso de la Unión. Por eso, este primero de septiembre, al instalarse la histórica LXIV Legislatura Federal, Muñoz Ledo dijo: “Hoy se consuma la transición democrática iniciada hace 30 años”.

Cierto y desde el punto de vista de la inédita composición cameral, producto de la democracia mexicana y, claro, del hartazgo de la ciudadanía respecto del PRI que no supo aquilatar la segunda oportunidad dada en el 2012.

Hombres y mujeres priistas se dedicaron a desgobernar y a atracar el erario, con sus honrosas excepciones. Porque el PRI tiene militantes buenos, pero en exceso dóciles.

Retomando el tema: Y si bien ya entramos a la era de la nueva República, que la transición no quede en mera alternancia.

Hay que considerar que en el grupo parlamentario de Morena pululan cuadros sin formación académica y menos parlamentaria, sin doctrina, sin el menor conocimiento de la Historia de México y de sus instituciones. Quizá la mayoría sean “luchadores sociales”.

Mal llamados así cuando su “lucha” se concreta a realizar marchas, plantones y a pedir dinero para comunidades, organizaciones y municipios, a cambio del diezmo.

En Morena, y también en los grupos parlamentarios de sus aliados (PT y PES), proliferan los chapulines, que del PRD, del PAN o del PRI saltaron a cualquiera de los tres partidos, sobre todo a las filas morenistas cuando vieron la alta rentabilidad electoral de Andrés Manuel López Obrador.

Son convenencieros y vividores de la política que solamente esperan el momento oportuno para continuar incrementando su fortuna a costa del dinero del pueblo.

En fin, Muñoz Ledo, diputado federal de Morena, marcó la pauta cuando llegó la “hora cero de la nueva República”. Con sus tablas de tribuno, dijo: “los representantes populares tienen la tarea inmensa de edificar un andamiaje jurídico digno de la sociedad mexicana y garante de la fortaleza nacional”.

Porque el Poder Legislativo es el órgano creador y reformador del Estado, por lo que la tarea que aguarda a los diputados y senadores “es inmensa”.

Y subrayó: “Nos enfrentamos a un desafío constituyente, para el que necesitamos, como nunca, firmeza en las convicciones y un gran suplemento de voluntad”.

Exacto. Diputados Federales y Senadores de la República tienen el desafío de dar al pueblo de México el andamiaje jurídico a la altura de su participación en las urnas electorales. Nada más no vaya a resultar un fiasco.

Ese desafío no significa el reto de crear y aprobar leyes sin ton ni son. Las y los legisladores creen que a mayor número de normas, más productivo es un Congreso, y no es así. La productividad debe medirse en el beneficio de los mexicanos.

Y ahora, además, mirando la austeridad. Porque luego les da en crear un montón de organismos y dependencias, para los cuales es necesario presupuesto.

¿Qué necesita el pueblo de México? La eliminación, o por lo menos reducción, de los 200 diputados federales de representación proporcional y de los 32 senadores electos bajo el mismo principio. Luego replicar la medida en las entidades federativas en los cargos pluris.

¿Qué más? Eliminar el despilfarro de dinero en el Congreso de la Unión, en el Instituto Nacional Electoral (INE) y demás órganos electorales. Y cancelar el Consejo de la Judicatura del Poder Judicial Federal.

Necesita también una Fiscalía para la Atención de Delitos Electorales independiente y fuerte, así como figuras típicas sin tantos obstáculos para su configuración.

México requiere de un andamiaje para evitar que el IMSS y Pemex sigan siendo la caja chica de la Presidencia de la República y de los funcionarios al frente de ambas instituciones.

Por cierto, es un secreto a voces de que el huachicoleo es alentado desde adentro de Pemex. Quién sabe si desde los directivos o desde los empleados de las refinerías. Pero de éstas salen pipas completas para los huachicoleros. ¿Será?

¿Qué más? Que la Secretaría de Hacienda y el Sistema de Administración Tributaria ya no amenacen a los contribuyentes mientras los servidores públicos y “organizaciones sociales” se despachan con la cuchara grande.

Vaya, los ciudadanos prefieren guardar el dinero debajo del colchón que contribuir porque no va para el gasto público. No hay tantita flexibilidad en bancarizar. Porque rasan igual a quienes lavan dinero que a los mexicanos honestos.

En fin, Muñoz Ledo, él sí un hombre de Estado, puntualizó: “Iniciamos un régimen distinto, basado en la búsqueda incansable del consenso, porque deseamos llevar al país a un estadio superior de convivencia plural, inclusión social y pleno ejercicio de la soberanía popular”.

Y entre líneas advirtió: “La reconciliación es un método para construir juntos, pero no un subterfugio para olvidar. Nadie puede abolir la historia, ejercemos tanto el derecho a la memoria como el don de la tolerancia y acatamos el imperativo de la justicia…”

Y ya van por lo menos 48 horas de la nueva República y los mexicanos quieren, más que discursos, acciones.

LES AFLORA LA FALTA DE CULTURA

Esas airadas protestas, cartulinas y demás, quedaban cuando la izquierda era oposición en el Congreso de la Unión. Pero ya no lo es.

Sin embargo, en la primera sesión de la nueva LXIV Legislatura Federal, las y los legisladores de Morena y sus aliados (PT y PES) se siguieron portando como oposición.

¿Para qué los gritos y tamborazos? Cuando ya tienen el poder para ajustarle cuentas tanto al todavía Presidente de México, Enrique Peña Nieto, sus funcionarios y al PRI.

¿Ajustarán cuentas?

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: Cámara de Diputados*