La fragilidad de la estructura electoral

Muchas veces los candidatos a cargos de elección popular se confían en las estructuras electorales y en las personas encargadas de armarlas; incluso, descuidan las representaciones partidistas ante los órganos centrales y desconcentrados del Instituto Nacional Electoral (INE) y de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES), cuando en su conjunto forman parte de la portería electoral.

Y es por ahí donde se dan los auto-goles, la fuga de votos y las traiciones. Y luego se preguntan: ¿Por qué perdimos si íbamos arriba en las encuestas electorales? ¿Qué pasó si teníamos el más alto número de seguidores en redes sociales?

Eso: Una cosa son las estructuras (incluidas las representaciones partidistas) y otra cosa es la manipulación vía encuestas y los impactos mediáticos.

Ah, también forman parte de la portería los representantes ante las mesas directivas de casilla y generales, y la integración imparcial de los consejos electorales.

El contexto sale a colación para mostrar cuán frágil pueden ser las estructuras electorales, columna vertebral de la victoria o de la derrota. Por eso, ¡aguas candidatos!, no todo es campañas, encuestas, bots en redes sociales e impactos mediáticos.

Veamos los siguientes ejemplos de Oaxaca:

Integración de órganos electorales:

En una de las últimas sesiones del Consejo General del OPLE denominado Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), el representante del PRI, Elías Cortés López, denunció parcialidad de la Secretaria del Consejo Municipal de Miahuatlán de Porfirio Díaz, Wilfrida Fausta Reyes Sánchez.

Dicha funcionaria electoral, dijo el priista, niega las certificaciones y pone obstáculos a todo tipo de trámites realizados por el PRI y otros partidos políticos.

¿La probable razón de la parcialidad? Wilfrida Fausta Reyes Sánchez en el 2016 fue candidata en la cuarta posición de la planilla del PAN al ayuntamiento de Miahuatlán de Porfirio Díaz.

Ups, entonces hay un vicio en la designación de ella como Secretaria del Consejo Municipal del IEEPCO, pues fue nombrada sin que hubieran pasado los tres años que exige la ley después de una candidatura a cargo de elección popular.

Ja. Ni siquiera tres años son suficientes para neutralizar militancia o adquirir imparcialidad.

Es grave el caso en el Consejo Municipal Electoral de Porfirio Díaz. ¿Se imaginan cuando sea la sesión de cómputo de las elecciones de concejales? Vaya, si el PRI ahí no cuenta con representante leal al partido y avezado en materia electoral, le meterán todos los goles.

A estas alturas nada se puede hacer para impugnar tal designación. Lo que sí, pueden remover a la funcionaria electoral por faltar a los principios rectores de la actividad electoral o por caer en alguna causa de remoción. ¿Qué esperan pues?

Sirva ese ejemplo para preguntar: ¿Y cuántos Consejos Electorales habrá como Miahuatlán? No solo Municipales, ¿sino también distritales del IEEPCO? ¿Y cuántos Consejos Locales y Distritales del INE presentan integración similar tanto en Oaxaca como en las demás 31 entidades federativas?

Partidos y coaliciones, revisen; aún es tiempo. Porque integraciones así, no solamente pueden manipular los resultados electorales, sino constituirse en mechas ideales para incendiar las entidades y el país.

Es grave. Y a todo esto, en los partidos políticos quiénes son los responsables de cuidar que no les metan goles desde la integración de los órganos desconcentrados del INE y OPLES, ¡los representantes partidistas! Aguas con ellos: O son estructuras viciadas o desconocen los asuntos electorales.

Cuadros desleales o convertidos

¿Cuándo a alguien se afilia a algún partido político debe militar en éste por los siglos de los siglos amén, y votar ciegamente por sus candidatos? ¿O es válido cambiar de militancia; o no cambiar, pero apoyar candidaturas distintas?

Mmm… pues ¿depende?

Eso sí, muy lejos han quedado los tiempos de la militancia de cepa, de la lealtad al partido y de la disciplina (a veces no tan benéfica).

Antaño pocos eran los desprendimientos; hoy se dan renuncias hasta en cascada. ¿Es moda? Más bien, es ambición por el poder, con sus excepciones.

Por ejemplo, el diputado federal Francisco Martínez Neri se fue del PRD porque su sempiterna ideología de izquierda ya chocaba con la línea de las corrientes internas, que en los últimos tiempos han privilegiado la postulación de cuadros provenientes de otros partidos políticos, que de sus propios militantes.

El ex director de Liconsa, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva se fue del PRI –donde militó más de 20 años--  porque se sintió despreciado por la cúpula priista porque no le dieron la candidatura al Senado de la República por la primera fórmula oaxaqueña, sino en el acuerdo de la coalición “Todos por México” se la otorgaron a Raúl Bolaños Cacho Guzmán vía PVEM aunque es cuadro priista.

Héctor Pablo cree que su experiencia como político no se compara con la juventud de Raúl Bolaños; percepción que puede ser equivocada porque éste es un cuadro preparado académica y políticamente, y con experiencia en el servicio público. Quizá lo que le haga falta sea la malicia de los políticos anteriores a su generación.

En fin, ese es otro tema. El que ahora nos ocupa es la fragilidad de las estructuras.

Con una fotografía difundida el domingo pasado en su cuenta de Twitter, el candidato al Senado de la República por la coalición “Por México al Frente”, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva, mostró implícitamente cuan frágil puede ser la estructura del PRI.

Conoce la entraña priista, pues en ella se formó y gracias a ésta tuvo cargos y fortuna; sabe qué le duele al PRI, cómo atacarlo y despedazarlo. Así, usa las mismas estrategias y tácticas en la búsqueda de ganarle la elección al Senado.

En la referida fotografía, Héctor Pablo escribió: “Líderes ex priistas de Tlaxiaco como la Dra Elizabeth Reyes, Raymundo Acevedo, Ismael Reyes, Ulises Mota, Catalina Pérez Sánchez y Baldomero Zafra se suman a la Coalición @FrentePorMexico . @PRDMexico @PANOaxaca@MovCiudadanoMX.”

¿Y? En su mayoría son personajes que cuando tuvieron la oportunidad de ser candidatos, perdieron. Pero tampoco hay que desestimar la estructura que pudieran tener, pues de uno a uno se suman cientos y miles de votos.

Desde cuando renunció al PRI, Héctor Pablo se ha dado a la tarea de reclutar priistas, lo cual ha presumido en redes sociales. No obstante, cabría preguntar: ¿Le funcionarán? ¿Son leales? Así como se van con uno, así se van con otro.

El nombre que ha levantado ámpula respecto de los nuevos reclutados, es el de Raymundo Acevedo, pues los priistas lo ubican con parentesco consanguíneo con Orlando Acevedo, actual Secretario de Organización Electoral del Comité Directivo Estatal del PRI; el tercero de abordo.

¿Y qué? ¿Eso es determinante para perder o ganar una elección? Los integrantes de una familia no necesariamente militan en un mismo partido político. Ahí está el caso también del hermano de Héctor Pablo, Gybe, quien es adjunto a la presidencia estatal priista.

Hay priistas muy mal pensados y ven en otros priistas “Caballos de Troya”.

A propósito de Héctor Pablo, esta semana se le sumó públicamente el presidente estatal del PRD, Raymundo Carmona Laredo, quien durante meses lo denostó y despreció, según obedeciendo órdenes de la cúpula priista. Sin embargo, ya aparecieron juntos felices y contentos.

¿En serio se sumó Carmona? Los perredistas son de armas tomar. Cuando la elección de gobernador del 2016, todas las corrientes según se sumaron al candidato del PRD, José Antonio Estefan Garfias (ex priista entonces), y al final lo dejaron solo.

Y así andan todos los partidos en Oaxaca, con problemitas similares en las estructuras. Es un ejemplo multiplicado tal vez en más entidades federativas, lo cual también es factor en el resultado de las elecciones.

rosyrama@hotmail.com

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*